La ola invernal que azota al departamento de Bolívar no solo afecta las poblaciones ribereñas del Magdalena, Cauca, San Jorge, el Canal del Dique y el complejo cenagoso formado por estas arterias fluviales, donde más de 36.000 familias lo han perdido todo, sino que también los pobladores de la Serranía de San Lucas en el Sur de nuestro territorio son víctimas de sus estragos, como es el caso de cerca de 8.000 habitantes del corregimiento de San Pedro Frío y sus alrededores ( muchos asentamientos mineros ) quienes se encuentran “sitiados” desde hace más de un mes, cuando las lluvias se llevaron la única “vía” ( una trocha ) que los comunicaba con Santa Rosa del Sur y el resto del mundo, porque a pesar de encontrarse en jurisdicción del municipio de Montecristo carecen de comunicación con su cabecera, y desde entonces han quedado sin alimentos y demás elementos esenciales para la vida humana.
El pasado mes de agosto una comisión de la Junta de Acción Comunal de San Pedro Frío, encabezada por los señores Antonio Arias y Rafael Herrera, Presidente y Fiscal de la misma, acompañados del señor alcalde de Santa Rosa del Sur y del Profesor Ali José Cabrera Ríos ( reconocido dirigente del municipio de Montecristo ) se reunió con el Gobernador Jorge Mendoza Diago, los Secretarios del Interior y Obras Publicas y el coordinador de la Oficina departamental de Atención y Prevención de Desastres ante quienes plantearon la dantesca situación que muy pronto afrontarían si no se tomaban medidas de solución inmediata. En efecto el gobierno se comprometió con hacer llegar hasta Santa Rosa algunas” ayudas humanitarias “ consistentes en la provisión de 1.000 mercados para el sostenimiento de las cuadrillas que realizarían los trabajos de limpieza y reapertura de la vía, 10.000 costales para protegerse del desbordamiento de las quebradas y 5.000 galones de combustible para las maquinas que realizarían la obra, ayudas estas que en términos generales no han llegado, corroborándose una vez más el abandono en que tanto el gobierno nacional como el departamental y los municipales, tienen sometidas a estas lejanas, pero riquísimas tierras del Sur de Bolívar, las que muy pronto serán víctimas de una calamidad mayor que la actual, cuando las grandes compañías transnacionales, previamente autorizadas por el gobierno de Colombia, empiecen a saquear y llevarse por toneladas el codiciado oro de las entrañas de nuestra Serranía y los aluviones de nuestras quebradas, para que el actual gobierno siga inflando las cifras del presupuesto con la fementida “bonanza minera“ y pregonando “regalías de ilusiones” para todos los municipios, mientras se fortalecen de verdad las arcas del nivel central con Fondos de Compensación no sujetos a la regla presupuestal.
Reclamamos del Sr. Gobernador el envío urgente de las ayudas prometidas, para que esta población no continúe el éxodo ya iniciado y no tengan que morir de física hambre; una mayor atención al resto de damnificados de la ola invernal y prevenimos al próximo gobernador que resultare elegido el 24 de octubre venidero, para que dedique gran parte de su corto periodo a gestionar con la ayuda de los diputados y de los alcaldes de los municipios afectados, algunas de las soluciones de fondo para erradicar esta cíclica calamidad pública.