Su reverencia Monseñor Fabian Marulanda, Dr Abdón Espinosa, distinguidos y distinguidas miembros de la mesa directiva que gentil y solidariamente nos acompañan al acto de instalación de este foro. Expositores nacionales e internacionales que participarán en el mismo.

Señoras y señores

Hace cuatro meses comenzamos la organización de este foro con la finalidad de unificar en un propósito común a diversos sectores críticos del ALCA. La idea surgió al observar que durante el año pasado y lo corrido del presente se realizaron numerosos eventos sobre el tema, los cuales a pesar de sus indudables méritos tuvieron un limitado alcance: se circunscribieron a la órbita de las organizaciones promotoras, no fueron coordinados ni producto de un plan único. Las posiciones críticas al ALCA no han resonado con la suficiente intensidad y la población colombiana, en su gran mayoría, está sumida en la ignorancia y la pasividad en esta materia.

Esta situación tiene causas objetivas. El gobierno ha mantenido las conversaciones conducentes al ALCA en secreto, no se ha consultado a los sectores interesados y se actúa de espaldas a los afectados. Sin embargo, el problema no ha sido solamente de procedimiento. El gobierno en las negociaciones no ha defendido los intereses de la nación, concerta con las multinacionales y no con los ciudadanos y actúa bajo la presión norteamericana, la cual, a través de figuras como el ATPDEA o los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, ha condicionado todo el manejo económico de la nación.

Hemos visto con preocupación como importantes sectores de la producción, del mundo académico e incluso del movimiento popular se han mantenido indiferentes ante el peligro que representa el ALCA y justo en estos momentos nos avecinamos a la toma de decisiones cruciales que afectarán durante décadas el desarrollo del país. El Foro representa un esfuerzo por unir en el empeño crítico a sectores empresariales, el movimiento sindical, campesino y popular, un sector importante de Ongs y destacados intelectuales y académicos. También nos han apoyado un pequeño pero cualificado núcleo de parlamentarios como Carlos Gaviria, Piedad Córdoba, Gerardo Jumí y Jorge Enrique Robledo, para no enumerar los más de 16 que nos apoyan. Hemos mantenido informada a la Iglesia Católica y sentimos su sombra protectora.

Lo hemos denominado el ALCA y los tratados bilaterales de libre comercio, el espejismo del libre comercio, los verdaderos efectos sobre la sociedad por que pensamos que el ALCA no es lo que aparenta. No es un camino para el desarrollo, ni una propuesta mutuamente beneficiosa de integración económica y ni siquiera su esencia es el comercio sino asuntos tan espinosos como la inversión, la propiedad intelectual, las compras estatales, la política macroeconómica y muchos otros.

Con el ALCA se pretende que aspectos medulares del porvenir económico del país sean definidos no por la libre determinación de los ciudadanos sino mediante convenios internacionales. La débil industria colombiana quedará desprotegida y se cerrará definitivamente cualquier esfuerzo de ampliación del mercado interno. El Estado perderá su capacidad de intervención en la economía y toda posibilidad de moldear el desarrollo. La agricultura se reducirá al cultivo de unos cuantos productos tropicales y se perderá definitivamente cualquier soberanía alimentaria. Las áreas de servicios quedarán definitivamente mercantilizadas, sometidas a los intereses comerciales de las multinacionales, y la educación y salud serán un negocio con ánimo de lucro, no un derecho de los colombianos. La investigación científica quedará supeditada a lo que definan los que tienen como hacerla y estará coartada por los sistemas de propiedad intelectual y de patentes. Las multinacionales tendrán más derechos que el Estado; los flujos de capital especulativo deformarán el desarrollo y la justicia colombiana perderá jurisdicción sobre los pleitos económicos más importantes.

Queremos que estos temas se debatan con altura y que la sociedad interponga su querella.

