Con gran expectativa se esperaba por parte de los asistentes al acto académico de la feria de Catama en Villavicencio que se llevaba a cabo el 21 de enero, la respuesta del ministro de Agricultura sobre la solicitud que los cultivadores de arroz de todo el país le han hecho públicamente de no permitir la importación del grano. El presidente de Fedearroz, quien intervino antes de la presentación del funcionario, fue claro en que las cifras no muestran la posibilidad de un desabastecimiento de este vital ingrediente de la dieta del pueblo colombiano.

El doctor Juan Camilo Restrepo en un momento de su exposición, y en forma sorpresiva, se dirigió en forma vehemente contra una cultivadora de arroz, señalándole que al gobierno no le temblaría la mano para hacer las importaciones, pues con esto “protegería” a 40 millones de consumidores. Los asistentes no entendimos por qué cambió su actitud pausada por una de regaño y especialmente contra una persona que lo único que hizo fue expresar una duda sobre si el gobierno debía autorizar las importaciones.

Con esta actitud, el Ministro dio mala respuesta a una comedida y sustentada solicitud de los agricultores, quienes quedaron enterados sobre cuál va a ser la política oficial, que no cambia en nada la de los anteriores gobiernos y que ha llevado al país a importar más de 10 millones de toneladas de productos que los podemos obtener con el trabajo y los recursos de los colombianos. El gobierno vuelve con el ya derrotado argumento, por los hechos, que el costo para los consumidores colombianos disminuye con las importaciones, cuando, por el contrario, al quedar a la merced del vaivén de los precios internacionales cada vez más altos, los colombianos tendremos una vida más costosa.

Estos argumentos de tipo populista no se pueden seguir aceptando, pues a los únicos que benefician es a los grandes importadores y para nada al pueblo colombiano. Quienes tenían esperanzas de un viraje en la política para beneficio de los productores y consumidores quedan notificados que no será en este gobierno, por lo cual, la tarea inmediata es impulsar grandes movilizaciones para exigir los cambios que permitan defender la producción nacional y, en este caso concreto, el arroz.

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