Estudiantes y jóvenes de Pasto y Nariño:
Colombia atraviesa por su más profunda crisis histórica, gracias a la descarada y progresiva entrega de la soberanía nacional. Enmarcada ésta en la llamada globalización, que no es más que el proceso mediante el cual Estados Unidos procede a recolonizar los países pobres de todo el mundo, especialmente los de Latinoamérica, su tradicional “patio trasero”.
Mediante esta política, denominada muchas veces internacionalización, apertura económica o neoliberalismo, se ha conducido al aparato productivo industrial y agropecuario hacia la ruina y la destrucción. Las consecuencias saltan a la vista: 85 de cada 100 colombianos viven en la pobreza, el desempleo ronda el 20%, se han dejado de cultivar en esta década de neoliberalismo más de 800.000 hectáreas de tierra, se han cerrado más de 25.000 fábricas, casi 4 millones de niños y jóvenes están por fuera del sistema educativo, se cierran diariamente hospitales y centros de salud y, en fin, la postración, el hambre, la miseria y la desesperanza cunden por campos y ciudades.
La educación no podía ser ajena a los designios imperiales del Fondo Monetario Internacional y el gobierno norteamericano, que cuentan con la leal y sumisa colaboración de nuestros gobernantes. Estamos siendo testigos del desmonte y privatización de la educación pública, mediante la ejecución de medidas y directrices como la municipalización y la capitación, formas de financiamiento que ya hundieron la salud pública, dejando en manos de los quebrados entes territoriales la responsabilidad de la prestación de la educación, que conlleva, sin lugar a dudas, a la privatización, la exclusión social y el desmembramiento de la educación como derecho democrático, convirtiéndola en un mero negocio, y esto sin mencionar el golpe que inflingen a los derechos laborales y prestacionales de los maestros. Y no se puede pasar por alto que toda esta embestida contra la educación de los colombianos es la que está contemplada en la recién inaugurada Ley 715.
En medio de este panorama es como los estudiantes colombianos nos hemos agrupado independiente y democráticamente en la Organización Colombiana de Estudiantes -OCE-, con el firme anhelo de aportar al gran torrente de lucha y resistencia civil iniciado por todos los sectores, fuerzas y gentes que contamos con gran raigambre nacional o algo tenemos que ver con Colombia y con su historia, a diferencia de los flexibles espinazos de los que se lucran del desbarajuste en que vivimos.
Nuestro llamado a toda la juventud, a todos los estudiantes, sin distingos de ninguna clase, es a aglutinarnos alrededor de un programa democrático y patriótico que nos permita dar al traste con las aspiraciones de los que, en mala hora, posan de guías de la nación, pero sólo obedecen a sus patrones gringos. Defendamos y recuperemos la educación pública nacional, democrática y científica, que se ponga al servicio de la nación y sus fuerzas productivas.
Las tareas están planteadas. Sólo necesitamos engrosar más y más esta organización; que cada vez más estudiantes acojan nuestra propuesta; que conformemos una gran organización estudiantil aquí en Pasto, en Nariño y en todo el territorio patrio, ya que esa es la única posibilidad que tenemos para que la educación y la nación en general salgan del socavón al que las tienen condenadas.
Esperamos que acojan nuestro fraternal llamado.
ORGANIZACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES
O C E
Regional Nariño
LUIS CARLOS RIVERA
Escuela Normal Superior
PRESIDENTE
PAOLA ROSERO
Instituto Femenino Libertad-jornada de la mañana
SECRETARIA GENERAL