GERSAN; EL NUEVO DIA/ 3 agosto de 2003

Una protesta de agricultores tolimenses, en especial de los arroceros, se produciría la próxima semana en busca de que el Gobierno nacional tome medidas inmediatas para frenar la baja en el precio de la carga de arroz que en las últimas dos semanas ha rebajado hasta en diez mil pesos.

Baja que los mantiene en alerta roja debido a que para ellos sería la debacle que esta tendencia continuara, dado que todavía no ha salido al mercado el grueso de la cosecha nacional, proveniente precisamente de los llanos orientales, que a su vez podría presionar mucho más el descenso, incluso irrespetando el precio piso que para el grano fijó desde febrero pasado el Gobierno nacional.

Según el presidente del Movimiento por la Salvación Agropecuaria de Colombia, Ángel María Caballero, los primeros síntomas de dicha catástrofe anunciada de tiempo atrás al ejecutivo nacional se dieron en el departamento del Tolima el jueves anterior cuando la carga de arroz se llegó a pagar por los empaquetadores hasta en 69 mil pesos; y en el Meta hasta en 63 mil pesos carga. Un precio pactado sin ni siquiera tener la cosecha en pleno en el mercado agropecuario, la cual comenzará de lleno en la segunda semana de este mes. Y como sería lógico dentro de un mercado de libre competencia de oferta y demanda, sin una regulación o directriz clara del Gobierno nacional sobre incentivo al almacenamiento, los compradores y grandes molineros impondrían las condiciones de compra ante el desespero de venta de los productores.

“Los llamamos a una gran protesta nacional arrocera la semana entrante. La situación está de mal en peor cada día; es una catástrofe”, dijo Caballero a EL NUEVO DÍA.

Empeoramiento que pasa, además, porque en la reunión del viernes anterior llevada a cabo por el Consejo Nacional del Arroz, donde los representantes de toda la cadena productiva se encuentran con el Gobierno, no se produjo ninguna acción contundente para mitigar el apocado precio de compra. Es más, el ministro de Agricultura, Carlos Gustavo Cano, del cual reclamaban su presencia los agricultores, no asistió a la cita. Una nueva reunión de este consejo fue propuesta para el martes, pero si las cosas siguen como quedaron allí nada pasará y el taco de la cosecha saldrá sin que se tenga un salvavidas para el valor de oferta-demanda.

Sobreproducción

A la baja reiterada del precio de compra de carga de arroz presentado, y a la expectativa de la salida del taco arrocero que lo puede bajar mucho más, se suma otro factor que puede empeorar el panorama para los cultivadores: Se tendrá sobre-producción. Ello debido a que dadas las alternativas planteadas por el Ministerio de Agricultra al fijar un precio piso para el cultivo en febrero, muchos decidieron cultivar más; por eso, en este ciclo de cosecha del mes de agosto saldrán al mercado adicionalmente por lo menos 130 mil toneladas más de las acostumbradas, que representan dos millones más de sacos.

En Meta se sembraron siete mil hectáreas más de arroz adicionales, en Casanere 16 mil hectáreas más y en el Tolima-Huila cuatro mil hectáreas. Lo que significa simplemente que habrá mucho más arroz del habitualmente producido en plena temporada de recolección, y el precio puede verse afectado negativamente si no existe una concertación o un incentivo al almacenamiento que supere los 13 mil pesos, y recoja la sobreoferta del mercado con miras a que pueda almacenarse hasta por seis meses, para luego si venderlo.

Esta acción de incentivar el almacenanamiento, en concepto del presidente de Salvación Agropecuaria, podría incluso ser benéfica para el país, los compradores, los productores y los consumidores, porque permitiría contar con arroz hasta el año entrante y no requerir importar el mismo, permitiendo que lleguen productos con dumping. Caballero reclamó que el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, sea más solidario con el campo y más consecuente con su propio discurso. Para él éste es el momento preciso para hacerlo al “desemtramparlos” de la “trampa” que les tendió en febrero. Como ya se dijo fue en dicho mes en el cual fijó el precio piso de compra de carga, pero inmediatamente autorizó en más de un 45 por ciento el aumento de los insumos necesarios para sacar adelante las cosechas.

“A hoy ese aumento va en 60 por ciento en fertilizantes y 32 por ciento en pesticida; en un promedio de más del 45 por ciento. Inmediatamente fijó el precio, desbordó los costos de producción y hoy en día los costos para que la gente de Meta y Casanare saque la producción son del orden de 68 mil 500 pesos la carga de arroz paddy verde, y para el Tolima quedó el costo para sacar la producción del orden de 72 mil pesos la carga de paddy verde”, comentó Caballero. Según dijo, cualquiera que sepa y sea un seguidor de la problemática del arroz -y mucho más un Ministro- sabe que normalmente en julio-agosto hay que reunir la cadena del arroz, fijar el incentivo de almacenamiento, los molineros tienden a comprar regalado el producto, el Gobierno tiene que intervenir, pero hoy la situación empeoró porque a raíz de esos precios fijados desde febrero la gente se motivó a cultivar más y ese es un arroz que sale ahora en la cosecha.

