El sudor corre a chorros por las mejillas y la frente de los marchantes, quienes en medio de un intenso calor que los agobia mantienen en alto sus pancartas, sus cuellos como una caja natural de resonancia corea las consignas que expresan sus reclamos, esta es una imagen que se repite por doquier en la geografía nacional: los defensores del Páramo de Santurban; los afectados por los atropellos en la construcción de la represa del Quimbo; los trabajadores de las minas de Carbón en la Guajira y los de Cerromatoso en Córdoba; los productores de cacao en Santander; los cafeteros de más de 15 departamentos exigiendo una política que los atienda; los estudiantes universitarios propendiendo por una política educativa democrática y financiación, coligados alrededor de la MANE; los empresarios de la industria farmacéutica nacional y de autopartes organizados defendiendo su existencia frente a la amenaza de los TLC, mineros, sindicalistas y muchos más en otras querellas.

En otro escenario, en el congreso de la república los debates alrededor del fracasado sistema de salud; la espuria reforma a la justicia; la delirante corrupción con el manejo de los recursos del Estado; la necesidad de control al monopolio en el manejo de las comunicaciones y el espectro electromagnético; la inconveniencia de los términos en que se han suscrito los tratados de libre comercio; la ineficacia del gobierno en la restitución de tierras, la denuncia de los falsos positivos y el paramilitarismo; el escandalo de el aprovechamiento de privilegios por parte de las familias de los altos miembros del ejecutivo y muchas otras denuncias.

En todos estos eventos referidos anteriormente hay un denominador común: la participación directa de voceros y militantes del Polo Democrático Alternativo, solos o acompañados según el tema y las circunstancias, siempre convocando a los colombianos de bien sin distinguir su color político o creencias, en el espíritu de defender a la Nación como un todo, de garantizar el desarrollo de la industria y el agro nacional, de propiciar el debate democrático en el afán de convenir entre los colombianos el rumbo que deseamos: un futuro pleno de bienestar.

El Polo Democrático Alternativo es la organización política de la esperanza, por ello resulta de la mayor importancia acompañarlo en la consulta del 30 de septiembre en la que elegirá los delegados al III Congreso, quienes tienen la responsabilidad de definir su rumbo corrigiendo errores y afirmando aciertos.

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