En el puente de Boyacá lugar emblemático por cuanto allí se desarrolló la batalla que selló la derrota del ejército Español y se convirtió en un símbolo de la lucha de independencia nacional, hace pocos días Félix y otros cientos de obreros de las siderúrgicas del departamento de Boyacá se pararon en la vía para reclamar del gobierno medidas que protejan a este sector industrial en serios aprietos por las importaciones de hierro subsidiado de Turquía, China y Trinidad y Tobago y por la política de libre comercio; el veterano de Tuta que creció en medio de los sembrados de alverja y papa, tomando de madrugada la postrera del ganado lechero de la zona y deleitándose con los quesos artesanales que las abuelas y las matronas preparaban, correteando en la escuela con los hijos de los mineros del carbón y los congéneres de las labranzas vecinas, una vez hecho hombre y enganchado por la empresa del acero, no llegó a imaginarse nunca que algún día su vida podría verse al garete por el cierre de la factoría y el consecuente desempleo difícil de superar en una región sin muchas opciones de trabajo, menos ahora que las oportunidades en el campo son cada día menores. No se requiere ser economista ni meteorólogo para avizorar los negros nubarrones que se ciernen sobre la economía colombiana, primero el DANE presentó la cifra sobre el comportamiento del PIB en el 2012 que por las declaraciones previas de Santos parecía acordada para que este la mostrara como un gran resultado a pesar de que representa un valor inferior en el 30% con respecto al año anterior y su descenso se explica por la debacle en la producción industrial y el agro, fuentes vitales del empleo en cualquier sociedad moderna; luego el Banco de la República alerta sobre el peligro inminente de otra burbuja inmobiliaria que terminará por arrasar con los ahorros de muchos y en receso profundizará el desempleo que acosa a millones de colombianos, a los males que aquejan a la producción del hierro se le sumará la paralización de la construcción y así Félix en la industria, sus amigos del agro y los obreros de la construcción verán cómo se marchita el trabajo nacional a expensas de las importaciones y del empobrecimiento de las mayorías. Un nuevo puente de Boyacá habrá que erigir para que los patriotas rescaten a la nación de la recolonización que la aqueja.

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