Durante la pasada campaña presidencial, el debate político se centró en los temas de la paz y la guerra. A un lado quedaron los problemas fundamentales de la economía nacional y del desarrollo[2]. El problema educativo no ocupó mas que un par de páginas en algún diario nacional. En este artículo intentaremos comprobar brevemente la naturaleza de la propuesta educativa del nuevo presidente de Colombia, sus orígenes y la falsedad de algunas de las premisas sobre la que está sustentada.
El Tiempo publicó una síntesis de las propuestas de los candidatos en materia de educación,. Para quienes las estudiaron a fondo, quedó claro que tales planes educativos no ofrecían diferencias sustanciales y, por el contrario, se encontraban en las directrices esenciales: La ampliación de la cobertura, la calidad, la pertinencia, la diversificación de las fuentes de financiación y la “participación comunitaria” o municipalización[3]. No nos engañemos. Cualquiera que fuera el presidente de los colombianos cumpliría al dedillo los criterios neoliberales trazados para la educación.
Entrando en los vericuetos ideológicos de la Revolución Educativa, a pesar de hacer un diagnóstico correcto de la situación de la educación, en cuanto a los déficits de cobertura y financiación, como buenos neoliberales, proponen como soluciones más del mismo veneno que ha conducido al caos a la educación pública, es decir, más de lo mismo.
En cuanto a la cobertura, hoy 3 millones de niños en edad escolar se encuentran por fuera del sistema educativo. El nuevo presidente propone crear 1 millón y medio de cupos, a través de los sistemas de educación contratada con Iglesias, ONG’s y cooperativas de trabajo asociativo[4] . Se trata de entregarle la responsabilidad de la educación a los particulares. Con mucha claridad dice: “haremos un ensayo de escuelas dirigidas por padres de familia y otros estamentos comunitarios, que puedan nombrar y remover directivas y profesores”. Además, se apoya en la definición que da la ley 715 de una institución educativa, como “… aquella que presta un año de educación preescolar y nueve años de educación básica como mínimo y la media”. para pedir que las que no prestan estos servicios deben asociarse con “otras instituciones” para prestar los servicios educativos.
En educación superior propone crear 400 mil nuevos cupos universitarios y ampliar el presupuesto para créditos en el Icetex en 600 mil millones de pesos. Hace cuatro años el presidente Pastrana, en su plan de desarrollo[5], proponía ampliar el crédito por medio del Icetex, es decir, subsidio a la demanda. Lo cierto es que los presupuestos para el Icetex se han incrementado, pero la deserción estudiantil ha aumentado considerablemente como producto de la crisis general que vive el país.
En cuanto a los criterios de calidad, el nuevo presidente planea continuar con la política fascista de la actual administración, de desacreditar a los educadores por medio de los confusos exámenes de estado y pruebas piloto por competencias. De estas pruebas es pionera la nueva ministra de educación, actual secretaria de educación de Mockus, quien, después de aplicar tales métodos, fomentó el “Apartheid académico” entregándole a los colegios de la élite recursos para que construyeran un colegio “pobre para pobres”. Esto es lo que llama el nuevo presidente crear nuevos cupos en educación[6]. Otra forma de controlar la calidad será, violando los principios de la ley general de educación, imponiendo planes únicos de estudio en detrimento de la libertad de cátedra y la autonomía escolar, unificando uniformes para facilitar la fusión de los colegios y de las jornadas, hacinando a los estudiantes en las aulas de clase y, con base en la ley 715, desplazando planta docente de un lugar a otro al antojo del burgomaestre de turno[7].
