FECODE, Bogotá, julio 19 de 2008

Uniendo nuestra voz a la de todos aquellos que condenan el secuestro, la Federación Colombiana de Educadores convoca al magisterio colombiano a marchar en solidaridad con quienes hoy se ven privados de su libertad por obra de los diversos grupos armados, que en alocada espiral de violencia han ensangrentado a nuestra nación pretendiendo imponer a como de lugar sus propósitos políticos.

Es igualmente necesario expresar desde el magisterio colombiano nuestra aspiración porque todos los secuestrados en poder de las FARC, el ELN y los grupos PARAMILITARES sean liberados de inmediato. En verdad, no hay causa vil o noble que justifique el secuestro. La vida humana y la libertad no pueden ser mercancías que se ferian en la controversia partidista, ni como recurso para la extorsión económica, ni mucho menos como escudo humano para la obtención de ventajas estratégicas en las disputas territoriales entre los diferentes grupos armados, o entre éstos y el Estado Colombiano.

Los recientes sucesos del 2 de julio que implicaron el cinematográfico rescate de quince secuestrados que se encontraban en poder de las FARC no pueden obnubilar ni al gobierno ni a la opinión. Lo insólito de este episodio es la excepción a la regla de que, donde quiera han sido, los rescates militares han terminado en un baño de sangre en los cuales, muchas de las víctimas son los inocentes que se pretendían liberar. Por esta razón y a pesar de la aparente evidencia que indica lo contrario, se pone al orden del día el *Acuerdo Humanitario *que ponga fin al drama de los cientos de secuestrados sin nombre en el país y sin relación internacional alguna, que aún permanecen en manos de los grupos armados.

Quienes en nombre de la izquierda mantienen secuestrados tienen que comprender que este crimen execrable ha contribuido como el que más, de una parte, a su aislamiento nacional e internacional, y de otra, a que el régimen uribista, justifique su política militarista y defienda ante la hastiada opinión las soluciones de fuerza. Por todo lo anterior se requiere de la *solución política negociada *al conflicto armado que vive el país y este tema, tarde que temprano tendrá que hacer parte de la agenda del gobierno y de los grupos armados, pues el mantenimiento del statu quo en la actual confrontación armada sólo destrucción, sangre, ruina económica e intervención extranjera le deparan al país.

Por último, toda la movilización nacional contra el delito del secuestro y por la libertad de quienes hoy permanecen en tan deplorable situación no nos puede conducir al engaño de que se cuele por la puerta trasera y se manipule la opinión para hacer ver estas marchas como un plebiscito de respaldo al uribismo.

Por multitudinarias que sean las marchas del 20 de julio, no podrá olvidar el país que este es el gobierno de la reelección comprada en el cohecho de la Yidispolítica, que tiene las peores cifras sociales de pobreza e indigencia en la historia de Colombia, que ha colmado de gabelas tributarias y legales a las multinacionales extranjeras, que ha extraditado a los grandes testigos de la Ley de Justicia y Paz, que permanece ciego, sordo y mudo ante los más de tres millones de desplazados internos, que continua cubriendo de impunidad el asesinato de sindicalistas y dirigentes populares, que niega de manera contumaz las más mínimas libertades y derechos sindicales, que amedranta y calumnia a la Corte Suprema para salvar a sus compinches de la parapolítica, que urde toda clase de maniobras para su segunda reelección y que se comporta sumiso con los poderosos y el imperio gringo, y arrogante y brutal con los colombianos humildes y laboriosos.

WITNEY CHÁVEZ SÁNCHEZ
Presidente

RAUL ARROYAVE ARANGO
Secretario General

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