Ramiro Rueda B., Bogotá, junio 3 de 2017

Con muchísima frecuencia esta pareja de NEOLIBERALES por genética y por formación inducida, aunados por los áulicos de los gremios y los mercenarios del poder de las comunicaciones, abogan por la estabilidad jurídica y financiera para los inversionistas de grandes capitales en nuestro país.

 

Esgrimiendo argumentos sibilinos y melifluos, crearon y consolidaron en la época de Uribe y Santos, con Cárdenas-Vargas Lleras y los congresistas de siempre como eslabones conductores y reproductores contra el Estado, creativos y espectaculares contratos de estabilidad jurídica, Ley 963 del 2005. Contratos firmados entre el estado y los empresarios particulares que pudieran invertir en infraestructura más de 2 Millones de USD, que no estimulan la creación de empleo sino la inversión física en infraestructura y que garantizan hasta por 20 años al inversionista particular monopólico y multinacional que tendrá la normatividad tributaria vigente al momento de la firma del contrato sin modificaciones de ninguna naturaleza, salvo exclusivamente las que le sean más favorables.

 

Le congelaron por el tiempo equivalente a una generación productiva de mano de obra los impuestos, los ingresos del país, con inmensos beneficios especiales adicionales como la deducción por inversión en activos incluso ya construidos. Club selecto de los más poderosos generadores de ingresos y utilidades del país.

 

La política de Estado implementada por los mismos con las mismas de los últimos cien años, se resume en que con cara ganan los grandes empresarios monopólicos y multinacionales y con sello pierde el Estado y todos los colombianos de clase media y pobre, las dos de forma exponencial.

 

A los dueños del país, menos del 0.1% de la población, les garantizaron extraordinarias reglas tributarias inmodificables, con cuantiosas y absurdas exenciones. Expertos en estos temas consideran que la tasa efectiva o real de impuesto a la renta de estos grandes capitales no llega al 10% y a su vez estiman que los ingresos dejados de recibir por el Estado de estas grandes empresas monopólicas y multinacionales, se aproxima hoy por solo renta a los 60 Billones de pesos. Cifra esquilmada mediante recientes reformas tributarias que se centran en el bolsillo de las clases medias y pobres y a los pequeños y medianos empresarios del país.

 

Lo resume muy bien un artículo del tiempo del 24 de junio del 2015 “Gabelas Tributarias…” que cita:

 

“En el 2014, de acuerdo con lo señalado por el Ministerio de Hacienda en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), los beneficios tributarios, como estrategias utilizadas por el Gobierno para estimular a sectores rezagados, o para generar empleo, impulsar las exportaciones o atraer inversión extranjera directa, entre otros apoyos posibles, representaron 47,6 billones de pesos (solo las relacionadas con el impuesto de renta).

Esto implica un incremento del 9,29 por ciento con respecto al año pasado, cuando eran de 43,6 billones.

La cifra, equivalente a 6,8 por ciento del producto interno bruto (PIB), es más de tres veces lo que los estudios de Anif y Fedesarrollo señalan que hay que lograr en una reforma tributaria, incrementando la tarifa de algunos impuestos como el IVA, para alcanzar así los niveles de recaudo de la OCDE, club de países que pregonan buenas prácticas, al que Colombia aspira a entrar.”

 

Recordemos también que los MISMOS CON LAS MISMAS corrigen con facilidad e inmediatez por ejemplo la prima de $7 millones mensuales que habían tumbado las Cortes a los congresistas o evitar el ajuste salarial a los mismos, a los magistrados y a otros empleados del gobierno por encima de la inflación, olvidando aquí sí por completo los argumentos de estabilidad fiscal y de ausencia de fondos tributarios que esgrimen contra el pueblo. ¿Será este uno de los combustibles de la llamada locomotora de la mermelada?

Y para consolidar las genuflexas condiciones con el capital extranjero, acaban de firmar acuerdos con los fondos de pensiones mexicanos para que traigan sus capitales a nuestro país, y los retiren a la brevedad vía descapitalizaciones o utilidades extremas garantizadas, con total exención de impuestos a la entrada y a la salida de estos capitales. Todo con cargo al bolsillo de los colombianos.