Pero sin temor a equivocarnos, lo peor de la Revolución Educativa es la concepción aquella, sostenida por el Banco Mundial y todos los organismos multilaterales y cuyos corifeos en Colombia son los funcionarios del MEN de turno y hasta algunos sectores del sindicalismo sociopolítico, de que “la educación es la medida más eficaz para mejorar la distribución del ingreso. Con educación de calidad se evita la condena de ser pobre por herencia y se abren canales de movilidad social. A mayor y mejor educación disminuyen las diferencias salariales, aumenta la productividad y mejoran los ingresos de las personas”[8] . Además de una hostigante dosis de populismo y demagogia, es una teoría metafísica, digna de una película de ciencia ficción. Un país quebrado por mas de 11 años de apertura económica, que perdió 800 mil hectáreas de cultivos transitorios, que pasó de importar 700 mil toneladas de alimentos a importar 8 millones de toneladas anuales y que perdió 25 mil empresas, con una deuda que copa el 44% del presupuesto nacional, un desempleo del 18% y un Estado al servicio del capital financiero internacional, y próximo a firmar un nuevo acuerdo con el F.M.I como lo anunció Uribe, donde se anuncia más de lo mismo, no puede ofrecerle condiciones económicas mínimas a ningún colombiano para ascender en la escala social. Los salarios en Colombia se están unificando por lo bajo debido al subempleo y el desempleo profesional es el mayor en la estadística oficial. Esta teoría sólo le sirve al Gobierno para programas de asistencialismo con algunos de “los más pobres de los pobres”, golpear a los maestros colombianos y poner el aparato educativo al servicio de la globalización norteamericana. Los neoliberales también dan limosnas.
En síntesis, lo que anunciamos es un Gobierno más servil, mas neoliberal y continuador de la trágica tarea de sus antecesores. Esto es, entregarle lo que queda del país al capital financiero internacional, con todo y unos jóvenes educados según el Nuevo Orden del Imperio del Norte. En ese contexto, como la gran potencia del norte decidió que Colombia sólo se dedicará a la industria extractiva, su única industria será la de las maquiladoras que no requieren mano de obra calificada y nuestra variedad biológica se mantendrá como negocio de los monopolios de la biotecnología, ¿Para qué educación de calidad?. La famosa Revolución Educativa no es mas que la contrarrevolución educativa.
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[1] Nombre de la propuesta educativa de Alvaro Uribe Vélez.
[2] El debate económico apenas si ocupó segundas planas de la prensa nacional e internacional, los medios de comunicación se encargaron de velar cualquier opinión de los candidatos sobre la deuda externa, la apertura económica, las privatizaciones y las exigencias del Fondo Monetario Internacional.
[3] Es decir, las directrices trazadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para la educación latinoamericana,. Ya decía Uribe, avalando la ley 715 que, “(…) fortaleceremos la Educación Pública y la oferta educativa comunitaria. Para la ampliación de cobertura contrataremos, a través de los departamentos y los municipios certificados, cupos con instituciones religiosas(…) y se pagará por estudiante atendido(…)” tal y como lo establece la ley 715.
[4] Cuando Uribe habla de un sindicalismo mas participativo e integrado a las comunidades que “(…) jalonen con sus organizaciones sindicales y solidarias el avance hacia la plena cobertura escolar(…)”se refiere a que fomenten la creación de microempresas educativas donde se sustituya el esfuerzo del estado por el de particulares. Algunos sindicatos, ingenuamente, han intentado crear desde escuelas hasta universidades ¿no es esto ayudar al gobierno en su política de abandono educativo?
[5] En plan de desarrollo “cambio para construir la paz” proponía, además, crear un sistema de créditos con la banca privada, lo que llamó en su momento “el segundo piso del Icetex”.
[6] En Bogotá, después de hacer las pruebas piloto, se le entregó al liceo moderno de Bogotá, recursos para que construyeran un colegio para las comunidades pobres, medida discriminatoria y que fomenta la educación estratificada.
[7] Dentro de los diagnósticos que hace Uribe en sus documentos, se encuentra que la calidad de la educación se ve lesionada por la inamovilidad de los maestros y los altos salarios y prestaciones sociales. Pero Pastrana le esta dejando el camino listo con el estatuto docente propuesto y que si los maestros no salen a oponérsele será otro duro golpe.
[8] Revolución Educativa. Documento número 2.