Ponencia presentado por la Juventud Patriótica al I Encuentro Nacional de Jóvenes del PDA,
Bogotá, noviembre 28 y 29 de 2006

La mujer ha jugado papeles determinantes en cada etapa de la humanidad: esclava, sierva, asalariada y siempre gestora de vida. Hoy las circunstancias la llevan a asumir un papel activo y principal, cargado de infinidad de retos y de metas. Los podrá superar con suficiencia en la medida en que comprenda que la mujer no solo es explotada por su género, sino aún más por el capitalismo y que, por tanto, sus hijos y hermanos son igualmente víctimas de la iniquidad de un mundo regido por la ley de la ganancia.

Colombia no es ajena a todo lo anterior. Es un país que sufre todo tipo de adversidades, derivadas de la dominación imperialista: la mala educación, que no permite la superación profesional de un sinnúmero de mujeres; la falta de apoyo a las madres que desean capacitarse; las pésimas condiciones de trabajo y remuneración, que las obligan a soportar grandes cargas laborales y a sostener empleos de deplorable paga, puesto que en muchas ocasiones deben ellas solas sostener los hogares; la deficiente prestación de los servicios de salud, sobre todo en los momentos de la gestación; y la violencia intrafamiliar y social, acompañada de una gran carga machista, a la que son sometidas por modelos provenientes tanto de nuestro rezago social como de las nuevas formas de consumismo que refuerzan los elementos más reaccionarios de la cultura dominante. Por esto, se exige de cada una de nosotras, mujeres conscientes, tomar la delantera, ganar las banderas de esta lucha que hoy enarbola el Polo Democrático Alternativo y que nos invita a continuar una lucha que demanda mucho más capacidades, más compromiso. El país necesita mujeres que todos los días conquisten, con sus triunfos, escalafones más altos en el proceso de la revolución política y social.

La invitación es amplia y vinculante: buscamos mujeres que no se conformen y se destaquen en todos los sectores de la sociedad: campesinas, obreras, amas de casa, científicas, literatas, artistas, filósofas, sociólogas, docentes, amigas todas, y cada una de ellas desde su ámbito de desempeño, forjando el futuro de un país hoy sumido en la opresión del imperialismo norteamericano, pero que ve en su futuro rayar una época de soberanía, prosperidad y reales derechos para los oprimidos, comenzando con aquella que más sufre la opresión: la mujer

Esta política toma a la mujer como una igual, pues la gravedad de los problemas que nos acechan nos exigen unidad, como la que hoy se busca en este Encuentro y en nuestro posterior Congreso: una unidad forjada en el debate amplio y democrático, que nos permita comprender por qué y para qué nos unimos. Las mujeres no podemos ser ajenas a este proceso, como una oportunidad para materializar en hechos las reivindicaciones que por tanto tiempo hemos exigido.

Todo lo anterior es exactamente lo que necesita el país y lo que busca el Polo Democrático Alternativo, mujeres que conscientes del papel que debemos jugar en esta coyuntura histórica, superemos con creatividad y firmeza todo tipo de prejuicios, icemos las banderas de la lucha y nos opongamos a la desigualdad y a la injusticia de la cual hoy somos víctimas. La unidad, nuestra anhelada meta en este momento, es la respuesta al clamor de tantos que como nosotras, sufren las consecuencias de la subyugación a un pueblo en la que no se respeta ni sexo ni condición social.

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