En un mes vamos a elegir Gobernador, Alcaldes, Diputados, Concejales. Esta cita con la democracia es vital para la sociedad, sobre todo cuando Colombia ha sido una Nación de democracia restringida. Piénsese no más que mientras nosotros llevamos algo más de 20 años eligiendo alcaldes y gobernadores, la cultura de lo municipal lleva en España más de 500 años, o en los Estados Unidos cerca de 400 años. Este aspecto de la cultura institucional explica en buena medida el atraso de nuestra sociedad. Sin instituciones fuertes, reconocidas, representativas, acatadas, justas…, es imposible proponerse la meta del progreso para las mayorías. Podrán configurarse ventajas para unos pocos, pero a costa del sacrificio de muchos. Ventajas que se mantienen sobre la base de privilegios inaceptables, que generan inestabilidad política y social.
Los pequeños avances que hemos logrado, sobre todo los derechos consignados en la Constitución del91, se deben cuidar con celo. Uno de ellos es la elección directa de los administradores locales y regionales. Ellos son las personas en quienes los ciudadanos delegamos la representación de nuestros intereses: ni más, ni menos. Por eso debemos elegir a aquellas personas que tienen las capacidades para gestionar y vigilar que los recursos públicos, se inviertan en la solución de las necesidades más apremiantes de la sociedad. Y eso exige compromiso político, compromiso social y conocimientos sobre lo público.
De acuerdo con estas reflexiones, voy a votar a conciencia. Voy a votar, primero por mi partido: el Polo Democrático Alternativo. Porque me identifico plenamente con su programa, que de realizarse conduciría a Colombia por el sendero del progreso. Voy a votar a la Asamblea por Dilberto Trujillo, de lejos el mejor diputado de la actual duma departamental. Una persona que ha estado atenta a las luchas de productores, distribuidores y procesadores de leche; de los matarifes; de los paneleros; de los mineros artesanales; de los trabajadores de hospitales y clínicas; de las reivindicaciones de género de las mujeres; del respeto a los derechos de la población LGTB…, en fin consecuente con el programa del Polo ha liderado las batallas por los derechos de los más débiles.
Voy a votar al Concejo de Neiva por Libardo Gómez, un ingeniero agrícola comprometido en las luchas de los trabajadores y de la producción regional. Libardo es tal vez el mejor candidato de todas las listas que se han inscrito en la actual contienda electoral al concejo de la ciudad. Con él tendremos los ciudadanos la certeza de que ejercerá el control político de las acciones de la administración municipal. Porque le cabe en la cabeza la ciudad y el municipio, y tiene la capacidad y la entereza para anteponer los intereses de la sociedad a cualquier aspiración personal.
Ese va a ser mi voto para corporaciones. Invito a los ciudadanos a hacer lo mismo por las personas que en sus partidos encarnen ideales similares.