Es risible –parece un chiste- observar a neoliberales confesos blandiendo banderas de transparencia y encabezando dizque la cruzada contra la corrupción, cuando se tiene comprensión que este modelo trae implícito el saqueo -legal o ilegalmente- de los recursos naturales, esclavización de la mano de obra y el despojo de la soberanía y la autodeterminación, con lo cual las naciones quedan sometidas a los designios de Estados Unidos, cuyas presiones ejerce a través de la banca multilateral y sus corporaciones o multinacionales.
Mientras el presidente Santos nos hace creer que su lucha contra la corrupción es a fondo, mantiene los mismos paradigmas que la han prodigado; es el caso de la salud, en la cual les consolida los negocios a las intermediarias EPS, o en la Dian, o en tantos hechos que se han venido destapando donde sólo caen peces pequeños pero no los grandes tiburones que manejan conexiones con el poder del Estado. Cuando algún pez gordo cae, lo hace por torpe, mas no por el funcionamiento de la justicia.
Hay un hecho grave a los cuales los grandes medios de comunicación ni siquiera le paran bolas -menos, la cruzada anticorrupción del presidente Santos-, que involucra a su primo carnal, Juan Carlos Santos, mánager corporativo de Medoro Resources, multinacional con intereses mineros en nuestro país, sector convertido por el Gobierno en una de sus locomotoras económicas, reviviendo una especie de fiebre del oro.
“Marmato es un municipio ubicado en Caldas, localizado en la cordillera Occidental, por el macizo de los Mellizos. Declarado Monumento Histórico Nacional el 2 de marzo de 1.982, es el último vestigio que queda en Caldas de la cultura de las minas. Por donde el visitante camine se encuentra con estas tradiciones, con sus creencias, sus mitos y leyendas. Fue bautizado con el apelativo de Pesebre de oro de Colombia”, son apartes de la descripción de Wikipedia
“La mina de oro de la canadiense Medoro Resource, que se encuentra ubicada en Marmato tiene reservas de 7 millones 49 mil onzas. Los cálculos fueron hechos por geólogos certificados en Estados Unidos y Canadá, y se basaron en 80 mil metros de perforaciones diamantinas realizadas en 379 lugares diferentes. Recientemente fueron entregados los reportes técnicos de las tres minas de Medoro: Mineros de Caldas, Mineros Nacionales S.A. y la mina Echandía, que reflejaban un promedio de 6.87 millones de onzas”. Reveló Caracol Radio, el 9 de marzo de 2010.
“Para poder explotar las minas a cielo abierto tienen que desalojar el pueblo. Por eso la multinacional utiliza diferentes métodos”, denuncia el Comité Cívico Pro defensa de Marmato, en comunicado del 12 de julio de 2011. En estos días, Juan Carlos Santos -primo del presidente de Colombia-, reveló a la cadena Al-Jaazera, uno de ellos: “quiero decir, hay presiones del gobierno, si quieres llamarlas de esa manera, que pueden ayudarnos, etcétera, es decir, podemos negociar, compensarlos básicamente con nuestra chequera, no quiero sonar prepotente o arrogante, pero, quiero decir, es una cuestión de dinero básicamente… Simplemente la compañía saca la chequera y le dice a todo el mundo: bueno, ¿Cuánta plata quiere cada familia? Quiero decir, cuando un país como Colombia necesita explotar áreas y nuestro país está lleno de indígenas y afrocolombianos, a veces tenemos que pensar en un panorama más grande…”
“Ahora sí muchos entienden lo que está sucediendo. Una filial de Medoro presenta en Ingeominas más de 100 amparos para que le reconozcan propiedad sobre títulos mineros e intenta quedarse con las minas de Marmato, donde trabajan legalmente los mineros hace más de 15 años, y con las que trabajan y explotan legítimamente los “guacheros” hace más de 4 años, cuando la multinacional las compró, cerró y abandonó, dejando en la miseria a 833 trabajadores. Ahora la multinacional pretende quedarse con las minas para, más adelante, cerrarlas y proceder a adelantar el proyecto a cielo abierto, es decir con traslado del pueblo, y de ahí su interés por llegar a “acuerdos” y “hacer convenios con los mineros” que, de manera legitima, explotan las minas sobre las que la Medoro -así presente amparos administrativos-, no tiene derechos de explotación ya que dejó de hacerlo sin justificación más de seis meses”, agrega el Comité Ciudadano.
Sobre estos métodos y abusos ¿por qué tanto silencio del presidente Santos? ¿El saqueo, es otra garantía a la confianza inversionista?