67 % de los votantes decidieron el pasado 15 de diciembre, en una consulta popular realizada en el municipio casanareño, rechazar la explotación petrolera que se planea desarrollar en sus zonas rurales, porque choca esa actividad con la producción de agua, propia de las zonas en donde se piensa iniciar la actividad sísmica para dar lugar luego a la extracción del “oro negro”.
La locomotora minera, una de las presentadas por el gobierno de Juan Manuel Santos dentro de su plan de desarrollo, ha chocado con enérgica resistencia en diferentes lugares de la geografía nacional y despertado una fuerte oposición por parte de los pobladores de los parajes presuntamente beneficiarios en donde se desarrollará la misma. En la Guajira, escogieron entre el rio Rancherías frente a la explotación de carbón En el Tolima, en Cajamarca, una multinacional canadiense pretende extraer oro y sus pobladores así como los de la zona de influencia de la estrella hídrica que da origen al rio Coello, suministrador de agua para los acueductos de varios municipios del “plan” del Tolima a más de surtir el distrito de riego que lleva el nombre del rio, se oponen enfáticamente a dicho proyecto minero; el Municipio de Piedras en el mismo departamento realizó también una consulta popular y decidió negarse a dar viabilidad al proyecto minero.
Luego fue en Santurbán, en Santander, en donde los habitantes del área metropolitana de Bucaramanga, se opusieron también a la explotación aurífera que se haría en el páramo que surte de agua a la capital santandereana y otras localidades de la misma región.
En Guamal, en el Meta, sus habitantes se oponen a la perforación del pozo petrolero de Lorito 1, por la afectación de fuentes hídricas claves para los pobladores circundantes que se benefician de esas aguas en la zona plana del municipio; ese pleito debe definirse a favor de las gentes que no están dispuestos a canjear agua por petróleo.
Igual querella se adelanta actualmente en los municipios de El Calvario y Lejanías, en los cuales se pretende adelantar actividades previas a la explotación minera, con grave afectación del recurso hídrico. Lejanías ha levantado vallas publicitarias en las que se señala la predilección por la producción de comida y agua frente a las pretensiones de las mineras cuyo interés primordial es su rentabilidad, chantajeando con unos cuantos empleos temporales y dejando tras sí regiones seriamente afectadas por su actividad. La riqueza la exportan mientras la pobreza la enraízan en nuestros terruños. Tras Tauramena seguirán más pronunciamientos que aunados serán un gran clamor que hará temblar las bases de una locomotora que se quedará sin combustible.