José Arlex Arias, Cartagena, septiembre 17 de 2018
En los últimos hechos electorales se han dado resultados que son incontrovertibles y demuestran que muchas cosas están cambiando. En la última puja por la presidencia, en la primera vuelta del pasado 27 de mayo, a pesar que el balotaje quedó entre Iván Duque y Gustavo Petro, el país lamentó que a la Coalición Colombia, con su candidato Sergio Fajardo, por escasos 262 mil votos no le hubiera alcanzado para llegar a la segunda vuelta. Los colombianos tenían la seguridad que Fajardo era el único que podía derrotar a Iván Duque; de hecho sus 4.5 millones de votantes tuvieron el denominador común de ser personas que se propusieron luchar contra la corrupción, pero además en contra del modelo económico neoliberal, dos razones fundamentales para que Fajardo y la Coalición Colombia no hubieran adherido a ninguno de los finalistas. El otro gran hecho ocurrió el pasado 26 de agosto cuando 11.7 millones de personas fueron a las urnas para decirle a los dirigentes que están “mamados” de los corruptos, que se roban al año cerca de 50 billones de pesos, según la Contraloría.
El presidente Iván Duque Márquez ganó la elección dejando a un país dividido, por lo cual ha venido conformando una coalición gubernamental cuyos mentores son Álvaro Uribe Vélez, con su Centro Democrático, Andrés Pastrana con el partido Conservador, Juan Manuel Santos, con su partido de la U e incluso Cesar Gaviria, aunque su partido Liberal se declare independiente, además de partidos minoritarios como el Mira. Esta coalición gubernamental es lo que se ha denominado como el nuevo Frente Nacional, en donde Gaviria, Pastrana, Uribe y Santos se reparten el poder. Ahora con el objetivo de sacar adelante su Plan de Gobierno y con él sus verdaderas intenciones: acentuar el modelo económico neoliberal que sigue concentrando la riqueza en unas cuantas manos, mediante reformas tributarias regresivas que les quita a los pobres para darle a los ricos; o pensional que terminará entregándole los recursos de los trabajadores a los fondos privados, que usufructuarán los dineros y, como se ha denunciado, terminan estafando a los pensionados con una mesada irrisoria, vienen proponiendo un Gran Pacto Nacional. El objetivo es muy claro y por eso necesitan una fuerte capacidad de engaño para que el país dividido no opte por la lucha y la protesta social para rechazar que se siga concentrando la riqueza.
El senador Petro le ha venido proponiendo al gobierno de Duque “Un Pacto sobre lo Fundamental”, por su parte Duque llama a un “Pacto contra la Corrupción” y el Partido de la U, el de Juan Manuel Santos, ha comenzado a abogar por lo que han llamado el “Gran Pacto Nacional por Colombia”. Aquí también queda clara la reunificación del Santismo-uribismo, aquel que tantos analistas decían que no existía porque eran “grandes enemigos”, estrategia que les funcionó para colocar presidente de Colombia. El país requiere de la unidad, pero no puede ser una unidad para sacar adelante los planes del gobierno de Iván Duque que buscan profundizar el modelo neoliberal para favorecer a los potentados y multinacionales y representa los intereses de ese Frente Nacional conformado además por muchos dirigentes corruptos. ¡Solo una oposición fuerte, con movilización social, podrá derrotar el Gran Pacto neoliberal!