Salvación Agropecuaria, Ibagué, marzo 27 de 2003

No al ALCA
Contra las fumigaciones de glifosato en las zonas cafeteras
Sobre la situación cafetera
Sobre el referendo
Sobre el proyecto de eliminación del IVA a la panela
Sobre la condonación de deudas
Declaración pública sobre el Plan Nacional de Desarrollo

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1. NO AL ALCA

Desde 1995 se viene negociando una apertura total de los mercados de capitales y de los bienes agrícolas y no agrícolas para el continente en miras de conformar un Área de Libre Comercio para las Américas, ALCA. A partir de 1998 se conformaron nueve (9) grupos de negociación entre los cuales hay uno para la agricultura y otro referente al tema de los subsidios y del comercio desleal.

Hasta la fecha tales documentos no consignan ninguna garantía para la estabilidad y el progreso del sector agropecuario nacional; sino por el contrario, ahondan en los males que llevaron a situaciones desastrosas a la producción rural colombiana en la última década. Los productos y sectores que ostentan en la actualidad algún nivel de protección para defenderse de las importaciones que ingresan al país a precios por debajo del costo de producción, como el arroz, la papa, el azúcar, la carne de pollo y el huevo, la carne de res y de cerdo, la leche y algunas calidades de maíz; en este nuevo acuerdo perderán esa prerrogativa y estarán sometidos a la más injusta competencia.

Para otros casos, como el del café y la palma africana, la confrontación puede ser todavía peor. Al final, los subsidios de los países poderosos, la sobreproducción, los bajos salarios, los varios orígenes y calidades, altamente sustitutos entre sí, presagian que podría presentarse, tanto en cultivos permanentes como en semestrales, tanto en los tropicales como en los que son comunes a los distintos climas, una hecatombe económica y social en el campo colombiano peor que la vivida hasta ahora.

Como un agravante hay que señalar que en los actuales momentos, definitivos en las negociaciones, el gobierno de Alvaro Uribe Vélez, representado en el Ministerio de Comercio Exterior, ha conducido la posición de Colombia en forma contraria a los verdaderos intereses nacionales. En octubre de 2002, luego de que el país en conjunto con la Comunidad Andina se había comprometido en un nivel arancelario por encima del 60%, para iniciar a partir de allí la reducción de las tarifas aduaneras; por presiones de los Estados Unidos y de los representantes de las industrias multinacionales, dicha disposición inicial fue cambiada, según se sabe a niveles inferiores en al menos una tercera parte.

Así mismo, el pasado 15 de febrero los funcionarios del Ministerio de Comercio Exterior del actual gobierno presentaron una desventajosa oferta agrícola frente a nuestros competidores; la cual fue, entre las de la comunidad andina, la más débil de todas. No sólo se incluyó en ella todo el universo de los géneros agropecuarios para llevarlos a la total apertura comercial sino que para hacerla no se expresó ninguna condicionalidad frente a los subsidios de Estados Unidos y otros países con el fin de iniciar en el año 2006 la plena entrega de los mercados internos agropecuarios a los productos extranjeros.

Además de lo anterior, y como lo peor de todo, funcionarios de Planeación Nacional y asesores del gobierno están propalando en distintos ámbitos y escenarios la especialización del agro colombiano en productos tropicales como única alternativa futura posible para el trabajo rural. En ese sentido, se olvida la amarga experiencia de la industria cafetera y además se consagra la pérdida de la soberanía alimentaria nacional y, por consiguiente, se declara a nuestro país como altamente dependiente para nutrir con una dieta básica adecuada y suficiente a su población. Se conforma así una debilidad estratégica para Colombia y se entrega a las potencias un valioso instrumento para someternos.

La VII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, reunida el día de hoy en la ciudad de Ibagué, exige del gobierno nacional suspender inmediatamente las negociaciones del ALCA en el sector de la agricultura y, por el contrario, adoptar una política consecuente y patriótica en defensa de la soberanía alimentaria del país y del trabajo de los quince millones de colombianos que vivimos en el campo y que constituimos un soporte fundamental para el progreso y el desarrollo de la patria.

