Corea del Norte lanzó este lunes unos 20 ataques de artillería que impactaron en la isla surcoreana de Yeonpyeong en el Mar Amarillo, ubicada escasos 12 Kms de las costas de Corea del Norte, causando la muerte a cuatro soldados surcoreanos y heridas a otros 17, según informó el gobierno de Seúl. Ante el ataque Corea del Sur respondió con fuego de artillería y advirtió al gobierno de Pyongyang que de producirse nuevas acciones atacará objetivos militares norcoreanos y desencadenará la guerra.
De inmediato el presidente de EEUU Barack Obama manifestó su “inquebrantable” apoyo a Corea del Sur y ordenó llevar a cabo los ejercicios militares previstos para el próximo 28 de noviembre en el mar Amarillo. El portaviones nuclear George Washington que transporta 75 aviones de combate y 6.000 soldados a la zona abandonó la base naval Yokosuka en el Japón rumbo al Mar Amarillo lo que puede provocar un aumento del conflicto entre las Coreas. Japón por su parte, que cuenta con miles de militares estadounidenses acantonados en la base de Okinawa, ha condenado también el ataque norcoreano y ha instado a China, aliado de Corea del Norte, a fijar posición y a intervenir en el conflicto.
La escalada conflictiva entre las Coreas tiene como antecedente más cercano el episodio ocurrido en marzo de este año, cuando torpedos de origen aun desconocido hundieron la corbeta de guerra de la Armada sudcoreana Cheonan. En ese entonces Estados Unidos y el gobierno de Seúl acorralaron a Corea del Norte y la culparon del incidente lo que generó la respuesta airada de Pyongyang que amenazó con declarar la guerra.
El conflicto entre estos dos países tiene la Guerra de Corea 1950-1953 como su punto de partida. Luego de la guerra que culminó con un Armisticio y con la división de la Peninsula en las dos coreas demarcadas por el paralelo 38°, se dió lugar a una aguda disputa fronteriza que ha alimentado los recurrentes choques que hoy que conocemos y que están a punto de convertirse en guerra. Varios intentos de llegar a un acuerdo sobre el diferendo fronterizo se han llevado a cabo pero a partir del 2008 con la llegada al poder de Lee Myung-bak en Corea del sur y con la declaratoria de norcorea como parte del “eje del mal” por parte de George Bush, los altercados se han desarrollado hasta alcanzar niveles de alta intensidad.
Para nadie es un secreto que Estados Unidos juegan un papel determinante en el conflicto de las dos coreas, movidos por el interés de generar desestabilización política y militar es la región. Algunos hechos así lo destacan:
El pasado 30 de junio 2010 el gobierno Chino reaccionó frente a los irritantes anuncios de las fuerzas militares de Estados Unidos y surcoreanas de llevar a cabo maniobras militares conjuntas en los mares del Japón y Amarillo, maniobras que se concretaron en las fronteras marítimas de China. Estas duraron 10 días y contaron con la intervención de unos 56 mil soldados surcoreanos y 30 mil efectivos estadounidenses. Ya el 5 de agostó de este mismo año, durante cinco días, Estados Unidos y Corea del Sur habían realizado ejercicios militares similares en las aguas fronterizas con Corea del Norte provocando la reacción del gobierno de Kim Jon-II que amenazó con la guerra y con lanzamientos de misiles intercontinentales de prueba. Estas demostraciones del poderío militar del eje Washington-Seúl, a las que se suma Japón y que se realizan año tras año, buscan amedrentar al gobierno de Pyongyang y provocar tensiones militares con Pekín.
Pero este conflicto, que acarrea negativas consecuencias para la región sobre todo para China, es más complejo de lo que parece. El creciente rearme de Taiwán, apoyado por Washington, inquieta mucho a Pekín pues la pequeña isla del Pacifico y que China reclama como parte de su territorio, jugaría un papel decisivo como aliado de los gringos en una eventual guerra; lo mismo podría decirse del Japón que acaba de acordar la prorroga de la base militar norteamericana en Okinawa como parte de la estrategia militar estadounidense en el Pacífico. A esto hay que sumarle la guerra diplomática y económica emprendida por el gobierno de Obama contra China en este último mes que incluye acuerdos militares, políticos y comerciales con paises de Asia como Pakistán, India e Indonesia.
Una guerra entre coreas toma en desventaja a Pyongyang que a pesar de contar con un ejercito numeroso de más de un millón de efectivos y contar con algún arsenal nuclear, esta rezagado militarmente por lo menos tres generaciones con respecto a su adversario del Sur; además, en territorio surcoreano hacen presencia unos 58 mil soldados estadounidenses, sin contar los que se puedan desplazar desde otras bases norteamericanas en Asia y otras latitudes, entre ellos, los apostados en Okinawa-Japón. Detrás de Corea del sur se encuentra Estados Unidos que con su poderosa maquinaria de guerra interviene para mantener la influencia en una zona en donde China y Rusia le disputan el control. Al igual que ocurre en Iraq, Afganistán y otras países ocupados por las tropas imperialistas, la resistencia de naciones y pueblos no se hará esperar.