La exuberante diversidad del folclor Colombiano fue el preámbulo: el carnaval de barranquilla, las coplas de los enruanados de Ráquira, los aires del Sanjuanero Huilense, la sensual cadencia del mapalé, la brava pisada del joropo y otros sones prepararon la alegría del más democrático de los eventos, el Congreso de los militantes del Partido de la Esperanza. Las voces de los hermanos del mundo primero se escucharon confirmando que los pueblos no se mantienen atados al pasado, que rompen cadenas cada uno a su modo y con propósitos propios que los diferencian, pero que al final persiguen sociedades justas e incluyentes, son referentes que animan a persistir en el empeño de una Colombia mejor.
Luego vino el gesto de grandeza, de desprendimiento, de compromiso con la construcción de la unidad del partido, el mejor de los senadores del país renuncia a la aspiración a la candidatura a la presidencia, a la que sin duda tenía derecho, para invitar al Congreso a acoger el nombre de la presidenta del Polo, a convertirla en el portaestandarte de quienes comprenden la urgencia de derrotar la reelección Santista, de quienes no se confunden con la opereta de las negociaciones de paz, de quienes tienen claro que no todos los que la apoyan coinciden con los intereses de las mayorías, aunque es absolutamente necesaria para que se aclare en el escenario político el papel que cada quien juega en el devenir de la nación y se pueda controvertir sin el temor del fusil que apunta desde cualquier orilla ideológica. Para llegar aquí fue necesario que miles de polistas, muchos en la soledad de sus municipios, acudieran a las urnas y en solitario ratificaran que el Polo tiene presencia en más de mil, que a pesar de la campaña contra el partido de la oposición, este se mantiene vivo y dispuesto a fortalecerse para convocar sin distingos a los afectados por las políticas de quienes hacen del Estado su particular negocio.
El maestro Carlos Gaviria apelando a su vasta cultura invitó a propósito de un Poema de Borges a conspirar con aquellos con quienes se tiene un mismo propósito: hacer de Colombia un país bello y allí caben los más pobres del campo y la ciudad, las clases medias pauperizadas y los empresarios arruinados o en vías de serlo por la desigual competencia de las multinacionales y capitales extranjeros protegidos por el gobierno de Colombia.
Al final la unidad entorno a la candidatura de Clara López Obregón a la presidencia de la República y la definición de la nueva dirección del Polo, la que tiene el compromiso de mantener el ideario aprobado y garantizar el funcionamiento del Partido bajo las normas que todos se comprometen a respetar para evitar las nefastas experiencias del pasado.
El futuro es promisorio, el momento pinta y la turbulencia social que prende silvestre en el planeta son un escenario propicio para quienes persiguen cambios, en eso está el Polo Democrático, debe ser el compromiso de los militantes.