El fantasma de los indios Lenape está rondando la calle del muro, entre Broadway y East River. Quienes fungían como potenciales enemigos en el siglo XVII de los colonos Holandeses que se asentaron en el territorio, hoy centro financiero del mundo, se sorprenderían al observar desde sus canoas las diversas manifestaciones en estos días de miles de norteamericanos afectados por la voracidad de los especuladores financieros, que impávidos determinan la suerte de millones desde las instalaciones de la Bolsa de New York.

En Washington otros se suman al reclamo contra los rescates con dineros públicos de las entidades del sector financiero. Al mismo tiempo, no cesan los campamentos de los “indignados” en las floridas plazas principales de España, protestando la política económica que tiene cesantes a millones de ibéricos. En Grecia, acogiendo las más extremas practicas orientales, hasta bonzos se han incinerado en su desespero por la pérdida de sus viviendas y el trabajo sin haber alcanzado la pensión. Los jóvenes chilenos, lograron el respaldo masivo de la sociedad en su reclamo por la privatización de la educación y derrotaron la política de Piñera.

Muchos ejemplos en el mundo se observan en el presente de la protesta social, que se acentúa en la medida de las necesidades insatisfechas de los pueblos, por eso no es nada nuevo encontrar en Colombia, en una misma semana movilizaciones promovidas por las centrales obreras, las comunidades indígenas, el movimiento estudiantil o las comunidades.

Los trabajadores petroleros se han visto obligados a reclamar un trato digno en Puerto Gaitán y otras zonas de explotación del hidrocarburo, dadas las inicuas condiciones de trabajo a que los tienen sometidos las empresas petroleras. Los estudiantes conjuntamente con sus profesores, han rechazado la política educativa que pretende convertirla en un negocio para empresas con ánimo de lucro. Los indígenas pagan con sangre el fuego cruzado entre la guerrilla y los militares, a pesar de su reiterada exigencia de mantenerlos ajenos a ese conflicto. Los mineros y los barequeros el miércoles adelantaron una jornada Nacional de defensa de la minería nacional.

Se multiplican pues las acciones de resistencia de las comunidades organizadas o no, reclamado derechos básicos y aún faltan muchas como consecuencia de la destrucción del aparato económico nacional, con la entrada en vigencia de varios TLC, de la agenda legislativa de la manguala nacional que privilegia al sector financiero y sus negocios en salud, servicios públicos, minería, comercio al detal, agrocombustibles y ahora en educación.

Pero en lugar de corregir, el gobierno eunuco de Santos, el mismo que para halagar a los gringos se niega a aceptar la existencia de un Estado Palestino, ahora quiere explicar el descontento social como una manipulación de la guerrilla a los diferentes sectores sociales que no aceptan dócilmente el entierro de tercera a que los quieren someter. Ni siquiera se les trata con respeto ahora que se avecina la jornada electoral y mediante el uso de encuestas se manipula a la opinión a la que se le hace creer lo que conviene a los intereses de quienes las contratan. Una vez sellada la unidad Santista entre Gina Parody y Antanas Mockus, las encuestas la pondrán a subir como espuma mientras los demás bajan o mantienen estancados sus porcentajes, según convenga, y persistirán en el ridículo de minimizar al candidato del Polo, Aurelio Suarez, que según sus pronósticos obtendría vente mil votos, cuando es sabido que la sola militancia supera los cien mil. Nada detendrá la protesta, menos cuando es justa y dentro de los cauces de la resistencia civil.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *