El futuro de las universidades públicas en Colombia es más que desolador; pues la política neoliberal planteada en la _Revolución Educativa_ y el decreto 2566 de 2003 del presidente Uribe Vélez, nos dejará la Universidad hasta sin edificios o aulas, sin docentes, e incluso sin biblioteca. La única forma de acceder a la educación superior será pagando una universidad a miles de kilómetros de distancia, la cual brindará sus programas a través de la Internet u ofreciendo sus cursos a través de franquicias en instituciones extranjeras. Desaparecerán los departamentos académicos, no habrá exigencia de cursos, grados o títulos para los docentes. Los títulos serán válidos únicamente durante corto periodo de tiempo después de la graduación, entre otras consecuencias.

La función y el papel de la educación superior, en el marco de las reformas curriculares, se relaciona con tres grandes retos: a) la globalización, b) la importancia del conocimiento en el desarrollo económico y c) el avance de la comunicación e información. Estos retos son terribles amenazas; pues el gobierno propone que las Universidades deberán acomodarse a estas lógicas o inevitablemente desaparecerán, por ello, estamos enfrentando nuevos tipos de instituciones, cambios en los modelos de financiamiento y gobierno, establecimiento de mecanismos de evaluación, acreditación y reformas curriculares, que supuestamente aseguran condiciones mínimas de calidad, tal como lo plantea el decreto 2566.

La Globalización:

Acomodar las Universidades Públicas a las exigencias de la globalización norteamericana significa la mercantilización de la educación, tal como lo exigen los organismos internacionales de crédito que, como ejemplo, hacen que _México y varios países de América Latina sigan el modelo estadounidense que no concibe la educación como un derecho, sino como una mercancía sujeta a las leyes de mercado. Esta política tendrá consecuencias “desastrosas”, porque las sociedades quedarán divididas en dos grupos: los ricos que pueden pagar las mejores escuelas y los pobres que tienen acceso a enseñanza de baja calidad_. Es un claro atentado contra la soberanía nacional, pues la educación es una empresa de producción, una mercancía, un servicio domiciliario, una técnica administrativa, un capital humano sujeto a la ley de la máxima ganancia capitalista; esa es la prescripción de la economía de moda.

Con el ALCA o TLC, en materia de servicios, sucederá que se abre totalmente a la compraventa la educación y se abre la posibilidad de crear programas con instituciones extranjeras, así, el gobierno no gastará nada. Cuando se permite el mercado libre en la educación ya no hay presión para que el presupuesto se incremente, por esta vía se pierde la financiación de la educación superior por parte del Estado. Esta política inevitablemente promoverá un sistema educativo doble: educación buena para aquellos que pueden pagar y mala para los pobres.

El conocimiento y el desarrollo económico:

La formación en instituciones especializadas, o incluso solo a través de la Internet, se está convirtiendo en una parte integral de la vida profesional de cada persona. Así, el segundo reto en educación es la creciente importancia de la educación continua, por la necesidad de actualización constante en conocimiento y habilidades. Todo esto hace que el currículo se convierta en el blanco preferido para adecuar la educación a las condiciones de la política neoliberal, lo cual, en el plano de lo práctico, provoca una improvisación y falta de consistencia en aspectos curriculares de influencia decisiva en la calidad. Esta propuesta vuelve la labor del docente una actividad instrumentalista; convierte a los maestros en acompañantes y asesores que administran actividades y ejercicios. Se va perdiendo así el filo pedagógico de la labor docente que se logra a través de la interacción directa entre profesor y estudiante por medio de la clase magistral, que es un medio que permite una educación donde exista el debate, el análisis y la crítica. Se pretende, que el estudiante asuma responsabilidades individuales de autoaprendizaje, pasando la responsabilidad institucional a este, poniendo en riesgo la calidad y la rigurosidad de la educación, eliminando el aprendizaje colectivo y cambiándolo por los planteamientos constructivistas que formulan que el conocimiento se construye, se transmite y se adquiere de manera individual y autónoma donde el maestro no enseña sino que guía. Esta política desestimula la alta formación científica de los docentes, les disminuye su papel como transmisores del conocimiento, deja en manos de estudiantes sin bases materiales su propia formación y subestima la necesaria asimilación de la ciencia acumulada por la humanidad, sustituyéndola por una demagógica participación y construcción del conocimiento.

Los avances en la comunicación y la informática:

El tercer reto está constituido, de forma más general, por la poca importancia que se da a la distancia física para ser un profesional universitario, pues el avance de la informática y la comunicación tendrán implicaciones en la forma de organizarse las universidades. _En los EE.UU. ya existe una universidad que ha sido construida sin biblioteca, pues se espera que todos los alumnos utilicen una computadora para acceder a la biblioteca virtual y a las bases de datos digitales_. En la actualidad, el crecimiento económico es más un proceso de acumulación de conocimiento que de acumulación de capital. Así, las universidades de los países desarrollados pueden abrir una sucursal en cualquier parte del mundo utilizando la Internet, compitiendo con cualquier universidad nacional en su propio territorio. Por ejemplo, _la Universidad Internacional Jones, que cuenta con estudiantes de 38 países, es la primera universidad en el mundo que ha sido formalmente acreditada por la misma agencia que acredita universidades tradicionales tales como la Universidad de Michigan o la Universidad de Chicago_. Las instituciones de educación superior serán obligadas establecer nuevos programas, reestructurar los existentes, y eliminar aquellos programas que han quedado desactualizados. _Las clases presenciales pueden ser reemplazadas por clases asincrónicas on-line programadas en determinado horario o auto-programadas_.

