Paola con su familia acostumbran tomar los bártulos los fines de semana, meterlos en su carro popular y emprender la huida de la congestión y el frio bogotano hacia Melgar o alguno de los cálidos balnearios de la zona de Girardot; ella como muchos otros veraneantes o quienes transitan con alguna frecuencia la ruta que conduce a Bogotá entrando por Fusagasuga, no solo aprecian la belleza del paisaje salpicado de la flora del trópico, inevitablemente se encuentran con innumerables tracto mulas que portan conteiner con diversas siglas como NVYtransporte, Maersk, Newholand, etc, que transportan todos los artículos que el libre comercio permite importar.

Esta es la ruta ineludible dado que Buenaventura es el muelle preferido por los buques que descargan mercancías para Colombia, la ruta que permite la llegada de los miles de toneladas de artículos provenientes del exterior, la doble calzada de escasos 130 Km que el gobierno Uribismo-Santismo en ocho años y medio no ha logrado terminar y de la que lo único que hay es una colcha interminable de retazos, que permite un trafico fluido en breves recorridos y un atolladero en los tramos que aún mantienen una sola calzada. Los únicos que con este proyecto raudos corrieron a amasar una enorme fortuna, fueron los Nule y sus socios, las estrellas de la contratación del Uribismo-Santismo, se embolsillaron los anticipos y estafaron a la nación y a innumerables subcontratistas que contribuyeron al avance de la obra con maquinaria, obreros, alimentación, suministro de materiales y servicios y que terminaron arruinados con la complicidad del silencio Estatal que facilitó la huida de los bandidos de cuello blanco.

Es fácil apreciar que dichos vehículos ingresan mercaderías al país pero regresan vacios a sus puertos de origen, nos referimos a cerca de 800 mulas diarias transitando por las precarias vías nacionales tan solo para transportar los diez millones de toneladas de alimentos que se importan en detrimento de la producción agropecuaria nacional.

Las mulas que cargan las importaciones, no son los mismos camiones de multitud de pequeños empresarios que manejan su propio vehículo o tienen un reducido parque automotor y contribuyen al progreso y el trabajo de la nación, cargando y descargando los alimentos en fresco y procesados, las manufacturas nacionales y en general todo lo que el golpeado aparato productivo criollo ofrece para el consumo interno; es el caso de Ruperto un colorado boyacense adicto a la morcilla con papita criolla y la pochola, que carga la ruana para darse calorcito en el páramo cuando sube a cargar la papa sabanera en las cumbres, él no sabe mucho de política ni de sindicatos, hasta fastidio les tiene por todo lo que escucha sobre ellos en los medios de comunicación, pero ahora se ve obligado a parar su camión P-600 en la carretera porque la decisión unilateral del Ministerio de Transporte de eliminar la tabla de fletes que pactaron en el gobierno anterior, luego de otro paro que se vieron obligados a realizar por la misma razón, además de los astronómicos precios del ACPM, los peajes y los repuestos del parque automotor, comprometen la viabilidad de su operación.

La negociación con la que derrotaron las pretensiones de Gallego, el ministro anterior, ahora se reedita en el gobierno de la manguala nacional, amenaza a los pequeños y medianos transportadores porque los coloca a merced del monopolio de los grandes generadores de carga, quienes pagarán lo que se les antoje y así los pequeños y medianos transportadores no tendrán opción de sobrevivir. Este es otro capitulo de la política de garantías para el capital monopolista y extranjero y trabas y dificultades para el honrado trabajo nacional.

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