Los días 28, 29 y 30 de junio pasado sesionó en Rio de Janeiro, la V Reunión del Consejo Ejecutivo de la Confederación Sindical de América, evento en el cual se abordaron temas de gran importancia como la actual coyuntura mundial, aspectos de funcionamiento interno, preparación del II Congreso para Abril de 2012 y otros relacionados con la situación de los trabajadores de las Américas.
El evento rindió un sentido homenaje a importantes dirigentes sindicales de la CSA fallecidos en el último año, entre ellos al compañero RAÚL ARROYAVE ARANGO.
La crisis mundial de la cual no ha salido los Estados Unidos y en la que se viene sumiendo Europa, sirvió de telón de fondo al análisis de la coyuntura que fue abordado en el evento.
Pero como en el verso de -los cazadores y la perrilla- de José Manuel Marroquín “ en mas de una ocasión sale lo que no se espera”, en un intento por tratar de justificar lo injustificable, es decir su comportamiento lamentable en la Conferencia 100 de la OIT, recientemente celebrada en Ginebra, Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT, miembro del Secretariado de la CSA y del Consejo de administración de la OIT (lo cual no quiere decir que sea el representante de los trabajadores colombianos) y ahora aliado incondicional del gobierno, al punto que fue el mejor defensor de este en dicha conferencia, arremetió intempestivamente contra el resto de Centrales Colombianas, señalando en un papel de víctima poco convincente para los asistentes, que venía siendo objeto de los mas duros ataques por parte del resto del movimiento sindical “por defender los intereses de los trabajadores colombianos”. Esta defensa la sustenta afirmando que el país presenta importantes avances en materia de libertad sindical y derechos humanos desde la asunción de JUAN MANUEL SANTOS a la presidencia de la república. Resaltó el nombramiento de Angelino Garzón en la Vicepresidencia de la república como del sindicalismo. Defendió el decreto 2025 porque acababa con las cooperativas de trabajo asociado!, el único sindicalista que se lo cree. Resaltó la reforma al artículo 200 del Código penal como la más dura reforma contra los empresarios que nieguen el derecho de asociación y de negociación, contrario al decir de la gran mayoría de laboralistas que afirman que esta reforma, no le ganarían una sola pelea a los empresarios que atentan cotidianamente contra el intento de crear sindicatos o negociar pliegos de peticiones. Catalogó la Actualización del Acuerdo Tripartito firmado por él, los empresarios, el gobierno y la espúrea representación de la Confederación de Pensionados de Colombia, CPC, como un hecho histórico y revolucionario para los trabajadores y una “oportunidad para lograr resolver los problemas que por años ha tenido el sindicalismo colombiano”. A semejante defensa del gobierno con frases, afirmaciones y argumentos propios de los funcionarios de la Casa de Nariño, le adicionó la perversa afirmación : “esta actitud de defender a los trabajadores”, según Julio Roberto, le esta acarreando amenazas ya no solo por los paramilitares sino por la extrema izquierda, tratando de sembrar la duda entre el movimiento sindical de nuestro continente sobre el carácter civilista de la CUT, pidiendo en el colmo de los colmos, un pronunciamiento de solidaridad de la CSA ante semejante situación.
Culminó con un duro cuestionamiento a los sindicalistas colombianos y norteamericanos por la batalla que se viene dando en Estados Unidos en contra de la ratificación del TLC . Sindicalistas que queman banderas de los EE-UU en Colombia y gritan contra el imperialismo, van a Norteamérica a pedirle al gobierno, los congresistas y los sindicalistas gringos que no ratifiquen el tratado, dijo palabras más palabras menos (muy similares a las expresadas varias veces por Uribe) para, seguidamente señalar como oportunistas a los sindicalistas de la AFL-CIO, porque según él, estaban en contra del TLC no porque les interesasen los problemas de los trabajadores colombianos sino por defender los intereses de sus trabajadores norteamericanos (frase expresada varias veces por Angelino Garzón). Todo acompañado de la frase ya menos creíble en su boca, que la CGT sigue estando en contra del TLC y que los sindicatos de esa central que han ido a defender el tratado a Estados Unidos lo hacen en virtud de la “democracia” que reina en su Organización.
Las aclaraciones tranquilas y bien argumentadas, de la representación de la CTC y de la CUT sobre el papel de aliado del gobierno de Julio Roberto Gómez y sobre la naturaleza continuista y neoliberal del gobierno de Santos; el inconsecuente documento de actualización del Acuerdo Tripartito y del engaño contenido en la agenda laboral Santos-Obama, sumado a la impertinencia del ataque expresado contra la AFLCIO, conllevaron a que no solo no hubiese una sola voz de apoyo de parte de los cerca de 30 delegados de todo el continente a sus afirmaciones, sino a que hubiese una voz unánime por parte de los miembros del Secretariado, compañeros VICTOR BAEZ, LINDA CHAVEZ y la Representación de la CSI señor JAAP VIENNEN, en el sentido que, luchar contra los tratados de libre comercio es decisión vigente de la CSA y apoyando la lucha del movimiento sindical colombiano y estadounidense. Catalogaron como lamentable el ataque a la AFLCIO. Igualmente, señalaron tajantemente, que el acompañamiento y solidaridad de la CSA frente a la violencia antisindical en Colombia era con las tres centrales y toda su membrecía, negándole tácitamente su pretensión de solidaridad a él y la CGT.