Para hacer conocer esta posición, la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, mediante distinto tipo de actividades públicas la propagará por todo el territorio colombiano y convocará a todos los sectores y organizaciones agrarias y campesinas a unirse a esa campaña; la cual, en primera instancia, culminará en una gran manifestación agraria y social de los productores agropecuarios colombianos en la capital de la República bajo el lema: ¨NO AL ALCA¨.

2. CONTRA LAS FUMIGACIONES DE GLIFOSATO EN LAS ZONAS CAFETERAS

Dos días antes de la venida al país del Secretario de Estado norteamericano, Collin Powell, en el marco de LXII Congreso Nacional Cafetero, el Presidente Alvaro Uribe Vélez anunció a los delegados a ese evento que las regiones de la zona cafetera donde se conociera de la presencia de cultivos de coca y amapola serían fumigadas por vía aérea con glifosato. Posteriormente, en visita a Washington, la canciller ratificó “ese compromiso” con el gobierno norteamericano.

El ministro del Interior, Fernando Londoño Hoyos, advirtió luego que “lloverá glifosato” sobre la zona cafera del país. Esta decisión, aparte de los daños que tendrá la aspersión aérea de este producto tóxico sobre otros cultivos como los mismos cafetales, las personas, las aguas, el medio ambiente y la biodiversidad, traerá graves consecuencias económicas sobre la caficultura colombiana, al influir en la marca de calidad del grano verde colombiano en los mercados externos. La noticia de que la “zona cafetera de Colombia se está fumigando por vía aérea con glifosato” colocaría en grave riesgo la prima de calidad de nuestro café y con ello daría al traste con la cotización y de paso con centenares de proyectos de café especial que muchos caficultores están adelantando. No será fácil explicar en el exterior la diferenciación entre los territorios afectados y los que no lo están. Se estima que, para una exportación de 10 millones anuales de sacos, la pérdida de esa prima restaría 120 millones de dólares a los ingresos cafeteros.

Además de que ese método ha demostrado su ineficacia, se sabe que la dosis de 10 litros de glifosato por hectárea, la que se piensa aplicar, es altamente nociva y, acorde con la expresión de Londoño Hoyos, no se considerará la resolución 1065 de 2001 del Ministerio del Medio Ambiente que establece, entre otros, la prohibición de fumigar en zonas ambientalmente estratégicas. La imposición norteamericana tiene un elemento adicional: tanto la firma que produce el glifosato para la fumigación como una de las principales compañías que compra el café colombiano a nivel mundial pertenece al mismo grupo financiero norteamericano que se vería así doblemente beneficiado en contra de los ya precarios ingresos del medio millón de familias cafeteras de Colombia.

La VII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria rechaza las fumigaciones con glifosato por vía aérea en las zonas caferas de Colombia bajo el supuesto de combatir los cultivos ilícitos y reclama del gobierno nacional mecanísmo diferentes y concertados para resolver esta situación cuyo único origen es la crisis del café causada por los mismo Estados Unidos al romper el Pacto Internacional de Cuotas en 1989. Solamente, entre 1997 y 2002, por la disminución de los ingresos de las exportaciones colombianas a los Estados Unidos se han dejado de recibir más de mil millones de dólares que han ido a parar a las arcas de quienes hoy nos imponen una inicua política antidrogas.

3. SOBRE LA SITUACIÓN CAFETERA

Las promesas electorales incumplidas en torno al apoyo al caficultor por parte del Presidente Alvaro Uribe Vélez, justificadas con la disculpa de las “dificultades fiscales” del gobierno, se han traducido en la reducción de los aportes del presupuesto oficial al sostenimiento de la industria cafetera. “El Acuerdo” suscrito entre la Federación y el Gobierno disminuyó en 2002 el subsidio al precio interno de $30.000 a $25.000 por carga, eliminó los recursos públicos para atender los programas especiales de crédito y renovación de cafetales y ”privatizó” la prestación de la asistencia técnica a quienes responden por el 45% de la producción colombiana.

