En todo el reino animal, incluido el hombre es característica la actitud protectora de la madre y su desprendimiento en beneficio de los críos, de su supervivencia; en una sociedad tan degradada como la nuestra por la pobreza y las diversas manifestaciones de violencia se convirtió la figura de la madre cabeza de familia en una constante que a trancas y mochas resuelve a medias la permanencia de las familias.
Amanda es una de ellas, a pesar de sus dificultades económicas y las continúas privaciones que debe sufrir, mantiene una amplia sonrisa en sus labios, para mantener a los suyos labora en el oficio de cocinera y tal vez como aseguran algunos agüeristas: el dulce humor que la acompaña siempre se refleja en los platillos que prepara, porque a pesar de no haber adelantado cursos de culinaria, con lo que cae a sus manos hace una fiesta, la sazón que maneja encanta el paladar de sus comensales; a pesar de su habilidad natural, las deficiencias de la educación que recibió, la carencia de capital y las regulaciones del Estado le han impedido emprender un negocio propio, cuando hizo el intento de montar la producción de Sevillana una bebida típica en base a leche y huevo, se expidió el decreto que prohibía la comercialización de leche en cantina y esto la hizo desistir pues sin ese ingrediente el producto no es bueno.
No le ha quedado más remedio que emplearse si así puede llamarse a la manera como la contratan, por día y sin ninguna protección, a su edad por el tipo de vinculación no es posible esperar una pensión, cuando su salud se resiente le cuesta trabajo ocultar su inquietud, pues el Sisben no le ofrece un servicio con calidad que la tranquilice y los años de trabajo no le han permitido ahorrar para tener la tranquilidad de una vivienda propia.
Ella vive el día a día, no se entera por ejemplo de los daños que la minería transnacional le hace al medio ambiente y a la economía nacional como lo señala el reciente estudio de la Contraloría, por ello no es de extrañar que con toda la ingenuidad del caso afirme que su mayor tesoro son sus tres hijas, más ayer que la mayor con los centavos que le pagan por atender un café internet le obsequiara un bello ramo de flores que la conmovieron y le hicieron brotar unas lagrimas de felicidad.