El impacto sobre la Universidad:

Cohonestando con estos criterios, la educación superior en Colombia tendrá que regirse por el decreto 2566 de 2003, el cual, obliga a los programas académicos, para estar acreditados en forma previa, a cumplir con unas condiciones mínimas de calidad como son: la pertinencia, la formación integral, los perfiles de acuerdo a competencias laborales, el incremento de la educación a distancia, por ciclos, virtual y por franquicia, la reducción del personal docente, la autofinanciación de cada programa y el sistema de créditos académicos. Esta reglamentación viola claramente la autonomía universitaria al plantear que los aspectos curriculares de los programas serán definidos por el Ministerio de Educación Nacional.

Uno de los aspectos más desconsoladores (graves o brutales) de este decreto es que los programas académicos deberán contar con recursos financieros propios para garantizar su funcionamiento en cuanto a inversiones y dotaciones; estos recursos se garantizarán con un encargo fiduciario; esto cambia sustancialmente la manera como se financia la educación superior pública, pues el Estado se desentiende de esta obligación y se la traslada a las universidades mediante créditos y prestamos y a los estudiantes con el incremento de las matrículas. A la vez, se contempla que el personal docente se garantizará solo con una carta de compromiso, lo que demuestra las intenciones del gobierno (de Uribe Vélez) nacional de no incrementar la planta docente de las universidades públicas.
A su vez, el sistema de créditos académicos requiere que de cada 3 horas de clase, dos sean asumidas por el estudiante de forma individual y una sea acompañada por el docente. De esta manera habrá cambios en la forma como se desarrollaran los cursos, pues si el tiempo de estudio de cada estudiante cambia, inevitablemente cambiará el de toda la universidad y estas se sumirán en un caos por la falta de coordinación entre los cursos, las horas presenciales y sus respectivas programaciones y la labor docente.

Por esta razón, acaecerán implicaciones académicas, económicas y políticas por el cambio de los periodos académicos, en algunos casos ya no serán semestres, sino trimestres, o periodos intersemestrales, etc. Con esto cabe preguntarse: ¿tienen las universidades la capacidad de asumir los costos financieros y administrativos para funcionar a plena marcha todo el año? ¿Qué pasará con las becas o subsidios que reciben los estudiantes semestralmente para pagar sus matrículas si ya no se matricularán por periodos académicos sino por créditos? ¿Cómo se vincularán los estudiantes a la investigación si los períodos académicos serán cortos, condensados y cambiantes? ¿Cómo se va a fomentar el espíritu investigativo en el estudiante, cuando pasará la mayor parte de su tiempo desarrollando trabajos y presentando exámenes al final de tan cortos periodos académicos? ¿Cómo se contratará la planta docente?

En el actual momento, la universidad pública cuenta con una planta docente congelada, con este panorama ¿podrá garantizarse la oferta académica para el cumplimiento del plan de estudios de cada uno de los programas? ¿Podrán satisfacer los departamentos todos los cursos demandados por los programas de manera continua, amplia, permanente en cada uno de los periodos académicos?
Por esto, es necesario convocar a la comunidad universitaria en general a realizar el más amplio estudio, debate y movilización, es decir, ponernos en pie con la resistencia civil, sobre las implicaciones tanto económicas, académicas y políticas que la implementación de la reforma curricular y académica traerán a la Universidad Pública colombiana, a su presupuesto y fuentes de financiación, a su forma de gobierno al contenido y a la calidad de la educación que en esta se imparte.

Antes que una reforma curricular es necesario que las Universidades amplíen su planta docente, aumenten la cobertura, congelen y rebajen las matrículas y emprendan un verdadero proceso de modernización de su infraestructura física en elementos tan esenciales como: laboratorios suficientemente dotados, bibliotecas amplias y actualizadas y salas de computo y sistemas que contribuyan a la generación de conocimiento científico y a una educación de calidad.

Nuestra concepción es que la base de cualquier reforma curricular debe ser la promoción del desarrollo científico acorde a las necesidades del país pero con lo más avanzado de la ciencia mundial. La participación de estudiantes y profesores en su elaboración, es definitiva. La no imposición de ninguna doctrina o teoría particular o enfoque teórico o metodológico ya que esto se convertiría en un nuevo confesionalismo ya no de las ideas religiosas sino de teorías (constructivismo, postmodernismo, globalización) que se han puesto de moda en la era neoliberal y que han demostrado su ineficacia; en este sentido la democracia implica la aceptación de los más variados enfoques en búsqueda del desarrollo científico. Las reformas curriculares son un atentado contra la calidad de la educación, lo que está en juego es su carácter científico, su orientación al servicio de la nación o de la dominación imperialista, la libertad metodológica o la imposición hegemónica de una determinada tendencia pedagógica.

Estas medidas están diseñadas para terminar de desmantelar el sistema educativo, y de esto, dependerá que la próxima generación de colombianos viva en una nación con soberanía política y económica, moderna y democrática, o en un país mas sometido y sumiso al imperialismo yanqui, condenado al atraso y la miseria, y de contera signado por el autoritarismo y la antidemocrácia cual lo reflejan las intenciones del presidente Álvaro Uribe al imponer su reelección y el tratado de libre comercio con los Estados Unidos. Lo que está en juego es el futuro de la nación, su rumbo, su destino, su forma de vida y sus condiciones históricas. Por tanto, nos es imperioso a los estudiantes colombianos desarrollar la más enconada lucha de resistencia civil contra los planes del gobierno y del imperialismo en materia educativa, colocarnos al lado de obreros, campesinos, productores agrarios e industriales nacionales y el conjunto del pueblo por conquistar una Colombia libre y soberana.

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