Se acerca el final de una maratónica jornada en la cual los candidatos a los comicios electorales que se efectuarán el próximo 30 de octubre han empleado sus mejores estrategias para conquistar en las urnas el fervor popular. Para un primer grupo de ellos “el todo vale” es la consigna con la cual combinan las formas de corrupción, que se materializa en la compra del voto -por efectivo, compensación de cargos o burocracia o en especie-; un segundo núcleo aún utiliza la amenaza y la presión sobre los electores como lo ha venido denunciando La Misión de Observación Electoral –MOE-. Un tercer grupo ofrece la solución a todos los problemas de las comunidades, hacen demagogia y populismo pero al mismo tiempo pregonan la aplicación de las misma recetas neoliberales causantes del drama humanitario que viven Bolívar y Cartagena. Unos muy pocos, que conformarían el cuarto grupo, los más serios, ofrecen convertirse en los fiscalizadores de la administración y función públicas y sobre todo encabezar una gran lucha contra la iniquidad y la desigualdad social que ha dejado el modelo del libre cambio.
La “Unidad Nacional” es el conjunto de partidos y movimientos políticos que se aglutinaron alrededor del poder económico, burocrático, social y político del presidente Santos. Esa asociación tiene como objetivo principal sacar adelante y materializar todas las reformas e iniciativas a las que el Gobierno Nacional se ha comprometido con Estados Unidos, el capital financiero y las transnacionales, que actúan bajo el Consenso de Washington, acuerdo con el cual sujetaron a los países de América a aplicar el modelo neoliberal, que busca transferir las principales funciones del Estado al sector privado, como sucede con los derechos fundamentales –salud, educación, vida, seguridad social, vivienda, defensa, justicia…-, los servicios públicos esenciales –agua, luz, teléfono, gas, alcantarillado y sanidad ambiental- y la explotación de los recursos naturales –petróleo, gas, carbón, oro, níquel, tierra y hasta el aire que respiramos-, entregados en venta o en concesión. Esta “Unidad Nacional” es la intermediaria que entrega los más caros derechos de la Nación por la defensa de sus intereses particulares. Ejemplos como el Tratado de Libre Comercio con EEUU, el arsenal de leyes aprobadas en el Congreso y nuevas iniciativas como la privatización de la Educación Superior, los dejan al desnudo. El único partido que no comparte esta orientación del Estado es el Polo Democrático Alternativo.
Esa “Unidad Nacional”, compuesta por los mismos dirigentes o familias que han causado el drama social en los entes territoriales, busca consolidar su poder en las elecciones del próximo 30 de octubre. Por eso no podemos olvidar, -lo expresé en artículos anteriores- que los cerca de 2.5 millones de habitantes de Bolívar, que cuenta con un presupuesto anual de $850 mil millones, tienen carencias de vías y caminos de penetración, sus puertos marítimos y fluviales están concesionados al sector privado; les fue destruida su red pública hospitalaria, entregaron la educación a los negociantes a través de megacolegios; el desempleo es alto, mimetizado por el conocido empleo oculto que toma la forma de la “industria del rebusque”. Gran parte de los municipios carecen de acueductos y donde existen, están privatizados junto al resto de servicios públicos, que son de baja cobertura y calidad, con tarifas casi que extorsivas. A Cartagena, ciudad que maneja $1.25 billones anuales de presupuesto, la volvieron una ciudad caótica, exclusivista, con más del 60% de la población debajo de la línea de pobreza, mucha de la cual no alcanza a pagar los servicios públicos y más del 20% ha dejado de ingerir alguna comida por la falta recursos económicos.
El anterior es el resultado de la “administración” de los tres primeros grupos de los actuales candidatos, que además de neoliberales, son poco transparentes y utilizan la demagogia populista para engañar al electorado. Por eso sufragaré por el cuarto grupo, específicamente por las listas del Polo Democrático Alternativo, que ha seleccionado un grupo de candidatos profesionales, responsables y con experiencia para administrar y controlar la función pública, como el doctor DIONISIO MIRANDA TEJEDOR, a la gobernación de Bolívar, el licenciado LUIS CARLOS FUENTES, 51 a la Asamblea Departamental y el doctor DAVID MÚNERA, 2 al Concejo de Cartagena. A la Alcaldía de Cartagena, no gracias, todos pertenecen a cualquiera de los tres primeros grupos, MI VOTO SERÁ EN BLANCO.
¡No hay otra alternativa, si votas por los mismos la cosa seguirá peor; no podemos votar mal y pretender vivir bien!