Sin que el Comité Ejecutivo Nacional del Polo hubiera considerado poner el punto en el orden del día de sus reuniones y mucho menos que se hubiera planteado para la discusión, Petro, aprovechando un decir de algún congresista confundido a través de algún medio, pero como si se tratara de un paso de baile ensayado, envió un trino en la red tildando al Polo nuevamente de corrupto negándose a aceptar un apoyo que no se le ha ofrecido. Confundiendo con la mala intención que lo caracteriza los problemas a que están avocados los hermanos Moreno Rojas con la institucionalidad del partido de oposición, cuyo accionar tanto resquemor le causa y al cual acusa falsamente de haberse “ligado a las mafias del cartel de la contratación”, a pesar de que reconoce por otra parte que el Polo tuvo una participación mínima en esa alcaldía. Y que en el pasado reciente invitó a los hermanos Moreno a hacer un acuerdo para dirigir el Polo y “sacar a la izquierda radical”.
Los medios de comunicación adeptos al santismo amplificaron inmediatamente los decires de Petro, que carecen de todo fundamento, complacidos de encontrar un punto de apoyo para continuar con su política de atacar al único partido de oposición. Se acoyundan todos con Petro en confundir las responsabilidades de algunos integrantes del Polo con la responsabilidad del partido y del resto de sus dirigentes, contra los cuales sin embargo no tienen nada que decir. Además, cuanto silencio sobre los escándalos de corrupción que involucran a miembros de otros partidos y a los agentes del capital privado y las multinacionales. De la misma manera proceden cuando algunos renuncian al Polo, temerosos de que la reforma política les coarte sus aspiraciones transfuguistas. El Tiempo lo titula como desbandada, pero solo puede citar tres nombres, de los cuales solo uno logró representación popular con una mínima votación frente al total conseguido por el PDA para el Concejo de Bogotá, y los otros dos se quemaron en sus respectivas listas cuando aspiraron. Qué distinto es el tratamiento a las divisiones y deserciones de los otros partidos, por ejemplo, la crisis en los Verdes y la U.
Mientras el Polo asumió una actitud seria y responsable frente a las denuncias de los líos en la contratación del Distrito tomando decisiones para que sus órganos internos investigaran los hechos, decisiones reafirmadas por el plenario de su Dirección Nacional en febrero de este año, Petro y sus coadyuvantes de la prensa, a pesar de que saben las decisiones que ha tomado el Partido, actúan como si el Polo nada hubiera dicho ni hecho, como si las calumnias fueran cosa cierta y comprobada en un claro ejemplo de una posición sesgada y sectaria contra nuestra organización.
En medio de este cerco amarillista el Polo sobrevivirá y mostrará su fortaleza. En todas las regiones del país se están conformando las listas que presentará a las distintas instancias; tendremos candidato propio a la alcaldía de Bogotá y continuaremos la lucha sin descanso contra las políticas depredadoras del neoliberalismo santista con las cuales Petro concilia.