José Arlex Arias, La Verdad, Cartagena, diciembre 19 de 2016

La expresión popular “pelar el cobre” es una acertada descripción que caracteriza a aquellas personas que predican unos argumentos, teorías o tesis pero que por muchos motivos terminan haciendo todo lo contrario, generando un estado de escepticismo en quienes confiaron en dicha persona. “Pelar o mostrar el cobre” es una especie de comparación con “el baño de oro” que tiene una joya, que se cae por acción del tiempo y el uso, mostrando que está confeccionada es de otro material. Por muchos motivos se “pela el cobre”, pero en política el principal es el oportunismo, de izquierda o de derecha, con cuyo desenmascaramiento se muestra la verdadera catadura con la cual se buscan resultados personales o para un grupo político.

Pero cuando un político “pela el cobre”, deja al descubierto su verdadero valor y por lo tanto, esta es una maniobra que tiene altos riesgos: desvalorización de su palabra, poca credibilidad, escepticismo general para sus interlocutores y mucha desconfianza, por lo que al final terminan siendo utilizados como fusibles o para profundizar la capacidad de engaño. Eso es lo que viene sucediendo con la depuración o cualificación de la izquierda democrática colombiana, la cual ha sido utilizada por muchos sujetos de forma oportunista para hacer meteóricas carreras políticas, que como dice el mismo adagio popular, “suben muy alto como palmas”, pero entre más alto suben, más estruendosa es su caída.

Estos elementos que posan de “seudo-izquierdistas”, por sus apetitos burocráticos, personales y de grupo, son muy apetecidos para ser utilizados por la derecha –esa gama variopinta de partidos neoliberales– para desprestigiar el pensamiento y el ideario de la izquierda. Ellos tienen el infortunio de que después de que le sirven a esa causa de la derecha son lanzados a la caneca, cual paño desechable, para llenar los basureros ideológicos. En Colombia hay un sinnúmero de “personajes” que han “pelado el cobre”, siendo más patente con la figura de los famosos “ministros obreros”, que terminan haciéndole el mandado y cargándole la cartera a regímenes particularmente agresivos contra la clase trabajadora y el pueblo en general.

Sin embargo, algo bueno sucede cuando un personaje de estos “pela el cobre”: es que da lugar a las discusiones que permiten ir cualificando las posiciones políticas en la izquierda democrática. Al menos eso ha sucedido en las filas del Polo Democrático Alternativo tras la “pelada de cobre” de los Garzones, Petro y ahora Clara López, quien, como “ministra obrera”, hace un llamamiento al pueblo a rendirse ante las políticas neoliberales del gobierno de Santos, materializadas en la defensa que ahora hace de los Tratados de Libre Comercio –que hasta Trump rechaza–, la regresiva Reforma Tributaria y, como si fuera poco, un pírrico aumento del Salario Mínimo Legal, cuando en la primera ronda de negociaciones le pidió a las Centrales Obreras y de Pensionados que “se pongan en los zapatos de los empresarios”, en una pretensión más de esquilmar los derechos de los trabajadores colombianos ¡Qué voltereta: la tenía muy Clara y bien guardada!

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