Las negociaciones se aproximan a un momento de importantes definiciones. A pesar de las suplicas gubernamentales para que Estados Unidos abra la negociación de un tratado de libre comercio bilateral con Estados Unidos, el cual sería aún más nocivo, la potencia del norte dictaminó que Colombia debería servirle de agente para promover la participación de la Comunidad Andina en el ALCA y que se deberían hacer más reformas hacia la profundización de la apertura económica y la liberalización.

Ahora se nos impone que las lesivas políticas contenidas en el ALCA no solamente se negocien bilateral y multilateralmente, sino que el país debe adoptarlas unilateralmente, de tal forma que se entregue el mercado interno y el patrimonio nacional a cambio de un eventual e incierto acceso al mercado estadounidense, exportando unos cuantos productos básicos con escaso valor agregado y por medio de la utilización de una mano de obra superexplotada. Esto no se le ha dicho a la opinión pública y en el foro vamos a plantearlo.

Durante doce años por decisiones políticas, por medio de la llamada apertura económica, se han adoptado medidas para estrechar el mercado interno, angostar la producción agrícola, privatizar el patrimonio público. Después de la debacle que todos sufrimos se nos dice que la situación no es producto de esas decisiones sino de unas leyes objetivas inevitables y fatídicas ante las cuales no tenemos más alternativa que confiar en el mercado externo y particularmente en el de Estados Unidos como única fuente de crecimiento, sin percatarse que la tan mentada experiencia mexicana y como se demostrará en el foro, implicó un aumento en las exportaciones sin crecimiento económico. Conciente y deliberadamente se ha renunciado a incrementar los ingresos de la población para estimular la demanda, favorecer la industria nacional y salvar el agro. Ahora la solución según las recomendaciones de los organismos internacionales es continuar el mismo camino y profundizarlo aun más hasta llevarlo a su climax en el ALCA.

Nos atrevemos a controvertir estas propuestas, tenemos estadísticas, análisis y alternativas. No se puede descalificar nuestra posición afirmando que son actitudes dogmáticas o superficiales, contamos además con una experiencia de doce años, en los cuales se ha aplicado esta misma política económica y que han arrojado al país a la miseria, desmantelado el Estado y quebrado la producción nacional. Vamos a debatir el tema en el terreno académico y objetivo, pero no se nos puede olvidar que este es fundamentalmente un debate político, que los que promueven el ALCA lo hacen sin estudios, ni diagnósticos de sus efectos y alimentados por una fe tozuda e inconmovible en las virtudes del libre mercado. No están defendiendo el desarrollo sino las ganancias de las multinacionales y consideran que el aumento de estas incrementa automáticamente el crecimiento económico.

El gobierno de forma velada se ha puesto nervioso con el Foro y nos sorprende que en medio de tantos llamamientos a que la sociedad civil se pronuncie, se tenga temor a que unos cuantos colombianos adopten posiciones distintas a las trazadas oficialmente. Algunos de los actores de este proceso son efímeros, algunos ministros o altos funcionarios salen y entran del Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional y pasan a altas dignidades estatales. Los industriales, los obreros y los campesinos son permanentes, encarnan la nación y junto con los demás patriotas la defenderemos.

Queremos unir en una sola voz, las quejas de los empresarios agrícolas, los gritos de los campesinos, las protestas de los industriales y obreros, las alternativas y análisis realizados por los académicos, las exigencias de la Iglesia por la justicia social y todas las voces de dignidad que se levanten

Este foro es apenas un paso. La lucha por impedir que el ALCA se suscriba no culmina con él y, por el contrario, en cierta medida es apenas un acicate en nuestro compromiso de defender el bienestar de la población, la soberanía y la producción nacionales. Después del Foro debemos estudiar el lanzamiento de un movimiento en defensa de la nación ante el ALCA y el tratado bilateral de libre comercio con Estados Unidos, llegar hasta las más apartadas regiones, promover debates y movilizaciones, hacer campañas educativas y de propaganda.

Debemos agradecer a todos los que han aportado a este empeño y esperamos que las deliberaciones sean constructivas y exitosas.

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