 

Sin embargo, cuando se trata del pueblo, los pobres, las clases medias o de los pequeños y medianos empresarios y en este caso de los pensionados, LOS MISMOS CON LAS MISMAS, adoptan una posición inflexible y fuerte, NO HAY ingresos fiscales para tal fin, y la acompañan de la estrategia sistemática de mentir reiteradamente para construir con el tiempo una marca muy recordada en la población, una verdad figurada, aquella que la élite del gobierno empieza a llamar  selecto grupo de pensionados, para ellos un club parecido a la OCDE. Igual que ocurre con las encuestas presidenciales o con el costo de vida.

 

Aprovechándose del excepcional y desprestigiado grupo que goza de pensiones muy por encima del tope legal establecido por la ley, generalmente congresistas, magistrados o empleados de la clase política del país, los MISMOS CON LAS MISMAS de hace cien años, estigmatizan y satanizan de manera perversa a más de dos millones de ex trabajadores quienes durante 20 años o más promovieron el desarrollo del país e hicieron los aportes de acuerdo con las reglas fiscales establecidas para su condición contractual. Ahora se tildan de clase privilegiada, que no paga suficientes impuestos, que no aporta para la guerra ni para la paz, que gozan de excelentes servicios de salud y recreación que logran incrementar su expectativa de vida 50% o más,  que son objeto de préstamos fáciles y blandos para pagar sus impuestos prediales, de vehículos y de renta, es decir son una clase social llena de beneficios, una clase privilegiada que pertenece a la ELITE del país, dicen los neoliberales genéticos.

 

Todo esto lo hacen con el ánimo de ir construyendo el ambiente propicio y la animadversión en la sociedad contra los pensionados y poder asestar un nuevo golpe a sus finanzas con el apoyo del pueblo imbécil que los elige, una retención en la fuente para pensionados de tan solo un mísero 10% o similar, porque ellos deben pagar ahora el descuadre fiscal de las pensiones causado entre otras por el Gobierno y su exceso de generosidad en los tributos con las multinacionales, los monopolios y los oligopolios.

 

Sin embargo, la estabilidad jurídica y económica de este grupo de trabajadores, pensionados siempre en condición de indefensión y hasta invalidez, no se ha ejercido con el mismo racero ni el mismo criterio justo y equitativo por parte del estado respecto a los privilegiados empresarios monopólicos y multinacionales. Desde 1990 con la Ley 50 y la Ley 100 de 1993 con transiciones no prorrogables de solo 15 años, autoría del entonces senador Alvaro Uribe Vélez, posteriormente en el gobierno del mismo señor con el acto legislativo del 2005 con transiciones no prorrogables de cinco años y violando todos los acuerdos y las recomendaciones de la OIT, la eliminación de la mesada catorce y la desaparición de las pensiones extralegales producto de negociaciones colectivas, que eran sin cargo al estado pero con cargo a los empresarios monopólicos y multinacionales, ha sido la constante la inestabilidad jurídica y económica para la clase ex trabajadora del país. Y para completar su penuria económica la pensión se ajusta con el IPC y no con el incremento del SMMLV para que a la brevedad su pensión sea inferior al salario mínimo.

 

Estos ex trabajadores con pensiones enmarcadas dentro de la ley, sin excepciones privilegiadas y estrambóticas tipo congresista o similar, cambian radicalmente su estado económico y ven limitada su calidad de vida al pensionarse ahora para pagar impuestos al depender en la vejez única y exclusivamente del ingreso de su mesada pensional. Dejan de percibir el 100% de su salario y pasan a recibir una mesada equivalente al 60% de lo devengado como activo, con un premio adicional, una disminución del 12 % por las deducciones de los aportes a la salud que son todas a su cargo; aportes que en países como Bolivia es del 5%, en Perú 4%, y Salvador el 7.8%. Adicionalmente en esta edad de pensión, donde ya se rondan los 65 años los incrementos en gastos de salud son muy onerosos, en virtud a que las medicinas no son entregadas para tratar las enfermedades o cuando las suministran las EPS son de pésima calidad seguramente con la intención de llevarlo rápido al sepulcro, y eliminar ese gasto del Estado. Hay que adquirirlas con cargo a su mesada para que le ayuden a prolongar su existencia. Todo esto, estimado pensionado, lo ubica con un ingreso cercano al 40-45% efectivo de su ingreso como trabajador activo, sin descontar aportes a fondos de solidaridad y recordando que solo 3 de cada 10 trabajadores aportantes se logra pensionar y a pesar de esto no hay fondos para pagar pensiones.

