Hace cuatro meses organizamos un desayuno para debatir la posibilidad de realizar un foro que facilitara unificar a los críticos del ALCA. La idea tuvo una gran acogida y más de 40 organizaciones se comprometieron en el proyecto. Hemos trabajado intensamente todo este tiempo y hoy estamos lanzando públicamente dicho foro, el cual cuenta con un importante respaldo.
La idea surgió al observar que durante el año pasado se realizaron numerosos eventos sobre el tema, tales como el foro del Cinep, las conferencias de la Academia de Ciencias Económicas, las publicaciones de Indepaz, Cedetrabajo, Caja de Herramientas, Nueva Gaceta y Desde Abajo, algunos eventos en la Universidad Nacional, y las labores del Comité contra el ALCA creado por la CUT entre el movimiento sindical, entre otros. Dichos eventos tuvieron, a pesar de sus indudables méritos, un limitado alcance: se circunscribieron a la órbita de las organizaciones promotoras, no fueron coordinados ni producto de un propósito común. Su voz fue clara pero de poco alcance y no logró escucharse por los sectores más avanzados de la sociedad.
Esta situación tiene causas objetivas. El gobierno ha mantenido las conversaciones conducentes al ALCA en secreto, no se ha consultado a los sectores interesados y se actúa de espaldas a los más afectados. Sin embargo, el problema no es solamente de procedimiento. Las posiciones gubernamentales en las negociaciones no han defendido los intereses de la nación, son concertadas con las multinacionales y no con los ciudadanos y son producto de la presión y el chantaje norteamericano que, a través de figuras como el ATPA o los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, han condicionado todo el manejo económico de la nación.
Hemos visto con preocupación como importantes sectores de la producción, del mundo académico e incluso del movimiento popular se han mantenido indiferentes ante el peligro que representa este acuerdo. Los medios de comunicación no divulgan las posiciones críticas y nos avecinamos a la toma de decisiones cruciales que afectarán durante décadas el desarrollo del país. El Foro representa un esfuerzo por unir en un propósito común a sectores empresariales, del movimiento sindical, campesino y popular, un sector importante de Ongs y destacados intelectuales y académicos. También nos han apoyado un pequeño pero cualificado núcleo de parlamentarios como Carlos Gaviria, Piedad Córdoba y Jorge Enrique Robledo, para no enumerar los 16 parlamentarios que nos apoyan. Hemos mantenida informada a la Iglesia Católica y deseamos contar con su bendición. Esta confluencia permitirá que resuene la denuncia y se alerte a la sociedad. Insistiremos en preservar la acción común en torno a lo que nos une y no introducir en este proceso diferencias sobre asuntos secundarios, manteniendo un espíritu amplio y unitario.
Con el ALCA se pretende que aspectos medulares del porvenir económico del país sean definidos no por la libre determinación de los ciudadanos sino mediante convenios internacionales. La débil industria colombiana quedará desprotegida y se cerrará definitivamente cualquier esfuerzo de ampliación del mercado interno. El Estado perderá su capacidad de intervención en la economía y toda posibilidad de moldear el desarrollo. La agricultura se reducirá al cultivo de unos cuantos productos tropicales y se perderá definitivamente cualquier soberanía alimentaria: lo mínimo que necesita un país es poder alimentar a su población con lo que producen sus tierras. Las áreas de servicios quedarán definitivamente mercantilizadas, sometidas a los intereses comerciales de las multinacionales, y la educación y salud serán un negocio con ánimo de lucro, no un derecho de los colombianos. La investigación científica quedará supeditada a lo que definan los que tienen como hacerla y estará coartada por los sistemas de propiedad intelectual y de patentes. Las multinacionales tendrán más derechos que el Estado; los flujos de capital especulativo deformarán el desarrollo y la justicia colombiana perderá jurisdicción sobre los pleitos económicos más importantes.
Queremos que estos temas se debatan con altura y que la sociedad interponga su querella.
Las negociaciones se aproximan a un momento de importantes definiciones. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por iniciar la negociación de un tratado de libre comercio bilateral con Estados Unidos, el cual hubiera sido aún más nocivo, la potencia del norte dictaminó que Colombia debería servirle de agente para promover la participación de la Comunidad Andina en el ALCA y que se deberían hacer más reformas hacia la profundización de la apertura económica y la liberalización. Ahora se nos impone que las lesivas políticas contenidas en el ALCA no solamente se negocien bilateral y multilateralmente, sino que el país debe adoptarlas unilateralmente, sin contraprestación alguna, de tal forma que se entregue el mercado interno y el patrimonio nacional a cambio de un eventual e incierto acceso al mercado estadounidense, exportando unos cuantos productos básicos con escaso valor agregado y por medio de la utilización de una mano de obra superexplotada. Esto no se le ha dicho a la opinión pública y en el foro vamos a plantearlo.
Queremos que asistan al evento dirigentes de todo el país. Ya han anunciado su venida delegaciones de más de 10 departamentos. Estamos en las labores preparatorias que han sido múltiples. Se realizaron foros en Medellín y Santa Marta. En estos momentos se efectúan en Valledupar, Cali y Bucaramanga. Se ha incrementado la cantidad de artículos en las revistas que están bajo la órbita de influencia de los organizadores del Foro.
La CUT y FECODE financiaron el 50% del alquiler del salón en el cual se realizará el foro, sus dirigentes han participado activamente en las definiciones que hemos tomado y otros sectores sindicales, como la CTC y la CGTD, también se han comprometido generosamente. La Plataforma por los Derechos Humanos, la Democracia y el Desarrollo han hecho aportes significativos, destinando recursos, personas y criterios. ILSA y el Cinep han contribuido en mil formas. Varias entidades como Asinfar, Cedetrabajo, Oxfam, la CUT de Brasil, la CGTD y la ORIT han conectado y financiado los conferencistas internacionales. Debemos destacar la valiosa contribución de empresarios de la industria farmacéutica y de la Fundación Misión Salud, dirigida por el Dr. Germán Holguín Zamorano, y sin los valiosos y permanentes consejos del Dr Raúl Alameda, secretario perpetuo de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, no habríamos llegado hasta donde lo hemos hecho.
Consideramos que constituyen aportes al esclarecimiento de la naturaleza del ALCA y a la lucha contra el mismo, desde la demanda interpuesta contra el Ministerio de Comercio Exterior por violación a la soberanía nacional al dar cabida a las multinacionales en el establecimiento de los criterios colombianos en la negociación, hasta las jornadas de protesta y las movilizaciones adelantadas por el movimiento popular.
El Foro es apenas un paso. La lucha por detener el ALCA no culmina con él y, por el contrario, en cierta medida será apenas un acicate en nuestro compromiso de defender el bienestar de la población, la soberanía y la producción nacionales. Después del Foro debemos estudiar el lanzamiento de un movimiento nacional contra el ALCA, extender su influencia hasta en las más apartadas regiones, promover debates y movilizaciones, hacer campañas educativas y de propaganda, y perseverar en un esfuerzo que, como señaló en su intervención Carlos Rodríguez, presidente de la CUT, no es meramente académico e intelectual.
Gracias.