José Arlex Arias, La Verdad, Cartagena, noviembre 7 de 2016
El 26 de octubre de este año, el senador Jorge Enrique Robledo Castillo radicó una comunicación ante el Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo, en la que le pide que inicie el proceso para escoger una candidatura “capaz de vencer y gobernar con un programa democrático diferente al neoliberal que tanto daño le ha hecho a Colombia”. La misiva dice además que “les informo mi decisión de participar, como precandidato, en dicho proceso, en respuesta a que muchos compatriotas, de todas las condiciones sociales y políticas, me han animado a asumir ese honor y esa gran responsabilidad”.
Jorge Enrique Robledo fue recientemente elegido por quinta ocasión consecutiva como el mejor senador de Colombia, según la firma Cifras y Conceptos, en el Panel de Opinión 2016 –que consultó a 2.520 líderes en 18 departamentos y en la capital del país–, por encima de Claudia López, Álvaro Uribe, Iván Cepeda y Luis Fernando Velasco. Esto resalta sus dotes de estadista y su capacidad, responsabilidad, estudio y entrega para asumir el reto de demostrar a los colombianos que se puede hacer política sin mermelada, sin cargos en la burocracia, sin empeñar su autonomía y combatiendo la corrupción, la compra de votos y al modelo económico del libre comercio que está arruinando a toda nuestra Nación.
En su carta, Robledo agrega que “nuestro programa de gobierno expresará los intereses y derechos de los sectores populares urbanos y rurales, que tanto sufren en nuestro país, pero también de las clases medias, cada vez más maltratadas, y del empresariado, asimismo víctima del libre comercio que nos impide superar el atraso productivo y generar riqueza y empleo… Bienvenidos los polistas, claro, pero también los que no tienen partido político y los que, teniéndolo, con su esfuerzo voluntario, quieran construir una nueva Colombia, en la que prosperen las condiciones de vida y trabajo de los asalariados (empleos, ingresos, salud, educación, entre otros), la economía de los pequeños y medianos propietarios urbanos y rurales y empresariales, un sector financiero al servicio del país, la protección del medio ambiente, la democracia auténtica –contraria al fraude electoral y al constreñimiento armado y desarmado de los electores–, la más decidida lucha contra la corrupción pública y privada y las relaciones con todos los países, partiendo del respeto a las soberanías y el beneficio recíproco. Solo por los pésimos gobiernos de siempre puede explicarse por qué Colombia no disfruta del progreso de otros países… Lo único que falta para que el país tome el rumbo al que tiene derecho es que todos los demócratas y patriotas, en una gran convergencia nacional, nos unamos y decidamos cambiarlo”.
Robledo continuará la tarea que le dejó al Polo Democrático ese gran maestro Carlos Gaviria, cercano consejero de Robledo, que le dijo a este partido que la izquierda está llamada a corregir el rumbo del país: ¡sin sectarismo, pero sin ambigüedades!