Tras diez años de luchar ante las fortificadas murallas de la divina ciudad de Troya, el ingenioso Odiseo decide volver a su amado reino en la isla de Ítaca. Pero los dioses del Olimpo no le harían fácil su ansiado regreso el cual logró tras otros diez años de pasar por innumerables dificultades. Uno de los momentos más difíciles que tuvo que enfrentar el héroe homérico fue el de atravesar el estrecho paso marino flanqueado por Caribdis y Escila, dos abominables monstruos, uno de los cuales (Escila) se cobró la vida de algunos de los compañeros de Odiseo.
Los resultados electorales indican que la segunda vuelta se irá a disputar entre Juan Manuel Santos y Antanas Mockus. Sus propuestas económicas y políticas para los próximos cuatro años no se deslindan del uribismo y de la nefasta receta neoliberal que durante años se le ha aplicado al país; es decir, Colombia quedó entre Caribdis y Escila. Santos representa la continuidad de todas las monstruosas lacras que han dejado ocho años del uribato en el poder; es un personaje gris, mediocre, intrigante, leal sólo a sí mismo e impresentable en los escenarios internacionales, mientras que el “profesor” Mockus significa más de lo mismo aunque sus respuestas confusas y abstractas se vendan envueltas en el “novedoso” simbolismo de los girasoles y los lápices. Nada bueno le espera al pueblo colombiano frente a la nefasta opción de escoger entre estos dos, a su verdugo. No participar en la próxima contienda electoral del 20 de junio es la opción más adecuada en el actual momento histórico: esto es un pleito en la derecha, Santos como continuista, Mockus como aparente renovador, pero ambos manteniendo intactas las políticas básicas. No se debe respaldar con el voto la continuidad de todas las inequidades e iniquidades que azotan a las mayorías de la nación colombiana.
Pero también queda claro que el Polo Democrático Alternativo seguirá señalándole al pueblo colombiano cuáles son sus verdaderos enemigos e indicándole el camino para pasar a través de las dos monstruosidades que representan los dos candidatos en liza. El Polo es la única nave que permitirá a las mayorías de este país llegar finalmente a la anhelada Ítaca. El polista Ideario de Unidad no nos hará perder ni el rumbo, ni la esperanza.