Bogotá, noviembre 12 de 2002
Durante 16 años, en la CUT ha predominado, no sin tropiezos, la democracia sindical, siendo uno de los pilares de su consolidación y desarrollo que la han convertido en una de las centrales obreras más importantes de América Latina, respetada por el movimiento sindical internacional por su lucha consecuente en las condiciones más adversas.
Sin ninguna pretensión maniqueísta, podemos afirmar que los más graves conflictos internos han sido propiciados por el comportamiento del sector que se autodenomina “sindicalismo democrático”. Recién creada la Central, fundo el llamado Frente Unitario de Trabajadores Demócratas FUTD y lo afilió a la CIOSL-ORIT. Este frente actuó como una central dentro de la Central y terminó disolviéndose por sus contradicciones internas y por el rechazo de amplios sectores de trabajadores a que se impusiera en la CUT una política de exclusiones. El 2° Congreso, realizado en diciembre de 1989, no pudo concluirse porque el “sindicalismo democrático” puso como condición que la elección del nuevo Comité Ejecutivo se hiciera mediante acuerdo político y no por el libre juego democrático, por lo cual hubo necesidad de convocar un congreso extraordinario para mayo del año siguiente, a fin de reformar los estatutos y hacer la elección de Comité Ejecutivo. Durante el gobierno de Samper, este mismo sector comprometió a la CUT en la firma del tristemente celebre “Pacto Social”, que llevó a la Central al borde del rompimiento. En las elecciones de 1996, el ala más recalcitrante del “sindicalismo democrático”, no solo no participó, sino que se dedicó a sabotear las mismas, después de que había sido el principal promotor de la elección directa.
No obstante las dificultades propias de una organización en la que se expresan las más diversas corrientes ideológicas y políticas, hay un hecho relevante que caracterizó históricamente el comportamiento general: una vez hecha la elección de Comité Ejecutivo, en la distribución de los cargos se actuó siempre con espíritu unitario, dándole participación en las posiciones más importantes a los distintos sectores, de manera que se garantizara un equipo de trabajo en el que todos los miembros directivos se sintieran comprometidos.
Ese valioso patrimonio de la CUT ha sido tirado a la basura por una precaria mayoría que impuso su criterio sectario y antidemocrático y distribuyó a su amaño los cargos del nuevo Comité Ejecutivo.
Los argumentos para tratar de justificar semejante desafuero, son débiles: se habla, por ejemplo, de una supuesta intransigencia de parte nuestra al negarnos a aceptar los ofrecimientos del bloque mayoritario. Tal argumento no resiste el menor análisis, pues los hechos demuestran de manera irrefutable todo lo contrario; la mayoría pudo habernos asignado los cargos supuestamente ofrecidos. Otros afirman que lo ocurrido fue que los trabajadores nos “castigaron” y por eso quedamos en minoría; este argumento es de tal bajeza que no merece ninguna consideración de nuestra parte. Simplemente, lo registramos para que los trabajadores lo conozcan.
Lo que salta a la vista es que los 9 compañeros excluidos obtuvimos cerca del 50% la votación de los elegidos y que la Lista de Gloria Inés Ramírez alcanzó la primer votación y a ello se respondió dándole a la lista mayoritaria el último cargo y relegándonos a los demás a las últimas posiciones de la Central, como una manifestación de la ruindad que inspiro la distribución de los cargos.
Todos estos hechos se presentan precisamente cuando la CUT demanda de la más férrea unidad para hacerle frente a la feroz ofensiva del gobierno y del imperialismo norteamericano contra los derechos de los trabajadores y del pueblo. Propiciar la discordia y sembrar la desconfianza y el escepticismo en las filas de la Central es prestarle un gran servicio a los enemigos de los trabajadores. Por eso, llamamos a todos y cada uno de los integrantes de la mayoría del Ejecutivo a la sensatez, los invitamos a rectificar el tortuoso camino que han iniciado y a no continuar con sus prácticas antidemocráticas para no causarle a nuestra Central daños que pueden resultar irreversibles.
Somos conscientes de que lo sucedido en la CUT ha provocado la indignación de muchos. Sin embargo, convocamos al movimiento sindical a fortalecer la Central, a afianzar la unidad de la base y a asimilar las enseñanzas que se derivan de las últimas elecciones internas para que las concepciones clasistas y unitarias tengan arraigo entre los trabajadores. La CUT es patrimonio de los trabajadores y debemos tener confianza en que estos no permitirán que se desvirtué su carácter de clase. En concordancia con esta posición, llamamos a nuestros compañeros de las organizaciones filiales a deponer los ánimos revanchistas y a no practicar tales procederes sectarios y antidemocráticos.
Estamos ante un gobierno ultraderechista cuyas posturas fascistas exigen de los trabajadores y de sus organizaciones fijar posiciones claras, sin sombra de ambigüedad. La posición oportunista y carente de principios de ”oponerse a lo malo y apoyar lo bueno”, no puede tener cabida en la CUT. Nuestra Central debe comprometerse, sin vacilar con una política de oposición frontal al gobierno de Uribe Vélez, el cual, además, de representar los intereses imperialistas de los Estados Unidos, es el abanderado de los sectores más retardatarios de la burguesía colombiana.
Por consiguiente, reafirmamos nuestro compromiso con los trabajadores en el desarrollo de las conclusiones del 4° Congreso Nacional de la CUT; en la lucha contra el ALCA; contra el Plan Colombia; contra las imposiciones del Fondo Monetario Internacional y otros organismos multilaterales al servicio del capital; contra el paquete legislativo, el referendo y demás expresiones de la política gubernamental; contra el Estado de Conmoción interior; por la soberanía nacional, por la solución negociada del conflicto interno, y la consecución de la paz , por el respeto a los derechos humanos y a las libertades democráticas y sindicales, en fin, porque se hagan realidad los anhelos expresados por los trabajadores colombianos desde la fundación de la CUT.
Trabajaremos desde los cargos que nos fueron impuestos por la mayoría del Ejecutivo con la misma dedicación y con la misma consecuencia con que lo hemos hecho siempre, en las distintas organizaciones sindicales, al tiempo que continuaremos impulsando la más amplia unidad de acción con las demás centrales obreras y con las organizaciones sociales y populares, en el empeño de concretar la protesta y la movilización contra el gobierno y el imperialismo. Reivindicamos el papel que ha venido cumpliendo el Comando Nacional Unitario como mecanismo de coordinación e impulso de las luchas sindicales y populares.
Reclamamos que el sector mayoritario brinde las garantías mínimas que necesitamos para nuestro desempeño como ejecutivos de la Central, no como una concesión graciosa, sino como el reconocimiento de un derecho que se deriva del respaldo que nos otorgaron cerca de cien mil trabajadores.
Bogotá 12 de noviembre de 2002
GLORIA INÉS RAMÍREZ
Secretaría A. Trasnportes
GUSTAVO TRIANA
Secretario A. Energéticos
MIGUEL ANTONIO CARO
Director Dpto. Estatal
ALFONSO VELÁSQUEZ
Director Dpto. Negociación Colectiva
ALVARO MORALES
Secretario A. Informales
DOMINGO TOVAR
Director Dpto. Derechos Humanos
WILSON ARIAS
Director Dpto. Comunicaciones
DIÓGENES ORJUELA
Secretario A. Alimentos y Bebidas
TARSICIO RIVERA MUÑOZ
Secretario A. Financieros