Bogotá, septiembre 14 de 2008
La obsesiva insistencia del presidente Uribe en promover toda clase de intrigas, montajes, declaraciones y comunicados agresivos contra jueces, magistrados, las Altas Cortes y los máximos organismos de Control, así como su pretensión de imponer por intermedio de sus mayorías de bolsillo en el Congreso de la República una Reforma Judicial “inoportuna y oportunista”, tiene como propósito inmediato disminuir la capacidad de esta rama para investigar y castigar a quienes están involucrados en la parapolítica y darle solución a los problemas que afrontan decenas de amigos e incluso familiares del Presidente.
Sin embargo, el largo y pugnaz empecinamiento de Uribe Vélez contra los funcionarios y las instituciones de la Justicia tiene un objetivo más peligroso: someter el país a los desmanes de su gobierno que linda con el despotismo. Uribe es el jefe del Ejecutivo, tiene amplias mayorías en el poder Legislativo mediante el clientelismo y está dedicado a someter al poder Judicial con toda clase de amenazas y presiones para que reine la impunidad en beneficio de la parapolítica y la corrupción. Cada vez que se dicta un fallo que no está de acuerdo con sus intereses, Uribe Vélez y sus incondicionales aliados hostigan a las Altas Cortes, las satanizan e intentan deslegitimarlas.
No se sabe que es más vergonzoso: si las citas en la Casa de Nariño con delincuentes reconocidos; que el hermano del ministro de Justicia esté comprometido con criminales repudiados por toda la nación, y que a pesar de eso Uribe se empeñe tercamente en mantener en su cargo a Fabio Valencia Cossio; o la cerrera actitud presidencial de atacar con virulencia a quien se atreva a desafiar su poder. Es evidente que el presidente no solo quiere terminar con la independencia de los tres poderes públicos sino que busca ponerlos bajo su despótico mandato. Nubes muy cargadas se pueden precipitar sobre la ya debilitada democracia colombiana.
Por tal motivo, en nuestro compromiso con el Estado Social de Derecho, ratificamos total respaldo a la Corte Suprema de Justicia por su valiente y erguida posición en el proceso de investigación de la parapolítica, y le exigimos al Jefe de Estado no caer en desacato frente a las decisiones del Poder Judicial pues, al contrario, como primer mandatario debería ser el primero en obedecerlas. Reclamamos también el respeto a la independencia del poder Judicial, para lo cual éste debe contar con todas las condiciones económicas y políticas necesarias para el cumplimiento de los deberes que le confieren la Constitución y la ley.
Convocamos a las organizaciones políticas y sociales, a todos los colombianos de bien, a quienes repudian el autoritarismo y las dictaduras, a rodear a la Corte Suprema de Justicia, y al poder Judicial en general, brindándoles pleno y decidido respaldo en sus actuaciones.
POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES, CUT
CONFEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE COLOMBIA, CTC
FEDERACIÓN COLOMBIANA DE EDUCADORES, FECODE
CONFEDERACIÓN DE PENSIONADOS DE COLOMBIA, CPC
GRAN COALICIÓN DEMOCRÁTICA