Ibagué, marzo 13 de 2004
SOBRE LA CRISIS DE LA PRODUCCIÓN PANELERA
La persistente crisis de la producción panelera nacional originada en la ausencia de una política gubernamental que fomente su desarrollo, en los continuos ciclos de precios bajos, en la práctica ilegal de derretir azúcar para producir panela, en la carencia de crédito y en la pobreza secular de las regiones y la población dedicadas al laboreo de la panela, amenaza con convertirse hoy en una catástrofe que arruinará las 450.000 familias que derivan su sustento de esta actividad económica en el país.
El sector va para quince meses de precios a la baja, llegando a pagarse por una carga de panela alrededor de $40.000, que corresponde a lo pagado hace cinco años. Mientras tanto los costos de producción han ascendido a $70.000 en promedio con una pérdida de $30.000 por carga.
El fenómeno obedece a varios factores: el empobrecimiento de las zonas rurales debido la crisis de la producción agropecuaria nacional así como el de las zonas urbanas ha disminuido el consumo de panela; el azúcar derretido como salida de los ingenios a la importación de azúcar – caso las 70.000 toneladas traídas de Brasil por Coca Cola- ha inundado los mercados deprimiendo los precios; el incremento del área cultivada en caña por la sustitución de cultivos de café o la renovación de cañaduzales de alta productividad con la expectativa de producción de alcohol carburante ha ocasionado una sobreoferta que ha tirado los precios por el suelo. De perdurar por más tiempo este desastre, no habrá que esperar la entrada en vigencia del ALCA o el TLC para anunciar la desaparición de los paneleros artesanales de la vida económica nacional con la liberación de aranceles que introducirá para la importación del producto.
Ante esta grave crisis panelera, la VIII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria exige al gobierno que tome medidas efectivas para cerrar los “derretideros” que fabrican panela con abierta complicidad oficial; que Uribe Vélez y los gobiernos departamentales de las zonas productoras cesen de hacer demagogia con las esperanzas de los paneleros respecto de las plantas destiladoras de etanol y proceda a resolver sus justos reclamos por precio de sustentación para la panela, créditos oportunos y baratos, condonación de deudas, y la ejecución de un plan de mejoramiento tecnológico del cultivo, la producción y comercialización de la panela financiado por el Estado.
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SOBRE LA SITUACIÓN DE LOS CAFETEROS
Contrario a lo proclamado por las autoridades nacionales cafeteras, la situación de los caficultores colombianos continúa marcada con el signo de la crisis. Aún, en momentos en los cuales las cotizaciones internacionales se han elevado en un promedio del 8% con relación a 2003, el alza en los precios internos no se da en iguales proporciones principalmente porque el mecanismo establecido está ligado a variables externas y no a los costos de los productores ni a su ganancia.
Por consiguiente, para que bajo ese esquema haya una remuneración satisfactoria debe darse la improbable coincidencia de los buenos precios mundiales con una tasa de cambio del peso con el dólar que sea beneficiosa. Esta forma de fijar el precio interno le permite además al gobierno manipularlo para que el subsidio interno al productor que debe aportar del presupuesto nacional sea el mínimo posible obedeciendo así las políticas de ajuste fiscal que ha impuesto el Fondo Monetario Internacional.
Además de este injusto procedimiento, BANCAFÉ, mediante circular interna, decidió no refinanciar más las deudas de los caficultores con lo cual la situación crediticia de muchos se va tornando cada vez más explosiva junto con la de otros miles que ya sufren persecución jurídica sobre sus predios.. A lo anterior debe sumarse el alza continua de los insumos lo que ha llevado a una disminución de las prácticas culturales necesarias para el sostenimiento de los cultivos con la consecuente reducción de la cosecha y las exportaciones para el año cafetero en curso.
Esta crítica situación de los cafeteros se puede precipitar tanto por el ALCA como por el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos ya que las terribles experiencias vividas en los últimos trece años pueden replicarse con mayor amplitud. La pérdida patrimonial del Fondo Nacional del Café, las reexportaciones norteamericanas de café procesado, el avance de los cafés de bajas calidades, las importaciones de café a Colombia, la merma de participación de las instituciones en las exportaciones colombianas, el aumento de los costos de producción debido a las nuevas normas de propiedad intelectual y el declive del sistema cooperativo de compras se incrementarán en mayores proporciones con los nuevos tratados comerciales.
Por lo tanto, esta Junta hace un llamado a los caficultores a unirse a la resistencia contra el ALCA y el TLC con Estados Unidos y así mismo insta a la Federación Nacional de Cafeteros para que cuanto antes dé a conocer la forma como ha decidido actuar ante tan grandes peligros con el fin de preservar a la industria agrícola más importante de Colombia y de la cual dependen más de medio millón de familias rurales.
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SOBRE EL MERCADO NACIONAL DEL ARROZ
En el mes de diciembre del año anterior, el gobierno nacional presentó el nuevo mecanismo de absorción de cosechas, que contempla cupos obligatorios de importación de arroz, obedeciendo compromisos con la OMC, del orden de 75.00 0 toneladas. Adicionalmente, establece como referente para fijar el precio nacional de la cosecha, el precio internacional -fuertemente distorsionado con diferentes y cuantiosos subsidios-; amén de prever un sistema de desgravación arancelaria que en el curso de los próximos años dejaría el sector arrocero sin ningún tipo de protección ante la inicua competencia internacional. Se complementa la decisión gubernamental con la creación de un sistema de subastas para distribuir las importaciones, que privilegia con aranceles a los importadores, proveyendo a los comercializadores de una carta marcada en las negociaciones de la cosecha nacional, dejando al “mercado” la tarea de fijar precios, pero previamente acondicionando una sobreoferta, resultado de las importaciones del cereal.
