José Arlex Arias, Cartagena, marzo 19 de 2018

Después de los comicios electorales que el pasado 11 de marzo configuraron el panorama político colombiano, es normal que los formadores de opinión se den licencia para delinear el futuro de la Nación, por lo cual es bueno advertir que ellos tienen sus sesgos que desvían el análisis. La mayoría da como un hecho que con el resultado de la Gran Consulta por Colombia, que llegó a 6.130.300 votos, de los cuales Iván Duque obtuvo 4.038.101 y la de la Inclusión Social para la Paz, con 3.526.136 votos, de ellos, 2.849.331 por Gustavo Petro, los colombianos quedamos condenados a votar por uno de ellos. Entre las dos consultas hay nueve millones y medio de votos; sin embargo, para el Senado votaron cerca de 18 millones, quedando un cincuenta por ciento sin participar en ellas, amén de una abstención del 51,18%, que indica que hay otros 18 millones de colombianos que no votaron las consultas.

 

En el Senado, el Centro Democrático, con 2.513.320 votos, obtuvo 19 escaños; Cambio Radical: 2.155.487 votos y 16 escaños; Partido Conservador: 1.927.320 votos y 15 escaños; Partido Liberal: 1.901.933 votos y 14 escaños; de la U: 1.853.054 votos y 14 escaños; Alianza Verde: 1.317.429 votos y 10 escaños; Polo Democrático Alternativo: 736.367 votos y 5 escaños; Lista de la Decencia: 523.286 votos y 4 escaños; y Mira: 501.489 votos y 3 escaños. Los senadores más votados fueron: Álvaro Uribe con 875.554 votos, Antanas Mockus con 540.783 y Jorge Robledo con 226.099. Ampliando el análisis tenemos: los más de 4 millones de votos de Iván Duque no coinciden con los 2.5 millones del Centro Democrático y los 2.8 millones de Petro no casan con los quinientos mil de su lista de la Decencia. La Coalición Colombia, que suma las listas del Partido Verde y del Polo Democrático, obtuvo más de 2 millones de votos, lo que la ubica como la tercera fuerza política; además, esta lista coloca a dos de los congresistas con más respaldos: Antanas Mockus y Jorge Robledo, que sumados casi igualan a Uribe, el barón electoral, pero a quien no le aparecieron el más de millón y medio de votos que le pronosticaron los medios.

 

Esto hace que Sergio Fajardo tenga un respaldo en el Congreso para aprobar el Programa de la Coalición Colombia, cuyo encanto es su NINI: Ni Uribe, Ni Santos. El ascenso de Duque y Petro en las encuestas se debió a la exposición mediática por las consultas, pero el camino hacia la presidencia inicia con la elección del Congreso. En Coalición Colombia, el NINI está muy claro por el lado de Uribe, pero aún se confunden con los cánticos de los corifeos del “santismo”, que otra vez “con el coco de la paz, el miedo al castrochavismo o el terror a Uribe”, siguen presionando para ver cómo revientan a la Coalición Colombia, en beneficio de De la Calle o de Petro, a quien cuya ambición lo llevó a proponer un acuerdo con los partidos causantes del desastre de la Nación: “En el Congreso de la República las fuerzas alternativas conquistan el 27% del Senado, cifra a la que nunca habían llegado. Una coalición con el partido Liberal y la U les daría la mayoría en el Senado si se construyera la gran convergencia democrática”, trinó Petro, soslayando que Gaviria y su partido Liberal, y Santos y su partido de la U causaron la pérdida de derechos de los colombianos: ¡El encanto de la Coalición Colombia es: Ni Santos, Ni Uribe!

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