“El acuerdo” suscrito para 2003 entre la Federación y el Gobierno reitera los mismos elementos de práctico abandono del apoyo oficial a la caficultura. El subsidio al precio interno está ahora en 12 mil pesos por carga, recortado en más de la mitad con relación al de hace ocho meses, los programas de renovación son completamente insuficientes y límitados y las facilidades para acceder al crédito han desaparecido.

Por el contrario, a través de la reforma tributaria, el gobierno de Uribe Vélez continua extrayendo recursos de los bolsillos de los cafeteros para el sostenimiento del Estado. El IVA al café pergamino y la contribución del 5% del precio internacional del café para el sostenimiento del precio interno por parte de los mismos caficultores demuestra que en este año será mucho más lo que la industria del café entregará al fisco que lo que recibirá de él.

Del mismo modo, en cuanto a la fijación del precio interno del café, la injusticia no puede ser mayor. En julio de 2002, cuando se inció este gobierno, a un precio externo de 60 centavos de dólar le correpondía un precio interno de 260 mil pesos por carga. Ahora, en marzo de 2003, ocho meses después, con ese mismo precio externo se están recibiendo 290 mil pesos por carga. De tal manera que ni siquiera se está trasladando al caficultor la devaluación de la moneda ocurrida en ese lapso, la cual fue del 17.5% mientras el precio interno apenas aumentó en un 11.5%. Así se están reflejando los efectos de las políticas cafeteras del actual gobierno y, además, los mecanismos utilizados para determinar el precio; los cuales consultan más a las necesidades de utilidad en las cuentas de los exportadores que a la rentabilidad de los productores.

La VII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, reunida en Ibagué, hace un llamado a las autoridades cafeteras y económicas del país para que modifiquen su política cafetera, cese el abandono oficial progresivo hacia las necesidades de los cafeteros para que no se siga ahondando la penosa crisis que los productores de café han venido padeciendo desde 1990.

4. SOBRE EL REFERENDO

La VII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, considerando que:

El Congreso de la República aprobó convocar un referendo por iniciativa del gobierno nacional.

Que ese referendo consagra claras políticas en contra de la población colombiana, impuestas por el Fondo Monetario Internacional al disminuir los recursos del Estado para las áreas sociales, para salud y educación con el único interés de cumplir con el costoso servicio de la deuda pública contratada en condiciones de especulación.

Que ese mismo referendo contiene medidas antidemocráticas que persigue recortar derechos civiles a la población e impedir el acceso a los cuerpos colegiados de importantes organizaciones políticas independientes.

Que para esos fines se han echado mano de artimañas polítiqueras como la prorroga ilegal e inconstitucional de alcaldes, gobiernadores, concejales y diputados.

Que al alcanzar las mayorías necesarias, el gobierno tendrá las manos libres para adelantar los programas contra el agro, como el ALCA.

RESUELVE:

Llamar a todos sus afiliados a abstenerse de participar en ese referendo, el cual, al final, sólo conseguiría otorgar a el gobierno actual una licencia sin límites para imponer las políticas neoliberales.

5. SOBRE EL PROYECTO DE ELIMINACIÓN DEL IVA A LA PANELA

La VII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, conociendo que el senador Jorge Enrique Robledo, presentó para el visto bueno del Ministerio de Hacienda un proyecto de ley que contempla la eliminación del IVA del 7% para la panela, establecido por la reforma tributaria de 2002,

RESUELVE:

Exigir al gobierno nacional otorgar el visto bueno al proyecto de ley presentado por el senador Robledo a fin de que se elimine el IVA del 7% a la panela y con el propósito de favorecer al sector panelero que cobija a más de 300 mil familias campesinas, deje de verse perjudicado por esa medida regresiva y antipopular.