En enero del año en curso, se presentan cifras, avaladas por el DANE, que prevén una escasez de arroz, producto de un supuesto aumento del consumo arrocero por habitante, que terminan justificando una importación de 180.000 toneladas de arroz, equivalente a 3 millones 400 mil bultos de paddy verde; ante cuyo solo anuncio, se bajaron los precios de la actual cosecha de mitaca. No es cierto que se esté protegiendo al sector con aranceles del 80%, pues el arroz blanco importado de Tailandia, entra con un arancel del 20% a $82.300 por bulto de 75 kg, cuando el producto nacional cuesta 92 mil pesos, originando, por un lado, pérdida para la pequeña y mediana industria, y ,de otro lado, dando señales de mercado negativas para la cosecha que ya se está empezando a sembrar. Nuevamente, en menos de dos años, se utilizan las estadísticas para justificar unas veces bajos precios por supuestas superproducciones y otras como en el presente caso para justificar un despropósito como el de las importaciones acordadas entre el gobierno y la gran industria molinera . Esta decisión tiene implicaciones adicionales negativas para Colombia, puesto que ese arroz será traído de países donde la gripa aviar está cobrando vidas animales y humanas y además se otorgan subsidios a sus agricultores de más del 700%.
Frente al serio debilitamiento del sistema nacional de control de fronteras, resultado de la fusión de la DIAN y las aduanas nacionales – fruto de la apertura de los 90- se ha presentado una entrada masiva de arroz venezolano, con precio distorsionado en 57%, al llegar a frontera a menos de 80 mil pesos el bulto de blanco; fenómenos ambos, tanto el de Tailandia ya mencionado como el de Venezuela, que llevan a la ruina al sector arrocero nacional , pues los estímulos del gobierno venezolano a su producción, sumados a la devaluación de su moneda y a la revaluación paralela del peso colombiano, abaratan el producto de esa procedencia; incrementando el flujo de arroz hacia el mercado nacional y contribuyendo así al deterioro del precio interno.
Ante la avalancha de medidas contra la producción arrocera nacional, la VIII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, reunida en Ibagué el 13 de marzo del año en curso, exige del gobierno nacional la derogatoria de las medidas enumeradas, que adecuan el sector arrocero a las exigencias extranjeras, bajo cuya presión se negocian el ALCA y el TLC y, por tanto, llama a los agricultores e industriales del arroz a que en un acuerdo nacional, que conduzca a una gran movilización, procedamos a defender nuestro trabajo y la seguridad alimentaria nacional, de la avalancha de importaciones y de los precios ruinosos que acompañarán esa nefasta política en buena hora calificada otrora como una “vergüenza nacional”.
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DECLARACION SOBRE LA FUMIGACIÓN EN LOS PARQUES NATURALES
El gobierno preside el Dr. Álvaro Uribe Vélez, junto con el departamento de Estado y el Congreso estadounidenses, decidió fumigar con glifosato, Cosmoflux y POEA en los parques nacionales de Colombia, auténticos santuarios de la fauna y la flora que colocan a nuestro país como uno de los más biodiversos del mundo.
Esta decisión, gravísima en sí misma, es peor aún por que el envenenamiento de los cultivos de coca y amapola, de los múltiples organismos vegetales y animales de los parques, también se fumigan los campesinos, indígenas y jornaleros que han tenido que dedicarse a los cultivos ilícitos por la ruina del café generada por las maniobras de las transnacionales y por la quiebra del resto de agro por causa de las importaciones de productos que pueden elaborarse en el país.
Por tanto, la VIII junta nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria condena de la manera más enfática la decisión de fumigar los parques naturales de Colombia, bárbara política que es en parte complementaria con la política antiagraria que azota al país.
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RATIFICACIÓN DE LAS DIRECTIVAS
Los integrantes de las diferentes organizaciones pertenecientes a la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, reunidos en su VIII junta nacional, en Ibagué el 13 de marzo de 2.004, respaldan en forma unánime su actual dirección.
De la misma manera destaca la envergadura del trabajo realizado a nivel nacional e internacional, su participación en todas las luchas que se han dado en defensa de los diferentes renglones del sector agropecuario, destacándose la capacidad y dedicación del presidente, Dr. Ángel María Caballero Lian, y del Director Ejecutivo, Dr. Aurelio Suárez Montoya.
Manifestamos así mismo, nuestra férrea decisión de emprender con energía una campaña masiva en contra de la decisión del gobierno nacional de firmar el ALCA y el TLC con Estados Unidos.
Presentada por Isaac Córdoba, a nombre de FEDERIEGOS y de USOSALDAÑA (Usuarios del Distrito de Riego de Saldaña)
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RECHAZO A LA VIOLACIÓN OFICIAL DE LA DEMOCRACIA Y LA AUTONOMÍA EN LOS DISTRITOS DE RIEGO
La VIII Junta Nacional de la Asociación Nacional de la Salvación Agropecuaria, rechaza la violación de la soberanía democrática y participativa, por parte del Gobierno Nacional, en la elección de las Juntas Directivas de las Asociaciones de Usuarios de los Distritos de Riego por medio del Acuerdo 003 de febrero de 2.004.
Mediante dicho acuerdo no sólo se consagra la indebida intervención del Gobierno sino que además se introduce un sistema inicuo de elección en detrimento de los propietarios de menores cantidades de área.
Por consiguiente, se exige la derogatoria de dicho acuerdo y el respeto a la autonomía de los usuarios de cada Distrito de Riego.