En la quebrada cordillera oriental, en la inspección de Vegalarga, Aldemar es propietario de dos fincas, la que compró hace varios años con los ahorros que acumuló en el trabajo y el pedazo que le correspondió luego que la familia repartiera el fundo donde se crió; en la más baja mantiene los palos de café y arriba tapa frijol, siembra curuba y pastan dos chuchas como jovialmente llaman nuestros agricultores al ganado criollo; su vida transcurre entre el trabajo en sus predios y los jornales que ocasionalmente consigue con algunos vecinos, de continuo se queja porque lo que produce su trabajo y los cultivos que adelanta no le brindan el ingreso suficiente para atender las necesidades de la familia, así como él miles de agricultores viven situaciones similares, sin mayores posibilidades de cambiar la realidad.
En Rivera, municipio verde bañado en aguas termales, adornadas por frondosas cacaoteras cientos de rivereños, entre ellos Edilberto le apostaron a este cultivo como su redención, aunque sus cementeras no son muy grandes disponen de tierra para sus proyectos y no faltan las marraneras u otras especies menores en sus lares, sin embargo los precios del cacao, la baja producción y los costos de los insumos para abonar y controlar las plagas que aquejan al cultivo les representa un balance negativo que los tiene al borde de la desesperación.
Miller diariamente entrega en cantinas la leche que sus vacas producen pastando en la verde planicie de Balsillas en límites del Huila y Caquetá, en los últimos años se ha preocupado por mejorar la genética de los animales y sus productividades han mejorado pese a que no ha tenido asistencia técnica ni subsidios por parte del Estado, sin embargo ahora recibe menos dinero por la leche que entrega, porque la multinacional que le recoge el líquido bajó el precio.
A ninguno de ellos les preocupa la tierra, pues así no sea en gran magnitud el área que poseen les permite desarrollar proyectos productivos, sus angustias provienen de la inviabilidad de sus actividades: bien por el balance negativo que generan costos mayores que ingresos o la desventaja en el mercado de sus productos frente a importados por la vía legal de los TLC o la ilegal del contrabando o la pérdida de valor por la tasa de cambio, factores que de alguna manera son del manejo de la política del gobierno, no dependen de los productores ni de la tierra que poseen.