Libardo Gómez Sánchez, Neiva, mayo 22 de 2017
Las firmas que se dedican a elaborar sondeos de opinión, por estos días descartan hacer llamadas al Chocó o Buenaventura y si las hicieran a quienes se dedican a la producción de leche o a sembrar arroz, con seguridad obtendrían unos resultados diferentes, a los que muestran en los medios de comunicación que mantienen en la punta a los de siempre; sin embargo el uso y abuso de las encuestas, en las preliminares de una campaña electoral, se convirtió en un instrumento para direccionar la opinión pública, se sabe que quienes viven de la politiquería asumen un comportamiento pragmático y corren a las toldas del bendecido por los resultados ciertos o manipulados, con el torvo propósito de no perderse la posibilidad de participar en la repartija de la torta burocrática, los contratos y las canonjías inherentes al poder y el ciudadano común, impresionado con las tendencias que le muestran, se deja arrastrar por una medio absurda inclinación popular de acompañar al ganador como si él mismo estuviera triunfando.
Muchas veces el elector no discierne entre los intereses del candidato y los propios, por lo que termina por ocurrirle como lo viene ilustrando el senador Robledo, que el domingo vota mal y espera amanecer el lunes eligiendo un buen gobierno; sin embargo hay una franja muy grande de electores potenciales que no acuden a las urnas, que aparentemente no tienen mayor interés en participar en la decisión democrática de elegir el gobierno que quieren y facilitan que otros tomen la decisión por ellos, a pesar de que sufren al igual que la mayoría, las carencias por las que de continuo, los moradores de distintas regiones del país y diferentes sectores sociales se ven obligados a tomar el camino de la protesta, sus reclamos no son descabellados, tienen que ver con la atención de asuntos básicos en la vida de cualquier persona o comunidad, muchas resueltas hace decenas de años por la humanidad, pero que aquí continúan siendo un calvario: suministro de agua potable, la pavimentación de una vía, la construcción de un hospital de tercer nivel, la conexión a la red eléctrica nacional.
Si mantenemos al frente del gobierno a los mismos, nada de esto cambiara, por el contrario empeorara, porque les conviene lo que ocurre, se mantienen sobre la base de engañar a los más necesitados y pelechar con los pudientes, aprovechando la indiferencia de muchos.