Insultados se sintieron los habitantes de los barrios aledaños a la línea férrea que atraviesa el municipio de Bosconia, al encontrarse el lunes 18 de febrero con Adriana Zapata, una funcionaria de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales que ante las inquietudes de los pobladores respondió que se hallaba realizando una inspección en el lugar para determinar los impactos de contaminación auditiva y demás generados por el paso del tren. Pero no fue esa respuesta lo que molestó a los vecinos y miembros del frente Cívico Bosconia sin Contaminación, sino el descaro de los siguientes detalles:

La funcionaria se movilizaba en los vehículos de FENOCO, la empresa a la cual CORPOCESAR le ha impuesto una medida preventiva consistente en la restricción del paso de trenes durante las horas de la noche, para tratar de minimizar los impactos negativos que estos generan, tales como patologías respiratorias a causa del polvillo del carbón que sueltan los vagones destapados, el deterioro estructural de las viviendas ubicadas al margen de la línea debido a las fuertes ondas vibratorias que se estrellan con ellas, pérdida progresiva de la capacidad auditiva a causa de las elevadas ondas sonoras, vértigos, entre otras.

La funcionaria, durante los días de la inspección, se hospedó en el hotel del alcalde, quien tiene intereses en FENOCO, puesto que, como él mismo lo indicó, le vende mercancías a DRUMMOND, y ésta última es socia de la primera empresa citada.

La funcionaria, ubicó los aparatos medidores a aproximadamente 120 metros de distancia debajo de árboles frondosos, sin tener en cuenta que las casas y los habitantes más afectados se hallan a menos de 15 metros de distancia de la línea férrea y que los árboles, bajo los cuales ubicó los aparatos, pueden soportar y minimizar tanto las ondas como el polvillo.

Otro detalle que por lo extraño genera desconfianzas en los habitantes es la disminución de la velocidad de los trenes, que en días normales parecen unos terremotos casi interminables y durante los días que se supo de la presencia de la funcionaria del ANLA el paso de los trenes han sido, digamos, imperceptibles. A una velocidad promedio de aproximadamente 20 km/H.

Los habitantes, sin embargo, no entendían qué hacía una funcionaria de dicha autoridad ambiental haciendo estas inspecciones, si se suponía que ya CORPOCESAR lo había hecho y los datos que arrojaron sus estudios podían ser tomados en cuenta por ser emitidos por una autoridad oficial competente. Pues la respuesta es sencilla: FENOCO aspira demandar a la Nación por las pérdidas que le ha generado la restricción impuesta por la Corporación Autónoma del Cesar y ha pedido por ello al ANLA que haga una verificación, la cual, por lo anteriormente señalado evidencia un estudio amañado entre la entidad y la empresa peticionaria.

Qué irrespeto con la comunidad de Bosconia, sólo por mencionarlos a ellos, quienes cansados de exigir garantías para una vida digna han apelado a todas las instancias desde hace años y qué irrespeto con CORPOCESAR, la cual ha motivado su decisión en más de 30 páginas. Muy posiblemente será desconocida y burlada por una empresa que además de aprovechar una línea férrea que debería estar sirviendo al país para transportar a su gente, sus productos agrícolas e industriales, es usada únicamente para el transporte de carbón.

La Red Colombiana Frente a la Gran Minería RECLAME, capítulo Cesar, hace un llamado al gobierno para que a través del Minambiente cumpla con las deudas que tiene con el pueblo de Bosconia respecto a la exigencia a FENOCO de la realización de la variante que fue aprobada desde 2008; a las clases políticas del departamento para que atiendan los problemas que genera la gran minería y a la comunidad en general para que levantemos una sola bandera en defensa de nuestra vida, de nuestra soberanía y de nuestro país.

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