Las acequias que los moros derivaron del Segura, dieron paso a los olivares y almendros que gozosos vieron llegar a este mundo uno de los más grandes poetas de habla Hispana, Miguel Hernández, que en sus propias palabras al respecto de su comarca dijo: “Si queréis el goce de visión tan grata / que la mente a creerlo terca se resista…. Contemplad mi pueblo, contemplad mi tierra”. De labriego y pastor de cabras, Miguel Hernández, preñado de imágenes que sus vivencias en los campos Españoles nutrieron su vena poética, con sus versos describió la belleza y el valor de la gente del agro, así como la rudeza de los mismos, sus tristezas, por lo que se considera el Goya de la literatura que para oponerse al fascismo ascendiente en su época resaltó el papel de los productores en la construcción de su nación con poemas como el Aceitunero que rima así:

Andaluces de Jaén

Aceituneros altivos

decidme en el alma, ¿quién

quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,

ni el dinero, ni el señor,

sino la tierra callada,

el trabajo y el sudor.

… decidme en el alma: ¿quién

Amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra alma.

Cantautores modernos como Joan Manuel Serrat han hecho de los versos del hombre de Orihuela, tonadas que millones tarareamos para recordar la importancia del trabajo y la libertad.

En nuestros surcos se forjan millares de juglares anónimos que cantan a la faena diaria y a los valores de la gente de bien, alguno de ellos podría dedicarle a los cafeteros, a los maiceros, a los arroceros o a los ganaderos, estrofas de este tenor:

Cafeteros de Acevedo

Labriegos de empinadas montañas

Confesadme ahora: ¿quien cuajó

las cerezas rojas en el árbol?

Fueron las manos callosas,

la paciencia y el hambre

de los tenaces cafeteros

y sus familias solidarias

no fue el AIS, ni los titulares,

menos la confianza inversionista

A pesar de que al poeta lo asesinó la prisión del Franquismo y se ordenó la incineración de su obra, ambos perdurarán para siempre, porque viven en el alma de los hombres y mujeres del mundo que aman el progreso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *