Como si nada hubiese ocurrido, desde el pasado 8 de febrero, los arroceros colombianos aguardaron respuestas gubernamentales y el mutismo fue insultante; mientras, el futuro amenazado por arma filuda de Damocles, hizo que los agricultores expectantes desesperaran.
Reunidos de nuevo el 5 de marzo, decidieron un nuevo esfuerzo para hacerse escuchar y atender; el 19 de marzo que viene, día del santo sufrido, protestarán de nuevo y ahora será un paro lo que emprenderán; hablarán más duro para destapar oídos y abrir puertas.
Precios como los actuales, empeorados cuando la cosecha sembrada acumuladamente por la estacionalidad se recolecte, amenazan ruina y ante esa perspectiva, los arroceros decidieron clamar antes que callar; el contrabando, avivado por la devaluación del bolívar venezolano, continúa y las tractomulas, verdaderos elefantes modernos no se ven; los abogados de la banca, acuciosos, no dejan ni dormir y amenazan quedarse hasta con la esperanza de los rurales; Los investigadores mezquinamente desestimulados no dan respuestas y se siembra con incertidumbre; ante los altos costos, “estamos como estamos y tú cortando orejas, Pedro”: se aumentan precios de combustibles que como “barrejobo” arrastra los demás requerimientos productivos; Fieles a lo extranjero, se sigue importando y sí importa la cantidad aunque sea pequeña, pues el monopsonio molinero, consentido en todos los sentidos, hace su agosto todos los meses; panorama acrecentado por la revaluación del Peso, que pesa y todo lo foráneo es más barato, aunque la baratía no llegue al pueblo.
Cafeteros y cacaoteros, victoriosos, abrieron nuevas sendas y mostraron que es posible guardar esperanzas cuando se decide levantar yugos y arremeter contra amenazas y terquedades ideológicas que nos arrastran al desastre; el muro de contención es la unidad, la decisión y la firmeza; como que todo el país descansó ante la posibilidad abierta para que el derrumbe sea contenido, de la manera como debe ser: con la gente y con un proyecto nuevo de patria por delante.
El país arrocero rodeará a sus productores, en más de 200 municipios se prepara el paro; gobernadores, alcaldes, diputados, concejales, dirigencia política, gremios, académicos, organizaciones cívicas y populares estarán del lado de quienes eslabonan la actividad productora de las regiones, que suministran – y reclaman el derecho de hacerlo – uno de los tres cereales que alimentan al género humano y, según los entendidos, hacen viable la nacionalidad.