Lo dijo la alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo: “No podemos seguir siendo el correo de voz de una empresa privada como Electricaribe… Esta empresa no puede cobrar por unos servicios que no viene prestando”; la burgomaestre anunció las demandas respectivas y promovió una reunión entre el Alto Gobierno, comandado por el ministro de de Minas y Energía, Carlos Rodado Noriega, varios alcaldes municipales de la Costa Caribe y la mencionada empresa, en la cual llegaron a la conclusión que la operadora presentaría al 15 de este mes planes de contingencia a corto y mediano plazo, así como los respectivos cronogramas de inversión, que fue lo dado a conocer públicamente.

La anterior fue la reacción ante la indignación que los cartageneros y habitantes de diferentes sectores de la Costa Atlántica han venido presentando debido al pésimo servicio que esta transnacional le presta a la población; lo que enfada aún más es la actitud de negligencia planificada utilizada por dicha empresa fundamentada en que las leyes 142 y 143 le permiten abusar y ser arbitraria contra la población; sin embargo, las tarifas de los servicios cada mes son más caros.

Un usuario de Electricaribe me hizo llegar una comunicación de la cual cito algunas partes textuales: “te adjunto los recibos de Electrocosta [sic] donde dejo constancia de las anomalías e irregularidades que se vienen cometiendo por parte de esa entidad al momento de realizar las lecturas en los contadores de energía eléctrica. El caso particular que se presentó en mi residencia “urbanizacion La Princesa Mz 10 Lt 22” con la factura de servicio correspondiente al mes de junio, mostró una lectura actual de 87762 Y UNA LECTURA ANTERIOR DE 85978, elevando sorprendentemente el consumo de energía promedio en mi residencia de 778 kWh a 1790 kWh, es decir nos consumimos 1012 kWh más de lo normal; es decir, esos señores me facturaron un total de $572.462. El 07-07-2011 realicé la lectura del contador de energía y para sorpresa encuentro que para la fecha es de 86907, muy por debajo de lo que estos funcionarios pretendían robarme [sic], tuve la precaución de realizar un video desde mi celular donde mostraba la lectura real del contador de energía y con esta prueba me dirigí hasta las oficinas de Electrocosta [sic] a realizar la reclamación, dejando sin sustento el consumo especulativo que vienen realizando los funcionarios de esa entidad. Con esto quiero invitar a todos los ciudadanos a que estén muy atentos al momento que los miopes e inescrupulosos funcionarios de esta empresa se acerquen a realizar la lectura de los medidores”.

Un estudio sobre el ejercicio financiero de Electricaribe del año 2008 demuestra que esta empresa vendió servicios por 1 billón 822 mil millones 672 pesos, siendo la cuarta del país detrás de EPM, ISA y Codensa, con una utilidad operacional de $152.833 millones y unas ganancias netas de $78.547 millones. En la lógica capitalista y neoliberal de la máxima utilidad y como sea –capitalismo salvaje-, significa que para obtener dicha rentabilidad debe vender el servicio lo más caro posible, de ahí los aumentos desproporcionados de las tarifas –permitidos por la ley que se conoce como confianza inversionista- y minimizar los costos, lo que resulta en la explotación de los trabajadores, sobre los cuales cayó la política de flexibilización laboral, es decir, abaratamiento de la mano de obra –también parte de la confianza inversionista-, reduciendo el número de obreros contratados directamente con el fin de eliminar beneficios convencionales e impulsando las relaciones con los trabajadores a través de tercerías laborales, -cuadrillas con contratistas- para que no se puedan afiliar al sindicato y así quitarles fuerza en su lucha por reivindicaciones económicas y sociales.

El problema para la población colombiana no es sólo la pésima calidad de Electricaribe, sino la concepción política de la privatización de los servicios públicos, mediante la cual abrieron un filón de oro para el capital financiero que especula con la fuerza del trabajo y se convierte en un indicador que coloca en manos de este sector los beneficios del crecimiento del Producto Interno Bruto. Un trabajador que viva en Cartagena en un barrio de estrato tres gasta mensualmente: energía: $120.000, agua: $50.000, gas: $20.000, teléfonos –fijo y celular-: $50.000, televisión por cable: $25.000, internet: $25.000; es decir, en servicios básicos esenciales para vivir, gasta $290.000, que equivale a más del 50% de un salario mínimo legal vigente, que por política gubernamental, se convirtió en su máxima aspiración económica.

¡Llegaron los recibos de los servicios y con ellos la pesadilla nuestra de cada mes!

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