Mensualmente cuando salen las cifras del Departamento Nacional de Estadísticas (DANE) sobre el aumento del índice de precios al consumidor (IPC), la gente del común se hace unas preguntas obvias ¿En qué plazas de mercado toman los encuestadores las muestras sobre los precios de los productos? ¿Con qué grupo de bienes y servicios esta compuesta la canasta familiar? y los interrogantes tienen asidero en los aumentos constantes y paulatinos que tienen los productos de la canasta familiar que en la practica los consumidores sienten que son muy superiores a los porcentajes reportados por el Dane.

Las cifras consolidadas nacionales sobre el IPC muestran que para el año 2010 creció en un 3.17% mientras que Valledupar en la variación anual del IPC por ciudades muestra un incremento del 4.20% que significa que en nuestra capital tuvimos un aumento del costo de vida 24.5% superior al resto del país, aumento que refleja la crecida por grupos bienes y servicios que más impacto tienen en la canasta familiar como son alimentos, salud y educación que ascendieron en el año 2010 un 4.09, 4.31 y 4.01% respectivamente.

Si consideramos a Valledupar una muestra representativa del Departamento y teniendo en cuenta la lejanía y dificultad de transporte del resto de municipios, podemos concluir que la situación es más complicada en el resto del Departamento, escenario que se agrava para el año 2011 por cuanto nuestra capital en el mes de marzo ocupo el deshonroso primer puesto de ciudades con mayor aumento del IPC con 0,70% superando en 11,6 veces el IPC de la ciudad de Cali que fue de 0,06%.

En una ciudad capital como la nuestra encontrar la justificación del aumento del costo de los alimentos de la canasta familiar no puede dejar de lado el análisis de los efectos de las política neoliberal de apertura económica iniciada por Cesar Gaviria y profundizada por todos los que lo sucedieron, que impactó negativamente en el sector agropecuario del departamento con una disminución del área cosechada en 170.000 hectáreas de cultivos transitorios como arroz, maíz, sorgo, algodón, etc., que además de abastecer la demanda del departamento, producía excedentes que se enviaban a otras regiones del país, amen de la generación de empleo no calificado.

Las cifras del año 2009 sobre comercialización de alimentos en la plaza de Mercabastos de Valledupar demuestran que el 90% de las necesidades de frutas, verduras, tubérculos etc. provienen de otros departamentos por la falta de producción en las tierras Cesarenses, llegando incluso a traer ahuyama que como todos sabemos se da en tierras con bajo nivel proteico, propicia para las tierras desertificadas del Cesar.

La participación del sector agropecuario en el Producto interno Bruto (PIB) de nuestro departamento paso de ser el 45% en el año 1990 al 11,90% en el 2008 lo que demuestra una disminución paulatina en la producción agropecuaria producto de las políticas erráticas en el frente de los últimos gobiernos tanto nacionales como seccionales que no le han dado la importancia y mucho menos el apoyo a los productores.

La situación se torna aun mas compleja si se tiene en cuenta el afán del presidente Santos de conseguir como sea la aprobación del TLC con Estados Unidos que al igual que el resto de tratados negociados, contienen en el capítulo agrícola una serie de medidas tendientes a disminuir los aranceles y facilitar la importación de la mayor parte del universo arancelario de productos agropecuarios que arrasaran lo poco que queda de nuestra producción agropecuaria que es la que garantiza la seguridad alimentaria de la población colombiana.

En un periodo preelectoral como el que vivimos le corresponde a los sectores populares, sociales, gremiales, sindicales y electores en general tener en cuenta que al departamento y a sus municipios no le puede ir bien si votamos mal, desde que se inicio el exterminio de nuestro principal renglón económico la agricultura en el marco de la aplicación de políticas neoliberales, sin excepción tanto mandatarios locales como departamentales, representantes y senadores de nuestra región decidieron respaldar esta nefasta política y continúan por el mismo sendero, en última hay que abrir bien los ojos a la hora de escoger a nuestros dirigentes a todo nivel, es decir, al terminar la misa hay que registrar desde el cura para abajo como dice la canción.

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