 

El presidente Juan Manuel Santos en junio de 2014, en plena campaña para la reelección, en un encuentro con los representantes de los pensionados sin discriminación advirtió “hay algo que yo me comprometí y que quiero anunciarles a ustedes el día de hoy: sé que un anhelo de todos los pensionados es que se reduzca la contribución a la salud, hay un proyecto de ley en el Congreso de la República y yo voy a apoyar ese proyecto de ley” y “eso en plata blanca quiere decir que se aumenta el ingreso, porque se reduce la contribución y se aumenta el ingreso”. Promesa para captar votos de los políticos de los mismos con las mismas, realizada en la tribuna de todos los pensionados que se encuentren dentro de los límites de ley; sin embargo la realidad es tozuda y el gobierno se ha opuesto sistemáticamente a los proyectos de ley con ese objetivo en el congreso.

 

Ahora el Gobierno incumplido, estigmatiza y sataniza de manera perversa a ese grupo de seres humanos al final de su vida como parte de una clase privilegiada del país que seguramente quieren desaparecer vía contribuciones o el sistema de salud. Esta misma estrategia la desarrollaron en el pasado contra las mismas pensiones, los sindicatos, las privatizaciones, las convenciones colectivas, etc.

 

Así las cosas, es necesario hacer un llamado urgente a los más de 2 Millones de pensionados de Colombia, ex trabajadores que han contribuido con sus aportes de salud y pensiones al Sistema de Seguridad Social y al desarrollo del país, por más de veinte años, para que YA dejemos de ser estúpidos así los haya llevado a esa condición el sistema de salud.

 

Hay que dejar de creer en falsetes que prometen reducir el costo de los aportes del pensionado al 4%, pero a la hora de la verdad esgrimen debilidades en los ingresos fiscales que no fueron de consideración para las generosas deducciones a los empresarios.

 

Sin recato busquemos y apoyemos sin condición y YA, votando por personas idóneas que respeten a las clases medias, populares y empresariales no monopolísticas de este país, a los pensionados que dieron más de 20 o más años al desarrollo del país y que ahora los quieren llevar a la miseria. Vamos a apoyar sin reato a los candidatos que con sus actuaciones hayan apoyado a los trabajadores y pensionados del país, personas sin tacha, sin rabo de paja, sin miedo a tocar a quienes más tienen para que ellos aporten más y este desequilibrio de corrupción e inequidad no siga siendo con cargo exclusivo del bolsillo de esa clase media empobrecida, los pobres, los trabajadores y ex trabajadores y los pequeños y medianos empresarios del País.

 

Por favor manifestemos con el voto, que ESTAMOS MAMADOS de estar siendo engañados por los mismos con las mismas de los últimos cien años, vamos adelante escogiendo por primera vez muy bien a quienes nos gobiernen con equidad, ejemplo y transparencia.

 

Pensionado, seleccione y elija bien, después no se arrepienta nuevamente de aceptar el impuesto que los mismos con las mismas quieren imponer a esta según ellos, clase privilegiada, pagar 10-15% de la mesada como retención en la fuente. En estas condiciones su ingreso pensional será como mucho el 30% de lo que devengó como trabajador activo, producto de la sistemática inestabilidad jurídica y económica aplicada solo para el pueblo.

 

Usted quiere seguir aportando a la corrupción de los mismos con las mismas de los últimos cien años o prefiere darse una oportunidad de elegir personas sin tacha, sin afectación por el poder, con vida ejemplar para mostrar, acompañada de programas justos, equitativos y trasparentes que se centren verdaderamente en las clases menos favorecidas de este país. UD DECIDE, en sus manos está el futuro, mire, estudie y escoja bien.

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