“La Seguridad Ciudadana y el Buen Gobierno” serían dos de los propósitos del Gobierno Distrital de Cartagena, incluidos como uno de los Ejes del Plan de Desarrollo y definidos como “fundamentales de la democracia y el desarrollo institucional… cuyas acciones garantizan la vida, la integridad personal, los bienes y la honra de toda la población residente y visitante, de tal manera que estos se conviertan en un factor de competitividad atractivo a la inversión”.
Al analizar detenidamente el Plan de Desarrollo de la ciudad se encuentra que a dicho Eje sólo se le destinan el 5,57 por ciento de su Plan Plurianual de inversiones -cerca de $170 mil millones de los $3 billones 49 mil millones que cuesta el Plan de Desarrollo-, lo cual demuestra que, siendo fundamental para la democracia, la vida de la población y el desarrollo institucional ocupan renglones secundarios para la Administración. Con ello pone en serias dudas la afirmación de la Administración Distrital de hacer un Buen Gobierno y garantizar la Seguridad Ciudadana, que afecta –ésta última- especialmente a las barriadas en condiciones de pobreza y miseria.
La situación es más grave cuando se desglosan las Políticas Generales y sus programas. En el caso de la Política de “Seguridad y Convivencia ciudadana”, se le destinan para los cuatro años $54.090 millones, que representan el 31,74% del presupuesto del Eje, de los que $42.320 millones, es decir, el 78,23% de la política, se gastará en el Plan Maestro de Equipamiento y Seguridad, mientras que a programas como: Plan Integral de Seguridad Ciudadana se le dedica el 2,41%; a Justicia Cercana, 3,36%; y a Cultura y Convivencia, sólo 4,24%. La distribución presupuestal nos lleva a concluir que esta política está dirigida más al fortalecimiento de los mecanismos represivos que al desarrollo integral de la convivencia de la población, cuyos programas son absolutamente ineficaces e ineficientes, como lo indican los recursos que se les destinan.
Más grave es cuando se aborda la Política de “Atención integral a los adolescentes y a los jóvenes en riesgo de vincularse a actividades delictivas y en conflicto con la ley penal”, a la cual se le destina el 0,09% del Plan Plurianual de Inversiones, que equivale a $2.800 millones para cuatro años, es decir, 1,67% de los $170 mil millones del Eje. Se esperaba que por ser los jóvenes el futuro de la ciudad y teniendo en cuenta que la mayoría de actos de violencia se están produciendo en la modalidad de sicariato, utilizando a los jóvenes y en los enfrentamiento de pandillas –también conformadas por adolescentes- que pasaron de 27 bandas en 1996 a 69 en 2011 y que agrupan a cerca de 2.700 jóvenes, ésta debería ser la política bandera de la Administración para la cual se plantearían posibles salidas estructurales. Lo anterior hace aún más evidente su populismo y demagogia, porque mientras pregona la solución a los problemas de la población, su Plan de Desarrollo indica todo lo contrario, es decir, una escasa inversión social.
En relación con la “Política de Buen Gobierno para la Prosperidad”, a la que se destinan $62.405 millones, sus objetivos hacen énfasis en revisar el modelo de rentas, la política tributaria, mejorar el desempeño fiscal, adecuar y modernizar la estructura Administrativa y reducir la corrupción, como en épocas de Julio Cesar Turbay Ayala, pero no con el propósito de eliminarla. Esta política dirige cerca del 75% de los recursos a buscar más ingresos para el Distrito, por lo tanto llamo la atención para que no se mantenga la tributación regresiva mediante la cual, proporcionalmente, paga igual una persona en condición de miseria o pobreza que los grandes potentados y se aproveche esta decisión para hacer una redistribución de la riqueza de la ciudad.
En este Eje, como en todo el Plan de Desarrollo, se hacen reiterativas las proyecciones de las “Alianzas estratégicas Públicas – Privadas”, para la solución de los graves problemas, que no es otra cosa que la continuación de los procesos de privatización de los derechos fundamentales y la venta o entrega en concesión del patrimonio público.
¡No puede mejorar la seguridad ciudadana sin inversión social, ni un buen gobierno dependiendo del clientelismo y la politiquería!