Cuando el gobierno nacional firmó el TLC con Estados Unidos, en agosto de 2006, aseveró que ese convenio sería el techo para cualquier otro tratado comercial, que a ningún otro país se le harían concesiones iguales a las que se le hicieron a Norteamérica y aseguró que en ello sería más riguroso con los sectores más sensibles como el arroz, el maíz y la leche, entre otros.
Faltando a dicho compromiso, en el Acuerdo con la Unión Europea, el gobierno concertó en la última ronda de negociación en Bruselas unas condiciones tan perjudiciales a la producción lechera como las del TLC con Estados Unidos. Se permitiría el ingreso de leche y productos lácteos, como queso y lactosuero, provenientes de los países de Europa a partir de una cuota inicial de 5.500 toneladas de leche en polvo (en el de Estados Unidos es de 5.000) y una desgravación de todo arancel en quince años.
Tal concesión no es de extrañar porque se sabe que grandes consorcios europeos, como Parmalat, Nestlé y Danone, que controlan una gran porción del comercio mundial, tienen enorme interés en dominar el mercado nacional. Son las mismas empresas que han provocado las resoluciones de los ministerios de Agricultura y de Protección Social que prohíben la distribución y el consumo de la leche en cantina y que terminan con el trabajo y el ingreso de decenas de miles de hogares que se dedican a ese renglón. Ahora vienen a implantarse desde Europa importaciones masivas de leche y de sus derivados que lesionarán enormemente a los 450.000 ganaderos colombianos, de los cuales más de la mitad tiene hatos menores de 10 reses.
La Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria demanda del gobierno y del ministerio de Comercio la suspensión inmediata de dicha negociación; convoca a los productores agropecuarios, tal como ya lo han hecho distintas organizaciones gremiales, a expresarse en contra de ella y a insistir en que con este tipo de tratados, no solamente por sus cláusulas comerciales sino por muchas más de otros capítulos y por el modelo económico que imponen se sigue gestando, a punta de estos garrotazos, la sepultura del agro colombiano.
Ángel María Caballero Lian
Presidente
Aurelio Suárez Montoya
Director Ejecutivo