Algunos personajes que hoy se encuentran tras las rejas quisieron desviar la atención de sus fechorías planteando la tesis peregrina de que “la corrupción es inherente al ser humano”; es decir, yo soy corrupto por ser humano, echando por la borda los principios y valores de las personas, que conforman los sistemas morales y el código ético, algo de lo cual está careciendo una buena parte de la dirigencia política local, regional y nacional. Hemos visto cómo en la filosofía oriental el corrupto se suicida por su cuenta y riesgo; claro que no les pedimos tanto, puesto que preservamos la vida por encima de todo, pero si les debían aplicar castigos suficientemente ejemplares.
En ese orden de ideas, en Colombia es una costumbre inveterada que muchos de los corruptos, incapaces, mentirosos e irresponsables, vinculados especialmente a la Administración Pública, son premiados con los más altos cargos, manejando el mayor presupuesto; en fin, los colocan a hacer la tarea que en palabras de Julio Cesar Turbay Ayala es “reducir la corrupción a su mínima dimensión”, que no es otra cosa que tolerarla. En ese sentido existen expertos en “torcerle el pescuezo” a las leyes, que se mueven en el filo de la navaja haciéndole todo tipo de esguinces para rendir frutos a sus patronos, que no a la población. Despilfarran hasta el presupuesto más gigante. El pueblo los califica como los que “se caen pa’ arriba”. Ah, en caso que los pillen, tienden la trampa a funcionarios de “segundo orden” que terminan despedidos y encartados.
De estos casos estamos llenos en Cartagena. Solamente la semana pasada estalló uno de esos escándalos producidos por la irresponsabilidad de funcionarios que han puesto en la picota pública a la ciudad. En la trigésima primera Vitrina Turística de la Asociación Nacional de Hoteleros y Operadores Turísticos –Anato- realizada en Bogotá, ante los ojos del mundo entero –aquél que sólo es percibido por ellos-, la Corporación de Turismo Cartagena de Indias promocionó a nuestro Distrito Cultural y Turístico con el emblema de la esclavitud, representado por un artista, con todo y sus cadenas. Según esta representación en nuestra Cartagena hay suficiente disposición de esclavos para que los turistas vengan y disfruten de ellos.
La situación produjo la respuesta en cadena de las organizaciones étnicas, personalidades e incluso de los gobiernos Nacional y Distrital, quienes pidieron una investigación que conllevara a rodar cabezas. El Gobierno Nacional se preocupó más por la venida del presidente de Estados Unidos que por otra cosa. Éste es el primer párrafo de su comunicado: “Ad portas de la VI Cumbre de las Américas a celebrarse en Cartagena el próximo 14 de abril con la presencia de 34 mandatarios, entre ellos el presidente afroamericano más influyente del mundo, Barack Obama, la Corporación de Turismo de Cartagena, como estrategia publicitaria para promocionar la Ciudad Heroica, el pasado 3 de marzo … utilizó la imagen de un hombre disfrazado de “esclavo”, con cadenas al cuello, convirtiéndose en una clara humillación a toda una etnia”. Mientras tanto, el alcalde Campo Elías Terán parece que se conformará con la cabeza de Paola Mordecai Fernández, Jefa de Mercadeo de la Corporación de Turismo, quien expresó que cuando sucedió el hecho se encontraba fuera del país y que: “en el afán por endilgarme por entero la responsabilidad pública… se degradó mi nombre y se vulneró mi integridad como persona y como profesional”.
“El presidente de Corpoturismo sí sabía de la existencia del esclavo”, aseguró la revista Metro.com en su edición del 6 y 7 de este mes y hace una relación de las intervenciones del señor Luis Ernesto Araujo Rumié en diversos eventos al respecto. Es bueno recordar que Araujo tiene intereses familiares en la industria del turismo en Cartagena y al tiempo diseña y materializa las políticas públicas que los benefician.
“Señor alcalde, Campo Elías Terán Dix, pídale la renuncia al señor Luis Ernesto Araujo, Director de la Corporación de Turismo de Cartagena. No puede seguir haciendo carrera que los desaciertos se los cobren a funcionarios de segundo orden. Lo que pasa es que en Cartagena siempre se utilizan a los funcionarios de segundo orden como fusibles para quemarlos con el fin de proteger a los que verdaderamente son los responsables de la administración”, dijo el concejal del Polo Democrático Alternativo, David Múnera Cavadía, a los medios de comunicación.
¡Razón tiene el pueblo: son funcionarios que caen pa’ arriba!