Unidad Cafetera Nacional, febrero 22 de 2004.

El pasado miércoles 16 de febrero en una promocionada Cumbre Cafetera en la cual, según su promotor, Gabriel Silva, “el gremio le cumpliera el mandato dado por el Presidente Uribe al último Congreso Cafetero”; se anunció con “bombos y platillos” una inversión social en la zona cafetera por $170.000 millones.

Sin lugar a dudas los titulares de la noticia perseguían mayor impacto publicitario en pro del gobierno que el que esos recursos tendrán para paliar la trágica crisis económica y social que campea en las zonas cultivadoras desde hace ya más de una década. Al descomponer las cifras entre las distintas entidades que aportan los recursos acopiados, la cual pretende además aprovechar la “capacidad subutilizada” de las instituciones, es fácil percatarse del “embuchado”.

De los $ 170.000 millones anunciados, $ 31. 349 millones los colocarán el Fondo del Café y los Comités Departamentales, o sea los mismos caficultores, y $ 46.780 vendrán de cooperación internacional, con lo cual lo que, de verdad, pondrán el Gobierno Nacional y los departamentos apenas alcanza a cerca de $92.000 millones. Vale resaltar que de esa suma hoy sólo está comprometido un porcentaje exiguo.

Si lo correspondiente a los entes oficiales se divide por 560.000 familias cultivadoras, sólo alcanza a un aporte de $165.000 por cada una de ellas. Si esa cifra se compara con lo que los cafeteros contribuirán para las instituciones y el saneamiento del Fondo del Café, 5,5 centavos de dólar por libre exportada, lo cual valdrá más de 65 millones de dólares en 2004, la celebrada “ayuda oficial” resulta ser casi menos de la mitad del esfuerzo de los productores para la verdadera viabilidad de la industria.

Finalmente, debe recordarse que el mejor apoyo al caficultor, si se quiere sinceramente recuperar su ingreso, es la fijación de un precio interno rentable y remunerativo, manteniendo en toda circunstancia el subsidio de $30.000 por carga, condonarle sus deudas y apuntalar sus actividades productivas principales. Tampoco ha de olvidarse que contrario a las “campanas al vuelo” que se echan a tocar por tan pírricas gabelas, los caficultores en la última década entregaron silenciosamente en promedio por año más de $110.000 millones para obras públicas en la zona cafetera, una cantidad muy superior, en pesos reales, a la que hoy se pretende presentar como dádiva extraordinaria.

AURELIO SUÁREZ MONTOYA
Presidente Nacional

Deja un comentario