6. SOBRE LA CONDONACIÓN DE LAS DEUDAS

El día miércoles 26 de Marzo de 2003, varios centenares de caficultores del sureste antioqueño se congregaron, en un acto de resistencia civil para impedir el remate de un predio. En la Costa Atlántica, por ejemplo en el departamento de Bolívar , de más de 800 supuestos beneficiarios del PRAN, menos de 50 han podido ser cobijados efectivamente por ese programa.

Esa situación confirma tanto el fracaso de la política de refinanciación de las deudas contenida en el PRAN así como la aguda continuación de la crisis del agro colombiano y, del mismo modo, las denuncias que se han hecho con respecto al abandono de los agricultores quienes no han recibido, a pesar de la retorica oficial, alivos y paliativos verdaderos para cambiar la crítica situación que han venido enfrentando. En el año 2002, irónicamente, si no hubiera sido por la producción cafetera, el sector agropecuario a penas hubiera crecido un 1%.

La VII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, ante la ola de embargos, remates y procesos judiciales que está por venirse; levanta, tal como lo establece su programa, la consigna de exigir la condonación de las deudas como única medida efectiva que puede modificar la situación financiera de los productores agropecuarios, quienes por real incapacidad financiera, no pueden cumplir con sus obligaciones pero continuan construyendo patria en el campo colombiano. Y, finalmente, resalta como justo ejemplo la acción adelantada por los caficultores de Andes – Antioquia.

7. DECLARACIÓN PÚBLICA SOBRE EL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO

Los colombianos estamos siguiendo con atención las discusiones del Congreso de la República en torno al Plan Nacional de Desarrollo presentada para su consideración por el gobierno del Presidente Alvaro Uribe. Ha llamado la atención, especialmente entre la opinión más calificada, las metas que en términos del desarrollo y el crecimiento económico se han trazado; por lo cual no han faltado las voces que califican las expectativas oficiales como mediocres en los críticos momentos que vive la nación para salir de la recesión que sufre desde hace ya más de tres años.

La Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria considera que dejar el devenir económico sujeto a los acuerdos que se firmen en política fiscal y monetaria con el FMI y a las mayores alteraciones en las políticas de comercio exterior que se ocasionen con el ALCA precipita a la economía nacional y a sus sectores reales a coyunturas peores que las que hoy atravesamos; máxime, si como propone el Plan, reduce el presupuesto para la agricultura a menos del 1% del monto total y dificulta todavía más el acceso al crédito rural, fusionando FINAGRO con BANCOLDEX. Una señal que lleva a pensar que sólo se proveerá de recursos financieros a los cultivos orientados hacia el comercio exterior.

Al conocer que un grupo muy importante de congresistas incluyó , en forma de modificación al documento original del Plan, un texto que contempla aranceles de protección al sector agropecuario tan altos como sea necesario para neutralizar los subsidios que otorgan a sus productores agropecuarios los gobiernos de los países que nos compiten por esos mercados; nos unimos a dicha propuesta y reclamamos del Congreso de la República en pleno , a nombre de los varios miles de agricultores que están organizados en torno a Salvación Agropecuaria, un respaldo unánime para ella.

Al mismo tiempo, con base en lo aquí expresado, rechazamos las declaraciones de funcionarios oficiales que de antemano se han estado pronunciando contra esta iniciativa, desconociendo que la implantación del ALCA y la forma insensata como el ministerio de Comercio Exterior está orientando las negociaciones llevarán al campo colombiano a un estado de postración inimaginable del cual no saldrá sin muchas dificultades. Finalmente, y bajos los mismos criterios, coincidimos en la necesidad imperiosa de mantener en los niveles necesarios el subsidio al precio interno del café; de las políticas que al respecto se desprenden del Plan de Desarrollo se concluye que la intención gubernamental es eliminarlo.

ÁNGEL MARÍA CABALLERO
Presidente

AURELIO SUÁREZ MONTOYA
Director Ejecutivo

VII Junta Nacional de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria realizada en la ciudad de Ibagué, el día 29 de Marzo de 2003.

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