Después de años de ocultamiento -durante los 8 años del gobierno Uribe fue imposible conocer la información-, el Ministerio de Hacienda, a través de la Unidad de Información y Análisis-UIAF, comunicó que el año pasado el lavado de activos llegó a 16 billones de pesos. Esa cifra, aún subvaluada, significa el 3% del Producto Interno Bruto, es decir, una cantidad tan grande que es casi igual al crecimiento de la producción del país durante el año 2010.

Según informaciones de prensa, Luís Edmundo Sánchez, nuevo director de la UIAF, -el anterior está preso por el manejo delincuencial de la información-, señala que entre enero de 2006 y diciembre de 2010 se registraron 42.590 operaciones sospechosas. Advierte que este delito, que toma dinero ilícito e intenta limpiarlo, al introducirlo al mercado legal, provoca de paso el encarecimiento de cualquier producto que demanden los lavadores, prueba de ello dice, es lo ocurrido en el sector inmobiliario. Además afirma que del lavado de activos no se escapa ningún sector de la economía.

Esta noticia confirma la apreciación que por muchos años han tenido diversos analistas del acontecer nacional, quienes en reiteradas oportunidades han explicado los efectos nocivos de los recursos económicos provenientes de actividades ilícitas, que hacen ver una prosperidad ficticia mientras socaban los esfuerzos de aquellos que apelan al trabajo duro, paciente y continuado para construir riqueza estable y duradera.

Los dineros ilícitos provienen de diversas actividades. Principalmente del narcotráfico y sus delitos conexos. Pero también tienen origen en la corrupción pública y privada, en la captación masiva de dinero y en la elusión y evasión de impuestos. Así como, en las actividades de la delincuencia común: juego, prostitución y tráfico de personas, secuestro, extorsión y los delitos contra la integridad personal y familiar.

Por estas razones que tienen que ver con el entramado mismo de la sociedad, es imperioso que el gobierno profundice el estudio de este flagelo, pues como bien lo señala el senador Camilo Sánchez esa “cifra ya alarmante…tan solo refleja un pequeño porcentaje” y “se hace necesario complementarlo, con una segunda etapa, mediante el cruce de información de Notariado y Registro, por la compra de activos fijos, con la DIAN y el famoso y subutilizado Proyecto Muisca…”

Ahí tiene un reto real y concreto el gobierno del doctor Santos si su lucha contra la corrupción es un compromiso serio. De hacerlo estén seguros los lectores que las sorpresas serán mayúsculas. ¿Lo hará? Amanecerá y veremos.

HOMENAJE: La inexorable muerte a veces nos toca para recordarnos la fragilidad y temporalidad de la vida humana, y aunque sabemos que la construcción de la sociedad es la tarea de generaciones sucesivas, no deja de doler la desaparición de seres extraordinarios e inolvidables para los trabajadores como Raúl Arroyabe, dirigente del magisterio y la clase obrera, incansable y ejemplar compañero de ruta en la dura tarea por construir un auténtico partido político de las gentes de trabajo en Colombia.

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