Con la designación de Carlos Otero como alcalde encargado de Cartagena por parte del gobierno de Juan Manuel Santos se inicia un nuevo debate en el marco de la inexistente gobernabilidad del Distrito.
Esta discusión gravita sobre la elemental reflexión de cuáles son los propósitos que este pretende desarrollar en su periodo de gobierno; esto es, si su objetivo consiste en adelantar políticas públicas estructurales que modifiquen el modelo económico vigente con el fin de resolver los acuciantes problemas que afronta el distrito, o si por el contrario planea ir preparando las condiciones necesarias para la ya evidente campaña reeleccionista del actual presidente de la república.
Esta reflexión en torno a determinar o no cuáles son las prioridades de nuestro nuevo alcalde, no estriba en una apreciación superficial como algunos “analistas” de la política local expresan, sino que obedece a cuestiones más profundas, que tienen que ver con la realidad social y económica tan crítica que padece Cartagena.
En efecto, un estudio elaborado por PNUD (2012) señala que una de las grandes tragedias del Corralito de Piedra en materia social y que requiere urgente atención por parte de los gobiernos de turno, es la desigualdad existente en múltiples aspectos, uno de ellos es la distribución del ingreso.
Por ello, al examinar la evolución en los principales parámetros económicos y técnicos que nos permiten precisar la dimensiones de esta problemática, encontramos que el PIB per cápita en Cartagena experimentó un crecimiento de más del 50 % entre los años 2000 y 2007, al pasar de 4,8 millones de pesos en 2000 a 7,2 millones en 2008, a razón de un incremento del 7% en promedio anual. Sin embargo este crecimiento exponencial no se vio reflejado en una distribución equitativa del ingreso, debido a que el 10% más rico de la ciudad tiene un ingreso 36 veces superior al que posee el 10 % más pobre, superando a ciudades como Barraquilla, Medellín y Bogotá.
Esta situación a su vez se ha visto reflejada en el deterioro progresivo de un indicador técnico que mide la desigualdad social: el coeficiente Gini, que entre 1995 y 2005 empeoró un 21%, al pasar de 0,38 en 1995 a 0,45 en 2005, y en la actualidad ubicarse en el 0,55.
En consecuencia, podemos afirmar que los pobres en la ciudad son hoy en día más pobres y miserables y los ricos, por su parte, más ricos que nunca.
De mismo modo, la desigualdad social imperante no sólo se desarrolla en la distribución del ingreso, sino que además se expresa en la estructura de tenencia de tierra de la ciudad.
En efecto, según un paper elaborado con datos suministrados por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi IGAC (2011), los grandes terrenos urbanizables en el distrito se hallan apropiados en unas cuantas manos, en tanto un 0,07 % de los propietarios son dueños de más de 1.383.086 m2 de tierra, ostentando propiedades cuyas dimensiones superan los más de 20.000 m2 por persona. Esta aberrante concentración de la tierra es cinco veces superior al estándar nacional.
De igual manera, esta crisis social se exterioriza en los niveles de pobreza, de indigencia y de desempleo, lo cual implica el compromiso y la definición de nuevas políticas que se alejen de recetas ortodoxas y que impulsen una verdadera transformación de la ciudad y para ello se requiere una administración distrital comprometida con tales objetivos.
Sin embargo, al examinar la trayectoria política del actual alcalde, hallamos que el mismo no es sino un alfil consentido de las castas políticas tradicionales. Que inició su vida política de la mano de David Turbay. Además de eso, se desempeñó como coordinador de la campaña presidencial de Juan Manuel Santos y nunca ha militado en el partido ASI.
Es decir, es evidente que su designación para la alcaldía a manos del gobierno nacional obedeció a la necesidad de Santos de asegurar ubicaciones estratégicas para su reelección.
En conclusión, la única razón por la que este personaje ocupa el sitial del Palacio de la Aduana obedece a su ineludible cercanía con el Presidente de la Republica. Traducido al buen castellano: su elección se dio simplemente por ser un amigote más de Santos y sus intereses.