José Arlex Arias, La Verdad, Cartagena, diciembre 5 de 2016

Daba hasta lástima ver al presidente Santos y al “flamante mejor ministro de Hacienda de América”, Mauricio Cárdenas, desencajados y famélicos echándole la culpa, en primer lugar, al portentoso paro camionero, que cometió –según ellos– el grave delito de defender un sector productivo de los daños de estos neoliberales y, en segundo, al fenómeno del Niño –luego será a La Niña– del raquítico crecimiento de la economía en el tercer trimestre de este año: 1,2%, el peor en ese período, confirmando la desaceleración del Producto Interno Bruto (PIB), el cual estuvo 2 puntos porcentuales por debajo al del mismo periodo del año anterior. El crecimiento del PIB acumulado en lo corrido de este año, hasta septiembre, es del 1.9%, según reveló el director del DANE, Mauricio Perfetti.

Al revisar los datos de los sectores que más crecieron, se encontraron que fueron: la construcción, con 5,8%; establecimientos financieros y seguros, con 3,9%; e industria manufacturera, con 2,0%. El crecimiento del sector financiero y de seguros se debe a la variación de la intermediación con 7,2%. Según el DANE, de los sectores que se tienen en cuenta para medir el rendimiento de la economía, bajó la producción del agro, los minerales, servicios públicos y transporte y comunicaciones. Minerales, que cayó 6,1%, completa 5 trimestres negativos. Servicios públicos (energía, agua y gas) cayó 1,83%; agricultura decreció un 1,66%; y transporte y comunicaciones, con variación negativa del 1,2%. Estos cuatro renglones con desempeño negativo en el tercer trimestre le restaron 0,7 puntos al crecimiento, más de la mitad del crecimiento total, lo que significa que construcción y sector financiero soportan la casi totalidad del 1,2% que avanzó el PIB en el tercer trimestre del 2016, explicó el mismo DANE.

En su desencajada intervención, el presidente Santos pidió “al Banco de la República, comenzar el ciclo de baja de tasas de interés, y al Congreso, aprobar la reforma tributaria estructural, ya que estimulará el crecimiento y recaudará los recursos que permitan enfrentar el actual ciclo económico”. La junta del “Emisor” hizo “mutis por el foro” y mantuvo en 7,75% la tasa de interés y ratificó la inflación para 2017 en 3%. Es decir, el remedio seguirá siendo peor que la enfermedad, manteniendo el pronóstico para una economía ralentizada, cuando está probado que la crisis es producto de las medidas de globalización neoliberal y que la consecuencia de la Reforma Tributaria, que recaerá en los hombros del noventa por ciento de la población menos adinerada, será la restricción del consumo, lo que causará grave impacto en las ventas de las empresas, muchas de ellas –especialmente las multinacionales–, beneficiadas de la rebaja de impuestos y grandes exenciones tributarias.

El modelo neoliberal arrasó con el aparato productivo nacional, golpeando con fuerza a los sectores: agropecuario e industrial, y su mísero crecimiento está en manos de la especulación, tanto financiera como con la tierra, dedicada a la construcción, que lleva a los potentados a acumular billonarias ganancias mientras la población se debate en el rebusque: ¡Presidente, Ministro: es el modelo!

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