El Tercer Congreso del Polo que culminó el pasado sábado en Bogotá fue una saga auténticamente democrática escasa en nuestro país.

El Congreso empezó con la elección de delegados en 1.080 municipios en donde el Polo tiene presencia, es decir, en la mayoría de municipios del país. Y cada delegado tuvo que encontrar su respaldo en los militantes del partido: 160.000 votos para 750 delegados: quiere decir que cada escarapela representó en promedio la voluntad de 213 militantes del Polo. Y el voto de cada uno de los delegados tuvo en las sesiones del Congreso el mismo valor, independiente de los honores y títulos de su portador. El Polo es un partido de afiliados y en estos recae la responsabilidad política de la organización.

Encontrarse en igualdad de condiciones desde el más votado de los senadores hasta el más anónimo de los ciudadanos del más remoto municipio, pasando por dirigentes nacionales de organizaciones gremiales y reconocidos intelectuales es ya de por sí un ejercicio de inclusión y de democracia plena.

Ninguna otra organización política en Colombia puede mostrar un espectáculo democrático como el que ha mostrado el Polo desde su fundación. Y es esta democracia la que ha preservado los delineamientos políticos que nos mantienen como único partido de oposición y auténtica opción de poder para la transformación de nuestra patria.

Quienes se marginaron del congreso incurrieron en un acto de soberbia antidemocrático, pues es en el interior de la organización en donde se tramitan las diferencias; se tramitan, no se borran, y al negarse a participar en el máximo órgano del partido borraron sus diferencias y le negaron al Polo la discusión de sus posiciones, en el fondo optaron por imponerle al congreso su minoría. Para algunos, tal vez, fue más cómodo, pero estoy seguro que para la mayoría hubiera sido preferible tenerlos en el Congreso, pues es solo con la confrontación de las ideas en donde nacen los acuerdos y haberle negado a la mayoría del Polo el trámite de estas contradicciones fue una acción desafortunada.

Quienes fueron excluidos del congreso no pueden reclamar pues fueron ellos los que escogieron su sitio en el debate político: Petro y sus Progresistas sin confrontar internamente tomaron su camino, abandonaron el Polo y se sienten cómodos por fuera del partido. Su incapacidad de aceptar direcciones y acuerdos colectivos los llevó a su aventura individualista que harto caro les costará a ellos y a la ciudad en donde ganaron las elecciones.

Y al Partido Comunista, que prefirió ser cabeza de ratón, le hemos deseado la mejor de las suertes en su estratégica Marcha Patriótica, pero les hemos reclamado su doble militancia, acogiéndonos a los estatutos.

Las personas que están siendo investigadas por corrupción, fueron separadas del partido por violación a los principios éticos que juramos defender, hemos asumido nuestra responsabilidad y en el presente Congreso hemos aprobado normas estatutarias para evitar que este doloroso suceso vuelva a pasar.

Hemos preservado al Polo en su ideario de unidad y en las normas de funcionamiento y lo hemos preservado porque sabemos lo que representa esta organización para el país y para nuestro pueblo.

Todas las decisiones tomadas en el Congreso fueron sometidas a votación, se expresaron las mayorías y las minorías en un fraternal ambiente de respeto y confrontación: los cambios en los estatutos, los ajustes al programa, la táctica política y electoral y los organismos de dirección fueron sometidos uno a uno al voto uninominal en un ejemplo de democracia digno de resaltarse. Es este el único partido en Colombia que es auténticamente democrático y como tal respeta el derecho de las minorías y acoge con entusiasmo lo decidido por las mayorías.

Hay que resaltar el generoso gesto del senador Robledo al proponer como nuestra candidata presidencial a Clara López Obregón, lo hizo no en una hábil componenda de marrulleros dirigentes sino a la luz de la realidad política que señala a la señora López como la más calificada, quien tiene más experiencia y mayores conocimientos para enfrentar en la liza política y electoral a las derechas que afinan sus maquinarias para perpetuarse en la dirección del Estado.

Y por último, resaltar y agradecer la participación durante todo el Congreso del maestro Carlos Gaviria; estuvo con nosotros en las reuniones preparatorias, en el Foro Ideológico y hasta en el último minuto de la noche del sábado en el cierre del Tercer Congreso.

Mientras todos los partidos se agazapan en la Unidad Nacional de Santos, el Polo se levanta, sorteando todo tipo de dificultades como único partido de oposición, como única alternativa por la soberanía, por la producción nacional no monopolista, por el trabajo digno, por los derechos plenos de los ciudadanos, por la paz, por la inclusión y la democracia.

Me siento orgulloso de haber participado en el Tercer Congreso y de militar en el Polo.

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