José Arlex Arias, Cartagena, febrero 5 de 2018

De manera irresponsable y ponzoñosa, el entredicho señor Álvaro Uribe Vélez, senador que se mantiene en la polémica –generalmente porque se le adjudican cosas no tan buenas–, se ha referido a quienes no piensan como él de una manera déspota. Millones de colombianos recordamos cuando estigmatizó la candidatura presidencial del insigne, él sí, constitucionalista y gran maestro, Carlos Gaviria, tildándolo de “guerrillero vestido de civil”, con el objetivo de cerrarle el paso a sus grandes posibilidades de ser el presidente de todos los colombianos; y efectivamente a Uribe, correveidile de los potentados y multinacionales, le funcionó la mentirosa estrategia y Colombia no pudo tener el cambio que hoy añoran millones de habitantes. Para manipular a su antojo a las personas, los “títeres” de esta gran burguesía recurren a esa criatura ficticia de América Latina y la península Ibérica, conocida como “el coco”, caracterizado asustador de niños, con cuya presencia se les amenaza a los que no quieren dormir. Como hoy el 80% de la guerrilla entregó sus armas y se reintegró a la vida civil, ya no les sirve de “coco” para meter miedo en esta campaña electoral.

 

Entonces, el jefe del uribismo se une al “santista-uribista- GermánVargas Lleras para buscar otro “coco” con que asustar a los votantes. En una campaña sucia, llena de desprestigio, Uribe, mediante un burdo montaje de dos vallas, relaciona a Sergio Fajardo y al senador Jorge Robledo con el PSUV, el partido de Maduro en Venezuela; esto le valió la recriminación de Robledo -el mejor senador de Colombia- exigiéndole rectificar –que como varón no lo ha hecho–, cuando bien sabe que ninguno de los partidos integrantes de la Coalición Colombia tienen nada que ver ni con el gobierno, ni con lo que pasa en Venezuela. Y en ese mismo cántico Vargas Lleras reiteradamente plantea que quienes no estén con los dogmas del neoliberalismo que tanto practica el santismo-uribismo, entonces son “castrochavistas”, como una forma de aludir que Colombia, con un gobernante diferente al de “los mismos con las mismas prácticas corruptas”, caería en un caos.

 

Por eso han querido hacer caer a los colombianos en una nueva trampa, la de escoger entre los defensores del sí y los del no del plebiscito de la paz, que encierra la maniobra de no permitir que se pueda discutir y decidir sobre los temas más trascendentales para la vida cotidiana de la población, como corrupción, educación, generación de empleo, aparato productivo, ganancias del sector financiero, negociado de las privatizaciones, salud, servicios públicos y relaciones internacionales, entre otros. Estos son los temas que deberían concitar la atención de los diferentes candidatos presidenciales y al Congreso de la República. El encanto de la Coalición Colombia, con una nómina de lujo comandada por un excelente candidato presidencial, Sergio Fajardo, y la mejor bancada del Congreso de la República, encabezada por Jorge Robledo en la lista al senado del Polo Democrático y por Antanas Mockus en la Alianza Verde, es su programa. Ese es “el coco” para los mismos con las mismas, a quienes la corrupción les pasará factura. ¡Sí, a ellos es a quienes les va a salir “el coco”!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *