Fatigado, sudoroso y con la lengua afuera, Luisito Ñañez a sus siete años llegó a la escuela de la vereda distante a tres kilómetros de su casa por la vía que de Isnos conduce a Popayán, antes transitarla significaba tragar en verano la polvareda que el jeep que lo transportaba, así como los demás vehículos levantaban a su paso por la vía, en invierno el lodo y los charcos amenazaban con pintar de negro su humilde indumentaria, ahora que el tramo está asfaltado, a pesar de que la obra no ha progresado como debiera porque los Nule se quedaron con el anticipo de una parte del proyecto, se ve obligado a hacer el tramo a pie pues se quedó sin transporte escolar porque al departamento le redujeron sustancialmente los recursos de regalía que le correspondían con los que se pagaba este servicio; pero su desventura no termina ahí, antes al llegar a la escuela sabía que podía contar con el almuerzo que se servía por cuenta del programa de alimentación escolar el cual desapareció por la misma razón que se quedó sin transporte. Para completar el cuadro, ronda por su casa hace unos días el temor por cualquier quebranto de salud, sus padres han comentado que no les renovaron el carnet del Sisben con el que mal que bien podían esperar alguna atención médica, en razón a que los recursos con los que se pagaba este servicio también provenían de las regalías petroleras que les quitaron a los entes territoriales.

Los alcaldes de municipios petroleros y mineros que se reunieron a instancias de la Federación Colombiana de Municipios en Neiva la semana que pasó, relataron las enormes dificultades por las que atraviesan dado el impacto negativo del nuevo régimen de regalías en sus precarias finanzas.

Las declaraciones del Ministro de Hacienda confirmadas por Santos condenan a los municipios a vivir sin la esperanza de mejorar su infraestructura y su condición de vida, pues la escuelita veredal que hace falta para educar a los niños de los campesinos y evitarles las largas caminatas, el pontón sobre la quebrada para facilitar el paso de los campesinos de sus fincas al pueblo con sus productos agropecuarios, el puesto de salud en el corregimiento para atender el nivel básico, el acueducto interveredal para suministrar agua a los habitantes en el campo, la red de energía eléctrica para alumbrar las viviendas dispersas de los finqueros en la zona rural, todos estos proyectos por su magnitud les resultan chichigüeros, pequeños, ellos proponen es macroproyectos los que requieren los macro contratistas tipo Nule, los que se acuerdan con las multinacionales, no los que necesitan los despreciables alpargatudos que interfieren con sus lustrosos negocios internacionales.

Como el principal argumento del gobierno para presentar el acto legislativo que despojó a los municipios y departamentos receptores de regalías fue la corrupción, el alcalde de Yopal recordó que -cuando se da- mientras esta se mide en esas instancias por millones, la corrupción del nivel presidencial y de los ministerios se calcula en billones, basta con recordar lo acaecido en Salud, Dian, Ferrocarriles, Caprecom, Invias, entre otros. Así como están las cosas, salvo que los alcaldes tomen la decisión de revelarse, contra sus jefes políticos, copartidarios en el congreso que se prestaron para aprobar el despojo y ahora como fariseos se declaran engañados, los mandatarios de los municipios de Colombia terminarán siendo únicamente los receptores de los múltiples reclamos de las comunidades afectadas por las decisiones del gobierno nacional, que cuadra sus negocios sin importar la suerte de los de abajo. Los congresistas del Polo, entre ellos el senador Robledo así lo advirtieron oportunamente.

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