Al mismo tiempo el Gobierno permitió entrar por lo menos 69 mil toneladas de arroz al país por Cúcuta con arancel cero, arroz que se vendió al público a 400 pesos la libra, afectando a los agricultores de la Costa Atlántica, y generando el rechazo de los molineros que se quejaron del arancel y de no permitir que ellos como compradores del paddy en Colombia, lo hubieran traído.

“Lo peor es que entra por Venezuela, pero Venezuela no tenía arroz lo cual quiere decir que era un arroz triangulado, ya que entró por Guyana. Lo que demuestra que el Gobierno improvisa y enrarece la cadena del arroz porque ese es un arroz que viene con un subsidio de por lo menos el 80 por ciento”, manifestó el presidente de Salvación Agropecuaria.

Reviviendo la catástrofe

Según Caballero, a partir del 10 de agosto próximo cuando salga la cosecha del Llano se podría repetir la tragedia ocurrida en 1982, cuando en el Tolima se quebraron muchísimos pequeños molineros, productores y agricultores, porque el arroz alcanzó precios incluso a la mitad del fijado oficialmente. Temen que con la llegada de la cosecha llanera y la sobreproducción que trae, y sin un incentivo de almacenamiento y sin concertar el precio del incentivo al almacenamiento, la bancarrota será general porque el precio podría fijarse en 31 mil 750 pesos, la mitad del precio piso fijado por el Gobierno en febrero sin concertación con los molineros, quienes ahora se rehusan a discutir un precio de almacenamiento en busca de comprar a libre precio de mercado.

Treinta y un mil 750 pesos, que obligarían a los arroceros del país a decir simplemente “apague y vámonos”, porque no tendrían nada que hacer. Situación que significaría la ruina para muchas familias del campo, ya que este cultivo intensivo genera toda una economía de cadena a mediana y pequeña escala en las zonas donde se siembra. Según la visión de Caballero, en el caso del Tolima sería dejar la hambruna desde el municipio de Prado hasta Ambalema, lugares donde tradicionalmente se cultiva el grano.

Por eso, aseguró que no se puede entender que un Ministro como el de Agricultura, tolimense y arrocero por demás, no asista al Consejo Nacional del Arroz, para buscar concertación entre quienes no quieren comprometerse porque les da miedo y el Gobierno no sabe si concertar, ofrecer o qué hacer. Lo que derivó, en su concepto, en que la reunión sostenida el viernes fuera absolutamente nula. “La lucha nuestra es por los trabajadores, por las familias campesinas, por quienes no tienen un capital en el extranjero y pueden vivir tranquilos si se acaba con el cultivo de arroz, sino por quienes viven gracias a esta economía de escala”.

Según Caballero, queda claro de frente al país que el gobierno de Uribe Vélez anda predicando unas cosas en los consejos comunitarios de cada sábado y haciendo otra totalmente distinta con sus determinaciones. “Existe un Gobierno que está diciendo que hará crecer el campo; pero no ha hablado de la calidad de ese crecimiento del campo, si lo hace crecer para hacer crecer la miseria no está en nada”, aseguró el dirigente sectorial. Indicó que muy seguramente con indecisiones y posturas medias en un momento tan crucial como lo es la cosecha más grande del país en cuanto hace referencia al arroz, el Gobierno de Uribe Vélez pretende ir preparando la quiebra de renglones de la agroindustria nacional como el arrocero “para abrirle camino al ALCA o una negociación transnacional”.

Lo que se necesita. El presidente de Salvación Agropecuaria advirtió que únicamente hace falta que el ejecutivo central no ponga trampas al campo, no actúe con doble moral como fijar precios de compra y no controlar el alza de insumos. Se requiere que el Presidente se apersone de la situación de cara al país, para evitar que empeore mucho más. Que incentive el cultivo pero a buen precio de compra, que controle o baje los costos de insumos, que fije el precio de incentivo de almacenamiento para cubrir el excedente y la sobre oferta.

Así mismo, que le dé dinero a Fedearroz para que compre, así como todo aquel que quiera intervenir, que responda igualmente por el almacenamiento y con ello evite la importación de grano en el 2004. “Es simple, reitero, pedimos que haya Gobierno porque no sentimos gobierno, así se reúna en consejo comunitario todos los sábados. Para evitar esta debacle no sentimos que exista un gobierno. Así no se puede decir que quiere agricultura, que haya empleo rural, cuando les da a las transnacionales la posibilidad de que nos arruinen; eso es una doble moral”.

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